Ceuta se merece algo mejor, por José Enrique Aguar
Política
Ceuta ha sido históricamente un crisol de culturas, un lugar de encuentro que busca un futuro mejor. Desde que fenicios, griegos, cartagineses o romanos pugnaran por controlar el tráfico marítimo y el enclave estratégico del estrecho, esta ciudad ha tenido una importancia vital.
Y ese probablemente ha sido el germen del problema que hoy la atenaza. Su dimensión histórica, esa pieza geoestratégica de un tablero de política internacional en el que las personas en ocasiones son peones, sin nombres ni apellidos, sin rostro, ...
Son muchos años, décadas, en los que en Ceuta no se ha puesto al ciudadano en el centro del debate, en el eje de las medidas sociales, de las políticas educativas o económicas. Una sociedad diversa, multicultural y plena de oportunidades como la ceutí no se lo merece.
Luchar contra los altos índices de paro, de fracaso escolar, de deuda pública, buscar soluciones a los problemas en la frontera con Marruecos deben ser el eje de las políticas. Así lo entendemos desde Contigo, y así lo haremos si los vecinos de Ceuta confían en nosotros.
Una cifra de paro superior al 31%, pero que alcanza al 61% de los menores de 25 años, o que llega al 72% entre las mujeres de entre 20 y 24 años, toda una generación que puede malograrse, es algo que requiere medidas urgentes, y no más de lo mismo.
Porque no se entiende como en un área de gran movimiento económico como el Estrecho, el Puerto de Ceuta no reciba más inversiones, crezca y se convierta en motor de empleo de la ciudad. La singularidad económica de este territorio es uno de sus principales valores, y hay que aprovecharlo, desde ya, dejando atrás modelos caducos de décadas que de bien poco han servido para Ceuta.
La presión de la frontera del Tarajal es otro problema a abordar. Y no se puede hacer en clave local exclusivamente. Desde Contigo apostamos siempre por la integración del inmigrante, pero no podemos girar la cabeza y obviar que la primera frontera que se cruza es casi siempre la de Ceuta o Melilla, y que son las ciudades autónomas las primeras que soportan esta presión migratoria en unos ámbitos reducidos y con medios escasos. La solución no es sencilla, pero no se puede volver la espalda, se debe abordar con seriedad, rigor, y medidas inmediatas.