La Fragua fusiona ingredientes étnicos y culturales en una tapa presentada en el Concurso Nacional de Pinchos

Albóndiga de cerdo con tomate para deleite de los cristianos, de espinaca para no airar a la comunidad hebrea de origen sefardí, el cus cús como atención a los musulmanes y el papadam para paladares indios son los ingredientes étnicos y culturales que en una tapa ha fusionado el restaurante La Fragua de Ceuta, dentro del XII Concurso Nacional de Pinchos y Tapas que hasta mañana se celebra en Valladolid.

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Albóndiga de cerdo con tomate para deleite de los cristianos, de espinaca para no airar a la comunidad hebrea de origen sefardí, el cus cús como atención a los musulmanes y el papadam para paladares indios son los ingredientes étnicos y culturales que en una tapa ha fusionado el restaurante La Fragua de Ceuta, dentro del XII Concurso Nacional de Pinchos y Tapas, que hasta hoy se celebra en Valladolid.

‘Convivencia’ es el lema de esta invocación a la tolerancia y coexistencia pacífica entre las cuatro comunidades más numerosas que identifican a los cerca de 85.000 habitantes de Ceuta, y que presentó ayer por la mañana en Valladolid Juan Jesús Bollit (Restaurante La Fragua).

Todos esos componentes, distribuidos con equidad y proporción, se pueden degustar por separado aunque forman un conjunto, explicó ayer por la mañana Bollit, un restaurador aficionado que concursa por primera vez en Valladolid sin más objetivo que “poner el nombre de Ceuta en un concurso nacional”.

La gastronomía como elemento identificativo de un territorio hace tiempo que ha dejado de ser un aserto de estricta aplicación, y los fogones se han convertido en laboratorios de experiencias multiculturales como ha quedado patente en las tapas y pinchos que estos días proponen en Valladolid los profesionales de la cocina.

Este afán de innovación, sin traicionar el recetario autóctono, lo ha asumido también Ismael González (Restaurante La Vaquería), de Ávila, con su tapa ‘Tradición renovada’, un crujiente rabo de ternera con hilos de chile y una mahonesa ahumada en su jugo rematada con una ensalada de algas.

Desde Pola de Siero (Asturias), Borja Alcázar (Restaurante Abrelatas) aspira al podio de este certamen con un guiso meloso de Gochu Asturcelta, una especie en peligro de extinción hace varios años y ahora recuperada para engrosar el formulario gastronómico del Principado de Asturias.

Por su parte Carne de erizo en un aperitivo es la creación de Diego Iglesias (Restaurante Salterius), de Majadahonda (Madrid), un menú degustación a escala que ha elaborado en forma de croqueta rebozada en una pasta griega y escoltada por un canapé de atún rojo y una gelatina de gin tonic a partir de ginebra de destilación propia en tres matices diferentes.

Estas son cuatro de las tapas y pinchos que concursaron ayer por la mañana y que evaluó el jurado, que hoy emitirá su veredicto.

La ciudad de Ceuta tiene presencia gastronómica en este concurso a nivel nacional. La ciudad cuenta con una interesante oferta gastronómica que tiene que posicionarse, aún más si cabe, a nivel nacional. Y es que el visitante que llega a Ceuta puede disfrutar de una buena mesa como uno más de los alicientes que ofrece la ciudad.

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