Las mujeres bomberas existen, pero no en Ceuta

SerBombera

El equipo del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento está constituido actualmente en nuestra ciudad por 82 bomberos, entre los que no encontramos ninguna mujer. En España solo hay 168 mujeres bombero, un 0,83% del total.

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Los bomberos tienen una de las profesiones más necesarias y reconocidas por la sociedad. Con actuaciones a diario, salvan vidas y juegan un papel fundamental para salvaguardar la seguridad ciudadana. Sofocar los incendios provocados por la quema de contenedores y vehículos en Ceuta se ha convertido ya en una práctica habitual del SEIS, al mismo tiempo que el rescate de personas y la asistencia en accidentes es otra de sus intervenciones más comunes.

En esta semana del 8 marzo se reivindica la figura de la mujer en muchos colectivos en los que su presencia es prácticamente inexistente. El Pueblo ha podido hablar con Miguel Ángel Ríos, jefe de Bomberos Ceuta, sobre la falta de mujeres en este cuerpo de trabajo, que valora como negativa ya que “la diversidad y el aporte de cualquier persona no habitual creo que enriquece el grupo y sería positivo siempre”.

Ríos asegura que “para que haya mujeres tienen que presentarse”, contando que se han presentado “en alguna ocasión, que yo recuerde la última que se presentó a las pruebas físicas hace ya más de 15 o 20 años. Después hubo inscripciones pero a la hora de presentarse no ha habido ninguna”. Una falta de iniciativa por parte de más de la mitad de la población que para el jefe de Bomberos de nuestra ciudad “quizás es porque no han alcanzado la madurez personal para hacerlo. Tienes que sentirte capacitado para prepararte a ser bombero, presentarse a bombero en un año es imposible, en dos difícil y en tres empezamos ya hablar de lo razonable”.

Laura Rodríguez, jefa de Bomberos en Écija y que colabora como vicepresidenta con la Asociación SerBombera, nos cuenta que, para ella, la falta de mujeres “tiene mucho más que ver con la cultura y la educación que otra cosa. Digamos que tradicionalmente trabajos más físicos han estado más relacionados con el hombre que la mujer. Además se ha llegado a una idiosincrasia por parte de los servicio de bomberos que han empezado a exigir unas pruebas físicas prácticamente de atletas profesionales, y han utilizado esto muchas veces como una discriminación encubierta” porque “quienes definen las pruebas saben perfectamente en cuales de ellas las mujeres vamos a ir en desventaja a la hora de establecer baremos”. En su caso, como relata, ella ha aprobado 5 oposiciones en 4 administraciones diferentes y siempre ha superado las pruebas físicas incluso las marcas masculinas “quedando de las primeras”, pero es consciente de la dificultad para ser competitivas y de la falta de reclamo de este tipo de oposiciones para las mujeres. Le gustaría además que esta situación cambiara y aportar algo desde su situación actual.

Las pruebas físicas que hay que superar para ser bombero son bastante duras y requieren de un fuerte entrenamiento. En las últimas oposiciones en Ceuta estas pruebas consistían en “press de banca”, un ejercicio de fuerza pectoral en el que para alcanzar la máxima puntuación tienes que conseguir 40 repeticiones (levantado 45kg los hombres y 35 kg mujeres). Luego está la trepa de cuerda que, según Ríos, “es donde, tanto en hombres como mujeres, está el caballo de batallas importante, el resto de pruebas todas son asequibles pero todas hay que entrenarlas” (en la cuerda la máxima puntuación se consigue llegando en 10.5 segundos el hombre y 6.5 la mujer). Otras son el lanzamiento de balón medicinal (5kg hombres y 4kg mujeres), prueba de natación 200 m (2.30 minutos hombres y la mujer 2.35), carrera de velocidad 50 metros (mujer 7.41 y hombre 6.41) y carrera de resistencia de 1.500 metros en la que el 10 está 4.31 para el hombre y 5.06 para las mujeres.

En todas las pruebas hay una diferenciación en el parámetro de medida de hombres y mujeres y las pruebas, aunque similares, se establecen por cada parque de bomberos, algo que es criticado por la bombera de Écija: “Ni siquiera hay una uniformidad y una homogeneidad en las pruebas ni físicas ni teóricas dentro de los cuerpos de bomberos. Puede haber tantos servicios de bomberos como entidades locales con obligación legal para tener este Servicio hay en España y cada uno pone sus propias pruebas”. Además, para Rodríguez, que se establezca la diferenciación entre hombres y mujeres “no nos beneficia realmente”, porque luego las tratan como “una bombero de segunda” pero el legislador no ha encontrado otra forma de fomentar nuestra participación que creando esa discriminación positiva que al final tanto se nos echa en cara. Como explica, “es de hace 15 años hasta ahora cuando estamos entrando más mujeres y ya había unas pruebas físicas mucho más exigentes que hace 20 o 25 años. Sin embargo, a ningún hombre que entró hace 25 años le ponen en cuestión cómo entro y cómo está ahí. A mí me hacían un interrogatorio cada vez que iba a un curso fuera, para ver de dónde venía, esto no ocurría al resto de compañeros. Y es que nadie se plantea al ver a un bombero que en su día quizá ni si quiera le exigieron pruebas físicas y sin embargo están ejerciendo su profesión a día de hoy.

Las cifras que demuestran la falta de mujeres

La asociación SerBombera trabaja por visibilizar “a la mujer en ámbitos relacionados con la prevención, extinción de incendios y salvamento y apoyar e impulsar medidas que se puedan acometer para que la presencia de la mujer en este ámbito vaya siendo gradualmente mayor”.

