Jerga narco y 'petaqueo': lo que evidencian las escuchas en el macrojuicio por blanqueo

TRIBUNALES

Las grabaciones telefónicas y las sonorizaciones en altamar de los acusados en la trama derivada del narcotráfico aportan datos de cantidades de dinero y gasolina, localizaciones en la Península y menciones a las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado

FOTO REDUAN
FOTO REDUAN

En el macrojuicio por blanqueo de capitales derivado del narcotráfico que se está juzgando en la Audiencia Provincial de Ceuta, durante la tarde del miércoles el fiscal ha aportado como prueba las sonorizaciones grabadas por la Guardia Civil con balizas escondidas en la embarcación apodada 'White Seal' que supuestamente utilizaban los acusados para realizar el suministro de gasolina en altamar a narcotraficantes por medio de petacas. Del contenido de las escuchas se deriva que varios implicados en la causa hablaban de cantidades de petacas y de dinero conseguido por suministrarlas, así como de localizaciones peninsulares como Algeciras, Huelva o Tarifa y de agentes policiales que los perseguían en el agua o que los vigilaban en la costa. Por otro lado, la conexión de estas escuchas con el narcotráfico no es evidente.

A través del ruido del oleaje y del fuerte viento de altamar, una treintena de grabaciones reproducidas por altavoz han transportado a los presentes en la Sala de Vistas nº1 de la Audiencia Provincial a la cubierta de un barco que surca las aguas de las costas de Ceuta. En las sonorizaciones, practicadas desde julio a octubre de 2018 a bordo de la embarcación perteneciente a F.J.P., el supuesto cabecilla de la trama que se encuentra fugado de la justicia desde hace cinco años, aparecen -además de otras personas- al menos otros tres acusados presentes en el juicio: M.A., N.H. y C.S.

Mientras que los dos últimos en un principio se han negado a declarar o a reconocerse en las sonorizaciones ante preguntas del fiscal, el primero sí que ha testificado que el cabecilla no se refería a él al hablar de su "cuñado" porque tenía más personas alrededor con el mismo parentesco, así como ha manifestado no tener conexión con "ningún tipo de actividad delictiva". "Seguro que no se refería a mí, desconozco ninguna actividad de la que se está hablando", ha subrayado.

En otra intervención, el mismo acusado ha mantenido que no "se aprecia" su voz en las escuchas, así como que conoce a otros acusados "de otros ámbitos" y no de estas travesías, como de la hamburguesería donde trabajaban varias de las personas encausadas. En la misma línea, C.S. también ha negado haber reconocido su voz en las grabaciones en una breve declaración.

Si bien el contenido de las sonorizaciones no ha podido escucharse con exactitud por la amplitud de la sala, el fiscal ha ido acompañando cada fragmento con las transcripciones de las conversaciones mantenidas a bordo de la embarcación, entre las que destacan menciones a las petacas de gasolina y a cuánto dinero podrían recibir por realizar determinadas actividades ligadas al narcotráfico como cargar y descargar, vigilar, trabajar con "gomas" -en referencia a las embarcaciones semirrígidas-, hacer "trasbordos" y "relevos" de pasajeros o realizar "repostajes".

De la misma manera, las grabaciones hacen referencia al trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de cómo sospechaban que los perseguían, incluso en una ocasión N.H. afirmó haber sido disparado por "los picolos" en altamar. En otra conversación, el supuesto líder de la organización avisó a otro hombre ausente en el juicio de que tenía "chivatos" que le habían dicho que les estaban haciendo fotos: "¿Qué fotos van a echar?" -preguntó retóricamente el acompañante- "si nos tienen a todos 'enfotaos'", afirmó en referencia a la Guardia Civil.

Durante estas mismas charlas, los participantes también se referían a la frontera y a la vigilancia de la misma por parte de las autoridades españolas y marroquíes como factor negativo para practicar sus actividades, incluso mencionaron causas relacionadas con la migración irregular que se produce del lado africano al europeo. En una ocasión, los acusados N.H. y C.S. mantuvieron una conversación en la que lamentaban que por una ingente patrulla fronteriza aquel sería "otro día más" en el que no iban a "comer", una expresión relacionada con la jerga del narcotráfico que puede indicar que no pudieran realizar un porte de alguna mercancía.

Al igual que las sonorizaciones de la embarcación, el Ministerio Fiscal también ha aportado escuchas telefónicas de varias de las personas acusadas a fin de identificar las voces de cada una por medio de conversaciones en las que dieron a su interlocutor su nombre y apellidos. La mayoría fueron llamadas comerciales en las que los investigados se autoidentificaban para hablar con portales de empleo o con compañías telefónicas, aunque en alguna charla los acusados interactuaron entre ellos utilizando la misma jerga que se aprecia en las grabaciones de la 'White Seal'.

El miedo

"Ya me han cogido con petacas. Tengo miedo de todo el mundo", afirmó en una grabación de finales de julio otro de los acompañantes de F.J.P. al mismo cabecilla en el barco. De acuerdo con el fiscal, el acusado en esta conversación "se queja de su suerte" al no poder acometer una presunta operación de narcotráfico, mientras que el otro tripulante se jacta de que todo lo que hacen su hermano y él les "sale bien", confesándole que trabajan con dos "gomas" transportando a gente desde Huelva.

En las sonorizaciones también se evidencia una sospecha clara de que las autoridades los seguían, especialmente en una entre el líder y N.H. en la que el primero le confesó al segundo que su hermano -A.D.P., igualmente fugado desde hace un lustro- lo había avisado de que los iban a encarcelar, tanto a él como a la que era entonces su esposa, M.M.L., que también está imputada: "Es un monstruo en meter miedo, me dice que me van a detener a mí y a mi mujer", dijo refiriéndose a su hermano menor.

Además de estas sospechas, los implicados hacían referencia en estas graba a cambiar de teléfonos móviles, a encenderlos y apagarlos, o a conversar entre los mismos por un programa de mensajería encriptada ya mencionado durante el pasado mes de octubre en otras sesiones del macrojuicio.

Limpiadora de intérprete

Uno de los momentos polémicos de la jornada fue cuando comenzaron a escucharse las grabaciones que habían hecho las autoridades en las que sus interlocutores hablaban en árabe. Al no contar con traductor oficial en ese momento, el juzgado tuvo que recurrir a una de las limpiadoras para que hiciese de intérprete ante una de las escuchas.

La indignación en el banquillo de los acusados era evidente, aunque aumentó por momentos. La limpiadora comenzó a traducir una conversación en la que C.S y un marroquí hablaban:

- ¿Te ha cogido el teléfono?

- No, no me lo ha cogido.

- ¿Saliste a comprar?

- No, todavía no he comprado nada. Están de viaje. Con lo que me diga te contesto.

La conversación en un principio no arrojaba luz, pero varios de los acusados pidieron a uno de los abogados que interfiriera, ya que creían que la limpiadora estaba leyendo la pantalla que tenía delante, que era la del fiscal con un resumen de la grabación.

Los magistrados pidieron a la limpiadora que se cambiara de sitio y lo hizo. Cuando terminó de traducir, uno de los acusados la corrigió por equivocarse con las frases “estamos en contacto” y “mucha suerte”.

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