Veteranía y juventud con las togas; la principiante y las 'bodas de plata'
JUSTICIA
Dos de los abogados que recientemente han recibido premios por parte del Colegio, Fidel Rodríguez y Ana Jiménez, describen sus sensaciones en una entrevista con El Pueblo de Ceuta en la que explican como se iniciaron en el mundo del Derecho y sus ramas favoritas.
Suele ser habitual que en las tradicionales copas de Navidad con las que el Colegio de Abogados de Ceuta pone el epílogo institucional al año, se entreguen una serie de placas y se presenten, en sociedad, as los nuevos colegiados. Las placas suelen ofrecerse a quienes llevan ya 25 años ejerciendo la abogacía. Y este año, evidentemente, tampoco ha sido una excepción.
Fidel Rodríguez no sabía muy bien qué hacer con su vida a finales de los 90: “del mundo universitario me gustaba fisioterapia. En aquel entonces, yo estaba ligado al mundillo del deporte y me gustaba eso como una salida profesional. Pero claro, las notas eran altísimas. Yo tampoco había sido un estudiante ejemplar: en cuanto a notas, del montón. Realmente, cuando he estudiado ha sido en la carrera. Después quería probar suerte, a lo mejor poder probar una oposición de policía, pero tampoco me veía toda la vida de policía. Y la verdad es que el mundo del derecho siempre me ha gustado”.
Y tras un par de años en la Escuela Jurídica, empezó a trabajar solo. “No hubo en mi caso el despacho de un amigo, por lo que te van llegando temas sueltos y siempre son desconocidos que hablan de ti o te acercan a ti. Y esto fue un tema de accidente de tráfico. Fue un tema, bueno, no realmente muy difícil, laborioso y con una indemnización económica bastante importante. Y ahí fue la primera vez que yo vi un poquito de dinerito”.
Su mayor espina clavada en un tribunal “de la que no puedo dar nombres por secreto profesional” fue “defender a un chico que estaba metido en un tema gordo, yo me lo encontré ya, digamos, todo encima de la mesa, la abogada particular que tenía había renunciado, y me tocó pasar el juicio en la Audiencia, y estamos hablando de una cantidad de años importante de la petición fiscal, estamos hablando de casi 50 años de prisión. Y me ofrecieron un acuerdo para que el hombre lo aceptara y era como dos años, no iba antes a la prisión. Cuando entré a sala, los jueces me hicieron ver que la cosa iba muy mal, volví a salir, se lo expliqué, me hizo caso, pero cuando entró a sala, el hombre no hizo lo que debía hacer, empezó a decir unas cosas que el tribunal lo entendió por otro lado y nos encontramos con una sentencia de más de 20 años de prisión. Eso es un tema muy desagradable que siempre ronda por ahí. No sé si se podría haber hecho de otra forma, pero el señor sigue aún en prisión. Y mi mayor alegría: que se haga justicia en diferentes aspectos y en diferentes temas es una satisfacción tremenda, tanto en temas civiles como en temas penales de todo tipo. Y esa es la mayor satisfacción.
Te vas a tu casa, respirando profundo y te vas orgulloso del trabajo”.
En cuanto a los consejos a los jóvenes que empiezan, “uno muy directo es que participen en la vida colegial, que no pierdan el contacto, que yo empecé en el 99 y en el año 2000 ya formaba parte de la Junta de Gobierno. En medio. digamos que me engañaron unos amigos, que yo me dejé engañar puesto que querían savia nueva en el Colegio de Abogados. Entonces es lo que yo pido justamente ahora, , savia nueva. Yo me pegué diez años en la Junta de Gobierno, primero con Menahem Gabizón y posteriormente con mi amiga y compañera Isabel Valriberas”.
Su mayor anécdota es que “sin sentirme orgulloso de ello, soy muy mal hablado en mi vida personal, y en alguna ocasión ya me han tenido que decir que modere mi lenguaje algunas de las partes o el propio tribunal, al usar alguna expresión malsonante”.
Ana Jiménez: vocación temprana, pasión por el ‘true crime’ e importantes influencias familiares
Ana Jiménez, una de las ‘benjaminas’ de la profesión siente que poco menos estaba destinada a llevar la toga. “Mi padre estudió Derecho, aunque no haya ejercido nunca, y mi tío si es un abogado conocido”, como es Jorge Gil Pacheco.
Precisamente, en el despacho que los hermanos Gil Pacheco ha encontrado acomodo Ana, señalando que “soy demasiado perfeccionista, y yo tengo un poco de miedo al fracaso, pero al final, al estar un poco protegida por mi tío y tal, pues bueno, estoy bien. Lo que pasa es que es muy estresante y al final te requieren muchísima dedicación y renunciar a muchas cosas para realmente llegar a un éxito”.
Ahora mismo “penal y civil, son las dos ramas que más llevo. Y la que más me gusta, penal, me gusta muchísimo y además disfruto mucho y entiendo bastante”, confiesa.
Por cierto: mientras Fidel Rodríguez confiesa que no le gustan especialmente las series o películas de abogados, Ana Jiménez si tiene alguna recomendación al respecto. “Hay una que es buenísima, que se llama ‘Cómo defender a un asesino’ (protagonizada por Viola Davis en el papel de Annalise Keating). que si recomiendo porque es bastante buena”, confiesa.
Y de todos los casos famosos en los que le bubiera gustado trabajar, en un país como España con tantos asesinatos en la memoria colectiva, tiene claro que a ella le hubier gustado desempeñarse en uno que marcó generaciones enteras: el ‘caso Alcasser’. “He visto el documental y con el respeto debido, me hubiera encantado porque además es un documental que me pareció flipante, pero por lo mal que se hizo todo”, como también un caso que aún sigue pendiente de resolución, como es el secuestro, muerte y desaparición de los restos de Marta del Castillo.
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