Ejército y mecánica: los motores que mueven al soldado Rachid
Está destinado en el Grupo de Regulares 54 a la vez que cursa el Grado Superior en Automoción en el ‘Almina’ y, gracias a un Convenio de Colaboración, realiza sus prácticas en la Unidad Logística 23
Rachid Boughaba Abdeselam nació en Ceuta en 1999 en el seno de una familia humilde. Su juventud no ha sido un obstáculo para que este ceutí tenga clara su misión en la vida: el Ejército y la mecánica. A pesar de tener tan solo 21 años, el joven Rachid ya tiene dos frentes abiertos donde compagina su vocación militar y su pasión por la mecánica.
Hace dos años se matriculó en el Grado Superior de Automoción en el I.E.S. Almina, centro educativo donde realizó el primer curso de manera presencial. Tras el primer ciclo de formación profesional, hace un año ingresó en el Ejército de Tierra y se desplazó hasta Cáceres para prepararse como soldado en el Centro de Formación de Tropa nº 1 por un periodo de tiempo establecido por las Fuerzas Armadas. “La vocación fue mi motivación y para mí es un orgullo servir a mi país”, reivindica orgulloso el joven soldado, que tras esto fue destinado como soldado al Grupo de Regulares 54 a la especialidad de Infantería y con el puesto táctico de fusilero.
Durante este tiempo de preparación militar siguió siendo un alumno para el ‘Almina’ con la misma importancia que quienes podían cursar presencialmente en el instituto. Tal es así que el profesorado no dudó ni un momento en facilitarle toda la ayuda que necesitara para poder seguir con su formación académica y que el joven no tuviera que renunciar a su pasión por la mecánica. Rachid sacaba cualquier hueco que tenía libre en su actividad militar para ponerse a estudiar y prepararse todas las misiones encomendadas por el centro educativo.
Gracias a su compromiso y a la entrega de sus profesores, continuó a distancia con el segundo curso del ciclo. De estos recibía no sólo la información de los trabajos que tenía que realizar, sino que también le aconsejaban de cara a los exámenes para que pudiera afrontarlo en igualdad de condiciones que el resto de sus compañeros. “Cuando estuve en Cáceres me puse a estudiar, los profesores me mandaban los trabajos y cuando regresé a Ceuta me presenté a los exámenes finales. Más o menos iba preparado con la idea aproximada de lo que podía caer”, argumenta el joven caballa.
La parte teórica de la formación profesional le ha supuesto muchas horas de estudio y dedicación, pero no lo suficientemente complicado como para renunciar a ello. “Yo lo quería conseguir, pero también quería hacerlo con buena nota por lo que estudiaba de una a dos semanas antes del examen”, añade el joven militar.
Finalizó la parte teórica de su formación académica y ahora era el turno de demostrar sus conocimientos enfrentándose a la parte práctica, pero esto le pilló con la crisis sanitaria de la Covid-19 y tuvo que aplazarse el periodo de prácticas. Fue entonces cuando su tutor de prácticas, Juan Redondo, le encomendó la misión de realizar sus prácticas en el taller mecánico de la Unidad Logística nº 23 del Ejército de Tierra, más conocida en Ceuta como ULOG 23. “Yo dije que sí y el tutor se encargó de hacer el resto en cuanto a las gestiones”, apostilla el estudiante del ‘Almina’. Previamente, el joven ya había sido alumno en este mismo centro educativo donde realizó el Grado Medio de Electromecánica. Gracias a esta formación, el joven sale preparado para trabajar en diferentes puestos como puede ser jefe de taller o para la ITV.
El soldado de Regulares tiene un contrato de dos años con las Fuerzas Armadas y explica que tras este renovará el siguiente, con una duración de tres años esta vez. Será en ese momento cuando tendrá que decidir si comprometerse con el Ejército y continuar hasta los 45 años, momento donde se desvincula del Ejército si no se hace tropa permanente. Si para algo sirve también la formación en FP es para tener una profesión cuando finalice este contrato. En ese periodo de hasta los 45 años puede optar a hacerse tropa permanente pero, además, por promoción interna salen unas plazas para la Academia de Suboficiales, que es lo que forma parte de las aspiraciones del soldado. Con esto, el militar sube a un escalón superior y se garantiza la vida hasta la retirada. No obstante, aunque para que llegue ese momento faltan más años que los que tiene ahora Rachid, el soldado tiene en mente prepararse para la Academia de Suboficiales y, en concreto, para Sargento Especialista y esto le ayudará a entrar más preparado.
Una vez termine el periodo de formación en prácticas de tres meses que será el 22 de diciembre, regresará al Acuartelamiento González-Tablas del Grupo de Regulares 54. “Vine el primer día sabiendo algo de electricidad y a día de hoy soy capaz de montar una nueva instalación eléctrica”, especifica.
Ahora, el soldado Rachid sabe lo que es formar parte de la Unidad Logística que sirve como escalón básico del sistema que da apoyo de las Unidades de Combate y de Apoyo al Combate. La ULOG 23 proporciona el apoyo en las funciones logísticas de abastecimiento, mantenimiento, movimiento y transporte a las UCO’S de su ámbito geográfico de responsabilidad desde instalaciones fijas. En resumidas cuentas, apoya a las Unidades de la Comandancia General de Ceuta o desplegadas en su área de responsabilidad.
