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sociedad - MARTES, 30 DE JUNIO DE 2009


gastadores de regulares. cedida.

98 aniversario
 

Rafael Sánchez Guerra

Rafael Sánchez-Guerra vio la luz en Madrid, el 28 de octubre de de 1897. Hijo de D. José Sánchez-Guerra y Martínez y Dª Luisa Sainz Fernández
 

CEUTA
Carlos González Rosado

ceuta
@elpueblodeceuta.es

Cuando leemos los Historiales de las Fuerzas Regulares enseguida encontramos nombres ilustres de la Historia de España, personajes que en muchos casos comenzaron a forjar su leyenda en estas Unidades junto a personajes desconocidos pero no por ello menos ilustres, de ahí la grandeza de nuestro Historial, escrito con la entrega y el sacrificio de cada uno de los que nos precedieron. En esta ocasión, coincidiendo con un tema del que televisión y prensa se hacen hoy continuamente eco, la gestión del nuevo presidente del Real Madrid, traigo a estas líneas la historia de un curioso personaje que además de preceder a Florentino Pérez en el cargo, fue abogado, periodista, diputado, Ministro de la República en el exilio, fraile dominico y sobre todo alférez de Regulares.

Rafael Sánchez-Guerra vio la luz en Madrid, el 28 de octubre de de 1897. Hijo de D. José Sánchez-Guerra y Martínez y Dª Luisa Sainz Fernández.

Sus primeros estudios, a principios de siglo, fueron en el Colegio “Captier”, de los Dominicos franceses (San Sebastián), teniendo ya desde pequeño inclinación por el deporte, especialmente por el fútbol, llegando incluso a jugar en los infantiles del Real Madrid tras su ingreso en el Colegio del Pilar de Madrid, cantera de jugadores madridistas, donde hizo amistad con algunos jóvenes que con el devenir de los años adquirirían fama en el conjunto blanco como Saura, Muñagorri, Eulogio, los hermanos Bernabéu, Losada o Petit. Escogiendo una vez finalizado sus estudios, el periodismo como forma de ganarse la vida, a pesar de haber finalizado también la carrera de derecho, cultivando todas sus secciones, desde política internacional hasta crónica taurina y teatral y escribiendo en “ABC”, del que fue redactor habitual desde 1920 a 1930, “Informaciones” y “Ahora”, y el seminario “Blanco y Negro”.

Alférez de Regulares.

En 1918 es llamado a filas, ingresando el 1 de agosto de 1918 en la Caja de Buenavista (Madrid), de donde pasa destinado en enero del año siguiente al Regimiento de Caballería Cazadores de Taxdir 29 al que se presenta en la Plana Mayor el 01 de febrero en Larache y donde después de varios días de instrucción en el campamento de Sidi el Yrig el día 21 se incorpora a la escolta del Comandante General del Territorio, Emilio Barrera Luyando, con la que toma parte el día 22 en la toma de la posición de Besla y el 26 en la de Tahatof, ascendiendo el 1 de abril a cabo de Caballería por antigüedad, tomando parte el día 10 en la ocupación de Kudia Dardara y el 13 en la de R,gaia y otras posiciones. En esta época solicita insistentemente destino a Regulares, consiguiéndolo el 29 de abril en el Grupo de Regulares de Larache nº 4 al que se presenta en la Plana Mayor. El 2 de mayo de 1919 jura fidelidad a la bandera y este mismo día, por haber terminado el primer periodo de instrucción, marcha con licencia ilimitada a Madrid.

El 4 de febrero de 1920, para servir el segundo plazo de instrucción, es destinado al Grupo de Regulares de Melilla nº 2, al que se presenta en Melilla el 13 de febrero marchando al día siguiente a Zeluan, donde queda de servicios de campaña y donde el 01 de marzo es promovido por antigüedad al empleo de sargento, siendo declarado el 31 del mismo mes apto para el ascenso a Suboficial de Complemento del Arma de Caballería, concediéndosele por otra de igual fecha el citado empleo con antigüedad de 1 de abril, continuando de servicios de campaña al mando de la primera sección del Escuadrón en Zoco el T,lazza.

Finalizado el segundo período de instrucción, y según consta en acta de examen sufrido del 13 de abril de 1920, se le declara apto para el empleo de Alférez de Complemento del Arma de Caballería, empleo que le sería concedido por real orden de 25 de abril de 1921, continuando en su destino hasta que el 1 de agosto pasa agregado al Grupo de Regulares de Ceuta nº 3, al que se incorpora el mismo día en Melilla para formar parte de las Fuerzas Expedicionarias del Grupo.

