La lechuza común, designada ave del año

Esta especie, cuya denominación es Tyto alba vive en toda la península ibérica, las islas Baleares, Ceuta y Melilla. La Sociedad Española de Ornitología decide que hay que hacer visible su vulnerabilidad actual

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Cada año nuevo, desde hace 30, la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) escoge, por votación popular, un ave para dar a conocer su situación vulnerable. El 2018 es el año de la lechuza común, cuyas poblaciones han disminuido en la última década cerca de un 15%, hasta el punto de descender en ciertas zonas de España hasta la mitad. Entre las amenazas que asedian a esta rapaz nocturna destacan la transformación del medio rural, que provoca la pérdida de sus hábitats, y los envenenamientos, por el empleo masivo de plaguicidas. Así lo expone la periodista Bibiana García Visos en el periódico La Voz de Galicia.

La lechuza común (Tyto alba) vive en toda la península ibérica, las islas Baleares, Ceuta y Melilla. También en las islas Canarias occidentales. Tiene una altura de entre 32 y 40 centímetros, más o menos lo que mide un periódico de largo, y pesa alrededor de medio kilo. Esta rapaz nocturna es capaz de volar en silencio gracias a la estructura de sus plumas, lo que le permite cazar de forma muy efectiva. Además es especialista en volar lento, para poder localizar mejor a sus presas. A diferencia de otras aves, los ojos de la lechuza están en posición frontal, algo que le proporciona una mirada característica. Su vista tiene casi el doble de sensibilidad a la luz que la del ser humano, por lo que percibe todo lo que se mueve, y la mejor manera de despistarla es permanecer inmóvil.

Aliada de los agricultores

En muchos países europeos, se considera a las lechuzas aliadas de la gente del campo porque son carnívoras y suelen alimentarse de pequeños mamíferos, como ratones o topillos. De hecho, hay redes de postes y cajas nido para permitir que cacen y coman a los roedores que afectan a los cultivos. Engullen a sus presas por completo, pero no digieren la piel, el pelo ni el esqueleto. Este tipo de desechos los regurgitan más tarde en una bola llamada egagrópila (como la de la imagen).

La mala situación actual de la lechuza común, que está protegida a escala nacional, incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, pone de manifiesto algunos de los problemas sociales y ambientales que atraviesa el campo en España. La despoblación del rural hace que, por ejemplo, las lechuzas pierdan sus lugares tradicionales de anidación, como campanarios, caseríos o granjas, ya que esta ave no construye nidos, sino que aprovecha todo tipo de huecos. Su declaración como ave del año 2018 fomentará que mejoren el hábitat y las condiciones de esta especie. Entre otras medidas, desde SEO/BirdLife harán difusión y promoverán la conservación de la lechuza común. Entre otras cosas, favorecerán su presencia en núcleos urbanos con la instalación de cajas nido.

Rapaces nocturnas

Los búhos, las lechuzas o los mochuelos pertenecen al mismo orden de aves, las rapaces nocturnas. Este orden se divide en dos familias: la de las lechuzas y la de los estrígidos, que incluye el resto. Las principales diferencias entre lechuzas y búhos están en los ojos (amarillos en el búho real, el más común en la península ibérica, y negros en el de la lechuza) y en que el búho tiene Protagonista de escabrosas historias que la relacionan con la muerte y el mundo de las tinieblas, la estilizada y beneficiosa lechuza común es un eficaz depredador de roedores y pequeñas aves que siente especial predilección por instalarse en la vecindad del hombre, donde ocupa desvanes, ruinas, iglesias y viejas buhardillas.

Ave cosmopolita y de dieta poco especializada, esta rapaz nocturna, antes frecuente, está disminuyendo a causa de las actuaciones Las poblaciones del occidente europeo son básicamente sedentarias y, a lo sumo, realizan cortos desplazamientos. Las lechuzas de áreas más norteñas, en cambio, pueden recorrer mayores distancias durante el invierno. Se han comprobado movimientos de hasta 300 kilómetros, al parecer en respuesta a la disponibilidad de alimento, por parte de jóvenes en dispersión. humanas. mayor envergadura. Hasta hace relativamente poco tiempo, la lechuza era un habitante de todos los núcleos rurales, de los cortijos y caseríos dispersos e incluso de las ciudades.

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