Y como la vocación es algo que se descubre dentro o se roza si se ha tenido algún familiar, es normal que Rachid tenga ahora una pasión adquirida. Gracias a la ULOG 23, el soldado Rachid se reencontró con su pasión por la mecánica de la mano de su vocación por el compromiso militar. Que quiere ser sargento lo tiene claro y, tras su periodo de prácticas, regresará al Acuartelamiento de González-Tablas donde se preparará para la Academia de Suboficiales.
El Subteniente Albarracín es el jefe de taller de la ULOG 23 y su tutor de prácticas y le consta que está muy interesado en la vida militar “a pesar de su juventud”. Le pregunté que por qué no se presentaba a la escala de suboficiales y me dijo que porque le exigían el grado superior. Ahora lo tiene y ya está indagando la información necesaria para tramitarlo”, aporta Albarracín, que añade que se trata de un soldado que funciona muy bien y sería un buen suboficial.
Además, explica que como mecánico funciona bien también, trabaja de forma brillante y su disciplina militar hace asumir las órdenes con responsabilidad. El Subteniente explica que con esta titulación de formación profesional el soldado también podría acceder como personal laboral civil tras los 45 años.
Doble misión: la vocación militar y la pasión por la mecánica
En las instalaciones mecánicas de la Unidad Logística nº 23, Rachid Boughaba Abdeselam se encuentra ahora mismo al frente de un vehículo Santana Aníbal, al que está cambiando el cableado en la parte delantera. El soldado describe el estado del vehículo con una implicación que no deja a nadie indiferente. El mecánico y militar cuenta que este transporte de tropa en el que está inmerso, llegó al taller de la ULOG 23 con problemas en el arranque y tras hacer ciertas comprobaciones junto a su equipo, determinaron que no llegaba corriente a uno de los relés. Los mecánicos se pusieron a investigar y llegaron a la conclusión de que el cableado se había quemado por alguna parte. Posteriormente, desmontaron todo el cableado y tras proceder a su reparación se dispusieron a reinstalarlo. Al nuevo cableado se le hará una prueba inicial y si funciona se montará de nuevo. En las instalaciones mecánicas militares ha habido una serie de averías tales como quitar diferenciales, puentes, frenos, etc. Además, se han estado ejecutando cambios como los de embrague y los diagnósticos de avería que conlleva todo esto. También, correas de distribución, algo bastante importante también para la formación. Del mismo modo, ha podido intervenir instalaciones eléctricas en las que se rompen los cables y se están diagnosticando qué sitio es el que falla y al que no llega la corriente. Todo esto se realiza también a través de ordenadores ya que éste es capaz de darle una diagnosis de avería. Una vez que se ha detectado esa avería entonces acometen si son sensores, introducción de un cable, falsos contactos e incluso han tenido que sacar instalaciones completas por haber cables estropeados para proceder a su reparación y luego han comprobado “in situ” que funcionan, que les vale esta diagnosis y que realmente las averías que están acometiendo en esa reparación, luego sean efectivas.
Convenio de Colaboración
La Formación en Centros de Trabajo es el periodo de prácticas no remuneradas en empresas que deben hacer todos los alumnos como parte imprescindible para obtener el título. En el Ejército son conscientes de la necesidad de facilitar la desvinculación de las Fuerzas Armadas a la tropa temporal al cumplir los 45 años. De ahí los esfuerzos que se están llevando a cabo con este tipo de iniciativas, todo con el objetivo de mejorar la formación y la adquisición de titulaciones oficiales. Supone un importante esfuerzo para la tropa que tienen que compaginar su cometido como profesional de las Fuerzas Armadas en su trabajo diario tales como el servicio y las maniobras con las clases de la tarde en el instituto. Pero no solo ganan los alumnos, también lo hacen las unidades las cuales vuelven tras el periodo de prácticas formados sobre nuestros materiales y revirtiendo todo este esfuerzo en el mantenimiento de nuestros vehículos. La realización de las FCT en la ULOG 23 se basa en un Convenio de Colaboración entre el centro educativo y la ULOG 23, con el visto bueno de la Dirección Provincial del Ministerio de Educación y Formación Profesional y este, en concreto, con el I.E.S. Almina. Se desarrollan en horario laboral como otro trabajador más, tutelado por un tutor de la ULOG 23 y otro del centro de enseñanza y coordinado por el representante del centro de trabajo. Emplean unas 400 horas de formación, destinado a la tropa temporal que realiza formación profesional.
Lazos entre ULOG 23 y ‘Almina’: la Unidad Logística es la base de la pirámide que sostiene a las Unidades de Combate y de Apoyo al Combate, el eslabón de la cadena que prepara la maquinaria de las Fuerzas Armadas
Aunque el protagonista esta historia, sin duda, el soldado Rachid, la realidad es que esto no sería posible sin otros agentes. En primer lugar, del Capitán Márquez, coordinador del convenio representante del centro de trabajo de la ULOG 23, del Subteniente Albarración, tutor de prácticas del soldado y jefe de taller en la ULOG y, por último, de Juan Redondo como tutor de prácticas del I.E.S. Almina.