Como ayudante del Tabor de Caballería asiste a los combates para la protección del convoy al Atalayón (4 de agosto), establecimiento de los blocaos nº 1 y 2 en el Barranco del Lobo (día 5), protección del convoy a Aitaixa (el 11) y al del sector sur de la plaza (los días 13 y 21) y protección de la instalación de un blokao en el Barranco de Frahana (día 23) donde resulta herido por arma de fuego con orificio de entrada por la cara interna y salida por la cara externa del tercio medio y cara posterior de la pierna izquierda, teniendo que ser evacuado a San Sebastián (7 de septiembre) debido a la gravedad de sus heridas que necesitan de 45 días de curación, siendo dado finalmente de alta el 6 de octubre.

Una vez recuperado, el 28 de octubre de 1921 se reincorpora a su Grupo en Melilla, volviendo a reanudar los servicios de campaña, por los que el 14 de junio de 1922 es citado como distinguido en la Orden General de la Alta Comisaría, a propuesta del Comandante General de Melilla, por su actuación en el periodo comprendido entre el 25 de julio de 1921 y el 31 de enero de 1922, concediéndosele igualmente por real orden de 12 de diciembre de 1922 la Cruz de 1ª Clase del Mérito Militar con distintivo Rojo en atención a los servicios prestados y méritos contraídos en las operaciones realizadas en la zona del Protectorado desde el 1 de agosto de 1921 al 31 de enero de 1922, 4º periodo, y por otra de 23 de agosto de 1923 la Medalla de Sufrimientos por la Patria por haber resultado herido por el enemigo en operaciones de campaña. En esta situación cesa su servicio activo en el Ejército el 12 de septiembre de 1923, si bien antes, en febrero de 1920, había contraído matrimonio con doña Rosario Moreno y Luque, nieta de la marquesa viuda de Luque.

Finalizado su servicio militar y reincorporado a la vida civil continúa con su labor periodística, aunque siguiendo los pasos de su padre (Gobernador de Madrid en 1903; Ministro de Gobernación en 1903/04, 1913/15 y 1917; Ministro de Fomento entre 1908/09; Ministro de Guerra en 1922; jefe del partido Conservador y Presidente del Congreso de Diputados y del Consejo de Ministros en 1922) en febrero de 1923 entra en la vida política al ser elegido diputado por el distrito de Jaca (Huesca.

Declarado republicano en 1925, en 1929 toma parte, junto a su padre, en la sublevación militar de Valencia, por la que fue detenido, sometido a consejo de guerra y absuelto en noviembre del mismo año. Dos años después, en las elecciones del 12 de abril de 1931, fue elegido Concejal del Ayuntamiento de Madrid y al proclamarse, dos días más tarde la Segunda República, sacó al balcón del edificio de la Puerta del Sol, hoy sede de la Comunidad de Madrid, la Bandera Republicana, siendo nombrado al mismo tiempo Subsecretario de la Presidencia del Gobierno Provisional. Poco después, el 11 de diciembre del mismo año, al ser elegido Presidente de la República Niceto Alcalá Zamora, fue escogido como Secretario General de la Presidencia de la República, cargo en el que permanece hasta abril de 1936, en que fue destituido al sobrevenir en España el poder del Frente Popular.

Presidente del Real Madrid

Durante esta época, además de ejercer como político y periodista, Rafael Sánchez-Guerra que siempre estuvo muy interesado por el Real Madrid, intentó en 1933, con el apoyo de los socios republicanos del club, ser presidente de la entidad blanca, aunque fue derrotado por Luís Usera Bugallal, que fue reelegido en el cargo. A pesar de esta derrota, no decayó en el intento, y en 1935, pese a la oposición de una parte importante de la sociedad, entre ellos Santiago Bernabéu, volvió a intentarlo, siendo elegido el 31 de mayo presidente del Real Madrid tras unas elecciones en las que obtuvo una amplía mayoría, 445 votos, a pesar de tener el inconveniente de no ser socio del Club y de que en algunos sectores tradicionales del Club su nombramiento no fue bien visto. En esta misma época (1934 a 1935) ejercería también como presidente del Moto Club de España.

