“Los que dispararon saben donde vivo, no pienso volver; tengo miedo por mis hijos”
Esta mujer explica que el autor de los disparos la estaba esperando en la puerta de su casa y habla de la situación de amenaza que vive su familia tras el disparo que recibió su cuñado hace un año.
Kautar Plaza es la última víctima de un tiroteo en la barriada del Príncipe, en donde asegura que falta seguridad y por eso reclama más atención para esta zona donde, lamenta, no hay reglas. Esta mujer, de 33 años y con cuatro hijos, fue asaltada la madrugada del pasado lunes, sobre las 0.40 horas cuando salía de su casa a despedir a una amiga y su cuñada y sacar la basura. En ese momento un hombre que se encontraba escondido aprovechando la oscuridad de la noche salió y se puso a dispararle a los pies.
Una de las balas le alcanzó el muslo y el pistolero se montó en una moto, cuyo conductor había esperado unos metros más alejado, para salir huyendo. Las tres mujeres, según contó ayer Kautar y su amiga a EL PUEBLO, vieron cómo había una moto cerca, pero no desconfiaron hasta que se vieron sorprendidas por los tiros del pistolero que se cubría el rostro con la capucha de la sudadera que llevaba puesta. Mientras, el conductor de la moto, iba con un casco integral. Por eso, Kautar dice que no pudo reconocer a ninguno de los dos hombres.
No obstante, esta mujer cuenta que desde que el pasado verano su cuñado fue víctima de un tiroteo, también a las puertas de la casa de Kautar, su familia se siente amenazada. Y es que, según cuentan, han sido varias las ocasiones en las que desde el entorno de los acusados por el tiroteo de su cuñado les han pedido que retiren la denuncia. El que podría ser el autor material del disparo se encuentra detenido en Marruecos, aunque por otra causa, pero la familia de Kautar ha trasladado allí los hechos acaecidos en Ceuta el 4 de agosto de 2015. Mientras, el otro acusado, no ha sido detenido a pesar de que Kautar asegura que está escondido en el Príncipe y que en varias ocasiones ha llamado a la Policía para alertar de donde podría hallarse.
Mucho por hacer
Para ella, que más de un año después de este primer tiroteo no haya un detenido es una falta de diligencia por parte de la Policía y así lo denuncia. Y es que, asegura que los vecinos del Príncipe son tratados de forma diferente. “Parece que los tiroteos son una cosa normal, y no es normal”, destaca Kautar para incidir en que esta barriada se ha convertido en una especie de “ciudad sin ley”. “Los niños de 15 y 16 años van con pistola, y cuando se avisa de que ha ocurrido algo la Policía no aparece”, lamenta para asegurar que en la barriada “es demasiado fácil” acceder a un arma. “En el Príncipe hay que hacer mucho más”, apostilla, aunque sin dejar de valorar el trabajo que hacen los agentes que allí hay destinados.
Tras lo sucedido, Kautar tiene miedo y así lo transmite. Sobre todo, esta mujer teme que sus hijos se vean involucrados en un tiroteo, después de que a las puertas de su casa ya se hayan producido dos. “Los que dispararon saben donde vivo y a mi casa no pienso volver”, afirma tajante. Hasta ahora, ha solicitado una vivienda de protección oficial, y no duda en pedir protección policial.
Aún no ha declarado
Hasta ahora, desde el Cuerpo Nacional de Policía nadie se ha desplazado hasta el Hospital Universitario para tomarle declaración. Tampoco se han puesto en contacto con su marido y Kautar se muestra indignada. “No se qué ideas pueden tener de lo ocurrido si nadie ha hablado conmigo”, comentaba ayer visiblemente molesta. Una molestia que se ha acrecentado después de que se dijera que el lunes tenía que comparecer a un juicio por narcotráfico. Ante esta afirmación, el jefe superior de Policía señaló el lunes por la tarde que era verdad que tenía que comparecer pero sin dar más detalles de por qué. Por eso, ayer Kautar quiso aclarar que el juicio al que tenía que asistir era por que la interceptaron en el puerto con tres cajas de Trankimazin que había adquirido en Algeciras para ella misma. Una situación de la que, explica, se siente víctima porque, tras el tiroteo que sufrió su cuñado y que presenció, la ansiedad se le disparó y apenas podía dormir.
Sin embargo, denuncia, en Psiquiatría no la evaluaron y le denegaron un tratamiento que le fuera efectivo después de que desde su médico de cabecera la derivaran en dos ocasiones. “Hasta dos veces me dijeron que no procedía sin ni siquiera hablar conmigo y me automediqué”, traslada para reconocer que no está bien, pero señalar que es la única salida que encontró para poder dormir. Ahora, con un informe de un psiquiatra privado, espera que el juez entienda su situación y no aplique la condena de tres años de cárcel que para ella solicita Fiscalía. “Estoy dispuesta a luchar hasta el final porque, a raíz de un tiroteo, yo tengo un estrés postraumático que nadie me ha querido diagnosticar aquí y no puede ser que eso me lleve a la cárcel”, apostilla para lamentar el “mal trato” que dice haber recibido. Y es que, añade, incluso la derivaron a desintoxicación. “No soy una adicta”, afirma para trasladar que su problema hay que tratarlo desde el origen. Sin embargo, lamenta, el hecho de vivir en el Príncipe entiende que le ha llevado a ser prejuzgada en lugar de atendida, tanto por Policía como por Sanidad.
La bala aún no ha sido extraída a la espera de ver si se produce una infección
Kautar aún tiene la bala del disparo que recibió en la madruga del pasado lunes alojada en su muslo izquierdo. Aunque ha tocado el femur, el proyectil parece que no ha producido daños severos. No obstante, los cirujanos entienden que no es momento de operar y prefieren esperar entre 48 y 72 horas para ver si se produce una infección y, a la vez, evitar que esta se produzca como consecuencia de la operación. Una explicación que para Kautar no es suficiente. “Me han puesto yodo y un esparatrapo, que es lo que yo podría haber hecho en mi casa”, lamentaba ayer para criticar la falta de actuación en su caso. Si nada cambia, esta mujer no descarta pedir el traslado a la península. Y es que, para ella, en la ciudad faltan medios y personal, y así lo traslada a modo de crítica. Hoy sabrá si finalmente la operan si no hay problemas de infección.