Una de sus principales reivindicaciones es que “aunque parezca inverosímil” no existe ningún organismo en España que realice estudios o estadísticas nacionales sobre el número de bomberos, por lo que “no existe a su vez un seguimiento de la mujer y su evolución en esta profesión”. Como señalan desde SerBombera, hay observatorios de igualdad para las Fuerzas Armadas, Guardia Civil, Policía Nacional, que “tienen por objeto la construcción de un sistema de información con capacidad para conocer la situación de las mujeres respecto a la de los hombres, y el efecto de las políticas institucionales, puestas en marcha para promover la participación de las mujeres, en un plano de igualdad”. Lo que lleva a pensar a las profesionales del sector que “en los servicios de extinción de incendios, no se ha puesto en marcha ninguna política institucional, ya que las cifras son irrisorias”.

Desde esta asociación realizaron su propio estudio, en el año de su creación, 2017. En el que encontramos que “del total de efectivos profesionales en España únicamente 168 son mujeres; Un 0,83%. No obstante, este porcentaje disminuye hasta el 0,46% cuando se tienen en cuenta únicamente las mujeres de la escala operativa, es decir, que ocupen puestos como bombera/bombera conductora”.

Un número muy pequeño que comparan con otros cuerpos de seguridad de la administración pública. Actualmente hay un 12% de media en las policías locales, un 7,5% en la Guardia Civil; un 14,88% en la Policía Nacional; un 8,2% en la Policía Foral de Navarra; un 11% en la Ertzaintza; un 8% en el Cuerpo General de la Policía Canaria; un 20,9% en los Mossos d’Esquadra y el 12,5% en las Fuerzas Armadas. Cifras que, si igual demuestran que queda mucho para llegar a la paridad en este tipo de trabajos, son más elevadas al caso de los bomberos, donde la representación de la mujer, inferior al uno por ciento, es nula.

SerBombera destaca también que “en muchos países, como Australia, Francia, Gran Bretaña, EEUU, Japón, etc. las cifras de las mujeres bombero son más elevadas. Para poner algunos ejemplos, en ciudades como San Francisco, la mujer representa el 16% del total. En Tokyo trabajan 1.200 bomberas profesionales que serían el 6,4% del total y en Staffordshire (Inglaterra), la cuota es del 8%”, datos que también lejos de llegar a ser paritorios demuestran que España está muy por debajo, según Rodríguez algo que se podría justificar en sus diferentes métodos de reclutamiento.

De igual modo, Rodríguez ha querido destacar que en países donde los Servicios de Bomberos se basan en sistemas de voluntariado casualmente la participación femenina es mayor, con lo que la mujer sí que se plantea esta ocupación. Pero en el momento en el que se van profesionalizando los Servicios se desplaza una vez más a la mujer a favor de la masculinización de los empleos. Aquí, existe mucha competitividad porque “se relaciona la profesión del bombero con un trabajo bien remunerado, fijo, con buen horario y buenas condiciones y encima con una aceptación social tan buena al margen de la vocación que pueda o no tener una persona. Una competición que hace que las mujeres que queremos entrar en algo copado por hombres tengamos que esforzarnos mucho más”.

La solución al problema

No existe una solución única y clara ante un problema tan complejo y estructural como es este, pero para las profesionales habría que empezar por “analizar cuáles son las barreras que encuentran las mujeres en España para acceder a esta profesión”. A través de estudios, seguimientos y la creación de unas estadísticas. Definir un Plan de Acción como en países como Inglaterra o Francia y analizar el impacto real de las medidas y acciones que se hayan puesto en marcha.

Laura Rodríguez destaca que es fundamental la creación de “un perfil profesional y definir las capacidades que se debe reunir” pero de forma común para toda España y “abandonar el mito que relaciona el bombero atleta en favor del Bombero/a como profesión en sí misma”.

“Yo abogaría por un perfil profesional en el que no tuviera nada que ver el género, si se necesita reclutar personas para desarrollar un trabajo, lo normal sería que pasasen pruebas relacionadas con las tareas que van a desarrollar. Ya que, según esta jefa de Bomberos la cuestión es que la profesión requiere una condición física completa pero que muchas personas que no pasan el 1000 metros en 2´50´´ pueden ser igualmente buenos profesionales”. Rodríguez nos cuenta que ella, “siendo jefa de servicio, lo último que necesita en su servicio es un atleta, porque muy probablemente luego su finalidad no sea la profesión. Yo prefiero a una persona que demuestre que puede subir a una torre, ponerse un equipo, trabajar en equipo con otros compañeros, y tener la cabeza bien amueblada junto a formación y actitud para el trabajo, todo eso con unas buena condición física lógicamente adecuada al trabajo que va a desempeñar, y casi más importante es que mantenga un nivel aceptable durante toda su vida profesional que el hecho en sí de añcanzar un pico extremadamente alto solo el dia de sus pruebas”. El paradigma cambiará cuando la selección para desarrollar un trabajo sea independiente del género y solo hablemos de personas y capacidades necesarias para desempeñarlo.

En definitiva, no hay muchas mujeres bomberas y las pocas que hay se están uniendo contra las dificultades que encuentran en el camino. Tendremos que esperar para ver si son escuchadas y se buscan soluciones para alcanzar algún día la igualdad real. Aún a dia de hoy se sienten como si gritaran debajo del agua.

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