En la entidad blanca, Sánchez Guerra centró su gestión en tres objetivos prioritarios: conseguir un domicilio social de acuerdo a la categoría del Club; potenciar el equipo y construir un nuevo estadio, bien en el mismo Chamartín o en otro lugar de la ciudad. El primer apartado lo solventó con la instalación de la sede social en un piso de la calle de Recoletos, cerca de la Cibeles; el segundo reforzando el equipo con la llegada de Lecue, procedente del Betis, y de Kellemen y Alberty, ambos procedentes de Hungría; y en cuanto al tercer apartado, Sánchez-Guerra solicitó al conde de Maudes la venta de un trozo parcela en las inmediaciones del estadio o la permuta de los terrenos de Chamartín por unos enclavados en la calle Alcalá, frente a la plaza de toros, aunque el inicio de la Guerra Civil trastocó todos sus planes.

En el aspecto deportivo, el Real Madrid conseguía un extraordinario éxito al conquistar la Copa de España a su principal y eterno rival, el Barcelona, con una gran actuación del portero madridista, Ricardo Zamora, que agrandó, aún más, su mito. Fue el 21 de julio de 1936 en el campo de Mestalla (Valencia) y el Real Madrid se impuso por 2 a 1 al Barça en el que fue además el último partido oficial de fútbol que se jugó antes de la guerra que asoló España durante tres años. Este triunfo fue el broche de oro a una corta pero fructífera etapa al frente del Real Madrid, pues tras el estallido de la Guerra Civil, el Frente Popular se hizo cargo del Madrid FC y el 4 de agosto de 1936 Rafael Sánchez-Guerra y su directiva fueron sustituidos por un Comité encabezado por Juan José Vallejo, presidente de la Federación Deportiva Obrera. Según los entendidos de la época, de no haber estallado la guerra, el Club blanco, con Sánchez-Guerra a la cabeza, estaba gestando una gran empresa, tanto en su vertiente económica como en la deportiva, con el reforzamiento de la plantilla y el proyecto de construcción del nuevo estadio de Chamartín.

Al inicio de la guerra, Sánchez-Guerra que aunque se mantuvo leal a la República y fue nombrado oficial de Estado Mayor, se mantuvo alejado de toda actividad política, colaborando para salvaguardar el estadio de Chamartín, que se dedicó a festivales gimnásticos y actividades deportivas, pero no pudo evitar que se convirtiera en campo de concentración y que acabara semidestruido. En febrero de 1939 fue nombrado junto al coronel Casado y el expresidente de las Cortes Julián Besteiro, Secretario Político de la Junta de Defensa en las negociaciones para la firma de una paz honrosa con los nacionales y la entrada pacífica de éstos en la capital de España, negándose a abandonar Madrid a pesar del peligro de caer en manos de las tropas de Franco, siendo capturado, condenado a pena de prisión y encarcelado, consiguiendo escapar a París junto a su esposa e hijos (Francisco y Rosario) en 1946.

Últimos años de su vida

En Francia sería nombrado Ministro de la República en el exilio, fundando y dirigiendo en la agencia de colaboraciones de prensa «Prensa Intercontinental» cuya información se repartía desde París a los diarios de todos los países de Hispanoamérica, y en Francia permanecería hasta el 5 de octubre de 1959, cuando tras la muerte de su esposa regresa a España amparado por su primo Antonio Barroso y Sánchez-Guerra, Ministro del Ejército, ingresando el 3 de febrero de 1960 en el Noviciado de Hermanos Cooperadores Dominicos de Villava (Pamplona), donde después de nueve meses recibe el Hábito de la Orden de Predicadores. A pesar de ser fraile dominico, continuó practicando el deporte y ejerció de árbitro en los partidos que disputaban los novicios llegando incluso a recibir una visita del Madrid, encabezado por Bernabeu, en uno de los viajes que el equipo hizo a Pamplona.

Finalmente el 2 de abril de 1964 Rafael Sánchez-Guerra fallece en Villava, y pese a sus tendencias políticas, en el Real Madrid de la época se le guardó luto y respeto e incluso se alabó su labor presidencial.

A lo largo de su vida escribió varios libros, entre ellos “Dictadura, indiferencia, República” (1930), y “Mis prisiones” (1947), en el que relató sus grandes momentos políticos y dio noticia de las prisiones por las que pasó y del número de presos; “Cartas a mis nietos” y “Mi convento” (1961).
 


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