Según explica el Capitán Márquez, la realización de estas prácticas supone para las unidades un esfuerzo adicional porque puede parecer que pierden este personal, ya que permiten la aslida de los soldados durante las 400 horas que duran las prácticas. Pero realmente no lo están perdiendo sino que lo están ganando, ya que el aprendizaje se ve reflejado en la carrera profesional del militar.
Además, estos alumnos que se están formando por iniciativa propia, ven su esfuerzo recompensado, reinvertido y revertido en las unidades ya que realizan las prácticas sobre los materiales que tienen en las unidades de Ceuta. “Los vehículos son los que nosotros estamos manteniendo, entonces cuando vuelven a sus unidades lo hacen especializados, con lo cual las unidades se van a beneficiar de esa formación y todos salimos ganando”, sentencia Márquez.
A todo esto hay que sumar que las posibilidades de progresar en las Fuerzas Armadas son muchísimo más amplias, es decir, tienen más opciones para el cambio de especialidad, para la permanencia una vez se han hecho especialistas y a la hora de los 45 años tienen una formación con una titulación cuya actividad pueden realizar en empresas privadas.
Por otro lado, una de las ventajas es el tiempo ya que los alumnos pueden finalizar los estudios en unos tiempos lógicos al estar comisionados en la ULOG 23 durante el periodo que duran las prácticas. Se amoldan al horario de trabajo de la unidad, lo que les permite poder conciliar su vida familiar al quedar durante este tiempo la tarde libre. Si los militares tuviesen que realizar las prácticas por las tardes en empresas civiles, tardarían el doble. La otra ventaja es la calidad en la formación debido a que tras varios años de experiencia se puede constatar el elevado grado de formación y conocimientos que adquieren los alumnos después de realizar las prácticas en nuestros talleres. Disponen de personal con gran experiencia, unas infraestructuras y equipos de herramientas diferentes a las de los talleres civiles. En este lugar, los alumnos tienen la oportunidad de realizar reparaciones que exigen un alto grado de cualificación, lo que es muy positivo a la hora de adquirir destreza y conocimientos sobre un gran y variado abanico de vehículos propios de las Fuerzas Armadas. Los tutores de los centros de formación así lo expresan cada vez que vienen a visitar las instalaciones y siempre manifiestan que están realizando un trabajo de alta cualificación.
“Aquí tenemos camiones, vehículos ligeros, vehículos pesados, autobuses, vehículos civiles de representación y ellos hacen todo tipo de reparaciones”, analiza el subteniente Albarracín, que explica los materiales y las herramientas que se trabajan en el taller. Esto no quiere decir que la formación práctica en el taller militar sea superior a la que se realiza en el taller civil, simplemente que es un material específico de las Fuerzas Armadas.
El jefe de taller de la ULOG 23 y el tutor de Rachid hace un balance muy positivo del paso del alumno y soldado por las instalaciones. Albarracín explica que al principio cuando llegó se le recibió con los brazos abiertos porque además es mano de obra que se va desarrollando. Luego se llevan ese fruto en el sentido de que ponen empeño. “Yo siempre les digo que tienen que preguntar ante cualquier duda para poder llegar a una conclusión”, añade el Subteniente que afirma que en cada una de las tareas que hacen se observa la respuesta que tienen sobre los conocimientos teóricos y prácticos relativos a lo que están realizando.
Según el mismo, al soldado Rachid le queda ya poco que aprender en el taller de la ULOG 23 porque, prácticamente, ya ha tocado todos los elementos. “Ha cambiado rótulas de dirección, frenos, embrague, instalación eléctrica, correa de distribución y todos los elementos que se han estudiado”, sentencia.
Por otra parte, el tutor de Rachid del ‘Almina’, Juan Redondo, aclara que solo la población militar puede realizar las prácticas de la formación profesional en las unidades. Además, el profesorado del Almina explica que este estudiante tiene una gran ventaja a la hora de realizar sus prácticas en esta unidad militar porque está en contacto con un trabajo real desde el primer instante a la vez que se va formando. Ocurre de otro modo cuando se realiza esta parte práctica en talleres privados ya que, al tratarse de empresas particulares o concesionarios evitan que el alumno trabaje con ciertas piezas que requieren más cuidado al tratarse de productos que pertenecen a clientes, que exigen un tiempo y un precio acordes al presupuesto y en torno al avance del alumno mediante su formación y experiencia.
El 22 de diciembre, el soldado Rachid cierra una puerta no sin antes abrir unas cuantas. Con su titulación como Técnico Superior en Automoción, se le abre todo un abanico de posibilidades y con su actitud se le presentan nuevas oportunidades para continuar con su compromiso militar.
Ahora comienza la nueva misión de este ceutí que, mientras pone fin a su cuaderno de prácticas, mira de reojo las instrucciones con el objetivo de formar parte de la Academia de Suboficiales como Sargento Especialista sin dejar de lado su pasión por la mecánica.