Un supuesto testaferro de Ceuta niega su implicación en el juicio de blanqueo y narcotráfico
TRIBUNALES
M. ha defendido su poder adquisitivo como director de una tienda de ropa que le permitió comprar un Audi Q5 financiado, una casa en Miramar y un terreno en Marruecos que compró con ayuda del cabecilla prófugo a un conocido traficante de drogas
El desfile de interrogatorios a los acusados en el macrojuicio por blanqueo asociado al narcotráfico arrancó este martes en Ceuta en lo que se prevé que sea la última semana de una vista que se ha alargado más de un mes. El primero en declarar fue M., un supuesto testaferro que era -en el periodo investigado- novio de una de las hermanas del cabecilla de la trama, F.J. El joven de 31 años, y que por aquel entonces trabajaba en una tienda de ropa, defendió como legítimo su Audi Q5 financiado, su casa en Miramar Alto y su terreno comprado en Marruecos a Mustafa Chairi, un conocido traficante del reino alauita, gracias a un préstamo de 32.600 euros de F.J., prófugo de la justicia desde hace cinco años.
M. contestó a la primera pregunta de su letrado como si se tratara de la última palabra. De inicio a fin insistió en la falta de evidencias por parte de la Guardia Civil para incriminarlo tanto en el blanqueo de capitales como en el ‘petaqueo’ con el que suministraban garrafas de gasolina a narcolanchas en altamar. “Hay muchas acusaciones falsas. Solicité en su día varias vistas voluntarias tras el registro de mi casa para saber si hubo un error”, expresó.
El acusado aseguró que durante el tiempo investigado era director en una tienda de una conocida marca de ropa en Ceuta, por lo que sus ingresos mensuales ascendían a unos 1.700 euros aproximadamente. Con ayuda de su padre consiguió dar una entrada para una casa en Miramar Alto que en un periodo breve comenzó a alquilar por 600 euros, un precio ligeramente superior a lo que pagaba de hipoteca. Mientras, vivía de alquiler en la Avenida Lisboa en una casa de unos 70 metros cuadrados por la que pagaba cada miembro de la pareja 250 euros.
El avituallamiento de narcolanchas fue uno de los puntos con los que el fiscal pinchó en hueso, aunque las sonorizaciones que proporcionó la Guardia Civil a la causa apuntan directamente a que M. realizaba operaciones de vigilancia en el Puerto, trasladaba petacas de gasolina, hacía ‘coberturas’ y recibía dinero del principal cabecilla de la supuesta trama.
El acusado negó en todo momento que él fuera la persona que mantenía conversaciones relacionadas con tráfico de drogas o ‘petaqueo’ e insistió en que la única vez que se ha montado en una embarcación en su vida fue el 29 de julio de 2018 durante un día libre que se le concedió en su trabajo. Esa jornada, aseguró, fueron más de una decena de personas, entre ellas menores, las que disfrutaron del barco y de la playa ante decenas de bañistas en la zona de la Potabilizadora. M. aportó fotos de aquella fecha.
El Ministerio Público cuenta con sonorizaciones en las que M., supuestamente, hablaba de un dinero que le debía el principal cabecilla por traslados de petacas llenas de gasolina desde Marruecos. Además, el fiscal también pronunció textualmente una conversación entre el acusado y otro de los sentados en el banquillo, N., en la que dialogan acerca de una embarcación que había sido capturada por la Guardia Civil con 80 kilos de hachís y de la que era titular su interlocutor. “Yo no tengo nada que ver con ese mundo”, repitió en varias ocasiones M., que negó en todo momento que fuera su voz la que se escucha en las conversaciones.
Rolex, 19.500 euros y un Audi Q5
El registro en la casa de la Avenida Lisboa de M. y de su expareja, A., dejó varias evidencias, según la Guardia Civil y el fiscal, de un tren de vida elevado que el acusado negó en todo momento. En la casa encontraron, gracias a la ayuda de perros entrenados, 19.500 euros en efectivo, unos 24 relojes de marcas como Rolex, Breitling, Festina o Cartier, un Audi Q5 y bolsos de firmas como Armani.
El acusado se defendió asegurando que los relojes de alta gama eran propiedad de los hermanos de su novia por aquel entonces, ambos prófugos desde que estalló la causa contra el supuesto entramado familiar. La Guardia Civil lo ha podido corroborar. “Iban y venían y muchas veces dejaban ropa o los relojes aquí”, sostuvo M. a este respecto. Su ahora expareja, A., añadió durante su declaración que los Rolex eran uno de F.J. y otro de su otro hermano, A.D. Los legitimó aludiendo a una indemnización millonaria que recibió F.J. después de un accidente.
M. también explicó que los 19.500 euros encontrados era dinero de la hamburguesería de la familia, que se encargaba de gestionar su entonces pareja y la hermana de los principales cabecillas. Ella, que no estuvo durante el registro, confirmó su procedencia en la declaración de este martes. Sin embargo, la fiscalía, apoyándose en una conversación telefónica intervenida, aseguró que el dinero recaudado al mes por el restaurante era solo de 3.000 euros. En cambio, tanto M. como A. puntualizaron que han visto cajas de más de 1.500 en una sola noche.
“Ella venía muchos días con lo recaudado de la hamburguesería. Era normal. Además venía siempre con los tickets. Es algo que me sorprendió. Los agentes se llevaron el dinero, pero no los recibos”, criticó M. Su entonces pareja lo defendió posteriormente en una declaración que reasolo ante su letrada porque se negó a responder a las preguntas de la fiscalía:
“Cada uno teníamos un cuarto donde guardábamos la ropa. Yo tenía el dinero en un cajón en mi armario. No me atrevía a ir al banco de madrugada cuando terminábamos en la hamburguesería. Él no tenía por qué saber dónde estaba el dinero de un negocio familiar. Por eso lo tuvieron que encontrar los perros”, subrayó entre lágrimas para explicar el motivo por el que el acusado no dijo desde un primer momento a la policía durante el registro de la casa dónde estaba guardado el dinero.
Sobre el Audi Q5, M. recalcó que es un coche financiado. “Mi padre dio una entrada de 20.000 euros y yo seguía financiándolo por 350 euros al mes. Me lo podía permitir. Mi nómina era de 1.700 euros, pagaba 250 de alquiler, 260 de hipoteca de mi casa en Miramar y recibía 600 del alquiler de esa vivienda”, razonó.
La compra de un terreno a un narco. “No lo sabía”
Uno de los asuntos en los que más incidió el fiscal y en los que más titubeó M. fue sobre un terreno pagado por su expareja y él en Marruecos después de una serie de movimientos destinados en un primer momento a comprar un coche que nunca llegó a adquirir.
El terreno en el país vecino se lo compraron a Mustafa Chairi, un conocido narcotraficante al que la Guardia Civil ha vinculado en todo momento al cabecilla de la trama y hermano de la novia por aquel entonces de M. El acusado negó que tuviera conocimiento sobre a qué se dedicaba el vendedor, pero sí admitió que F.J. le abonó 32.600 euros para que adquiriera dicha parcela con la condición de devolverle el dinero sin intereses en un plazo de 10 años. “Es normal. Era el hermano de mi pareja y nos quiso ayudar. Pero todo era legal y fue mediante transferencia y contrato”.
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