La ceutí, Florinda ‘La Cava’, Capítulo IIII

Jose María Fortes Castillo

En el capítulo segundo, apunto que la desdichada Florinda, vilipendiada por los cronistas árabes, es también olvidada por su propio pueblo. Muchos lugares de España, han tratado de una forma u otra, tener alguna relación con la vida o desdichas de Florinda, como veremos más adelante, menos en su tierra natal, donde estoy seguro, que el setenta por cien (y me voy muy alto) de los ceutíes, no tienen ni idea de quien fue Florinda. Este es un claro ejemplo del tremendo número de “mamarrachos” que, desde la segunda década del siglo XX, han ido ocupando los puestos políticos en la ciudad.

Antes de esa fecha, bien estaba que se preocuparan de defenderla de tantos intentos extranjeros por hacerse con su dominio, pero a partir de entonces, hemos tenido tiempos de paz, se ha ido incrementando el turismo y el interés por la historia y la cultura, como veremos a continuación (repito), todos los pueblos que han podido, se han subido al carro de la popularidad de Florinda y de su padre don Julián, menos en su tierra. Bastante tenían un gran número de políticos, de preocuparse de su futuro, y de grandes comilonas y borracheras en el presente, como para perder en tiempo en decirle al mundo que Florinda era “caballa”, nacida en Ceuta y que ninguna otra ciudad tiene más derecho que la nuestra, para asumir y exigir el principal protagonismo en esta leyenda de fama internacional.

Carlos Gonzalbes Cravioto en «MITOS Y LEYENDAS DE CEUTA», escribe: “FLORINDA LA CAVA UNA CEUTÍ EN LAS LEYENDAS MALAGUEÑAS”. Después de dar a conocer poca más o menos, lo que ya hemos leído anteriormente, prosigue así: Según esta tradición malagueña, don Julián dejó en Málaga a su hija cuando iba de regreso de Toledo a Ceuta.

Siguiendo la tradición malagueña, la hija de don Jilián, después de verificarse la invasión musulmana, al ver con sus propios ojos lo que había provocado, ganándose el desprecio, tanto de los vencidos, como de los vencedores (que fueron los que le dieron el apelativo de Qahba, prostituta), no pudo resistir tanta amargura y se suicidó tirándose desde una de las torres de la Alcazaba malagueña. Como comprobante de esta leyenda, existía en la Alcazaba una puerta a la que se llamaba puerta de la Cava, aunque en realidad, esta puerta se llamaba de Al Acaba, es decir, de la cuesta.

En un manuscrito de finales del siglo XVIII, que hemos localizado en una biblioteca malagueña (nos sigue indicando Gonzalbes Cravioto), se indica en la leyenda de que quizás el nombre de Málaga, procediera de Florinda: «los vulgares tienen para derivar su nobe latino Malaca de los cognomentos de Florinda hija del conde don Julián llamada commente. Mala Cava por averse embarcado su pe. En el puerto marítimo de esta ciudad».

La crónica árabe Ajbar Mammua, cita que vivía en Córdoba una mujer llamada «Sara la Goda», muy considerada por ser nieta de don Julián, lo que parece indicar que los musulmanes trataron con benevolencia a su familia.

Sabemos que don Julián, con su esposa Egilona, tuvo dos hijas, según nos lo cuenta Al-Hakam, por lo cual no podemos deducir si era Sara, hija o sobrina de Florinda.

Carlos Gonzalbes Cravioto, nos traslada ahora al siglo XVI, y nos dice que: Una leyenda del norte de África decía que la tumba de Florinda la Cava, era el mausoleo argelino llamado «Tumba de la Cristiana».

Florinda ha sido pues, un personaje ceutí histórico y al mismo tiempo legendario. En su personalidad es importante discernir lo uno de lo otro, quizás porque solo fuera la materialización de una idea. La conquista de Al-Ándalus, fue demasiado importante, tanto para los vencidos como para los vencedores, como para no convertirla en hecho épico y legendario.

La verdad es que Florinda en el fondo es el claro ejemplo del poco valor que en la época se le daba a la mujer. Es vituperada tanto por la historia como por la leyenda, porque ambas, la representan como culpable de ser violada y a la vez, tras la venganza de su padre don Julián, también responsable de la invasión árabe sobre la Península.

Volviendo con Mónica Arrizabalaga y su artículo en ABC, nos dice que: En Pedroche cuentan, sin embargo, que, tras la derrota en Guadalete, la hermosa Cava se refugió en un castillo de esta localidad cordobesa. Allí lloró junto a un pozo la pérdida del hijo que concibió con don Rodrigo y que murió degollado por los invasores. Según la leyenda que recoge la web de Pedroche, encaramada sobre el brocal retorcido que hoy lleva su nombre, maldijo su propio destino, arrojándose desesperada a sus aguas. Y también en Pedroche se dice que fue visto su fantasma.

A 229 kilómetros de este pueblo cordobés, en Torrejón el Rubio (Cáceres) una calle lleva el nombre de la Cava y existe un paraje llamado Huerto de la Cava, donde cuentan que se levantaba un torreón que fue propiedad del conde don Julián y donde se habría refugiado Florinda tras ser deshonrada. Allí dicen que su hijo permanece encantado y hace desaparecer a los muchachos que pasan allí la noche, para reunir un ejército con el que conquistar el reino de sus mayores. Al parecer de regreso de Toledo a Ceuta, estuvo en media España, y en media España se suicidó, menos en su tierra natal. Todo esto nos viene a dar una idea, del poco o ningún interés que los responsables culturales y últimamente del turismo de nuestra ciudad, han puesto para que el nombre de Ceuta no rece solo como tierra natal de Florinda, sino como escenario de su vida tras la infamia consumada por don Rodrigo. Hasta en Marruecos vivió Florinda, pero de esto hablaremos ya, en el próximo capítulo.

En las fotos, un plano parcial de la ciudad de Toledo, donde vemos los Baños de la Cava, un puente sobre el río Tajo y una avenida con el nombre de la ceutí y un torreón que también lleva su nombre.

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