Gonzalo Sanz: “Será imposible olvidar lo vivido en Valencia”
DANA
El asesor de Delegación del Gobierno regresa a Ceuta tras tres meses al frente de un contingente hispano-marroquí desplegado en la Comunidad Valenciana
ntre la obligación y la devoción, ente el mandato del cargo y la voluntad de ayudar en una de las mayores catástrofes de la historia reciente de Europa. Gonzalo Sanz, asesor de Delegación del Gobierno al frente de un contingente hispano-marroquí de ayuda en la DANA parece no saber donde acaba el ‘debo’ y donde empieza el ‘quiero’.
Sanz regresaba a Ceuta el pasado fin de semana, tras estar en Valencia desde noviembre del pasado año. “Han sido unas Navidades, Fin de Año y Reyes evidentemente distintas, diferente, quedarán para siempre como las navidades más peculiares de nuestras vidas, pero muy contentos porque, al final, si las navidades son... es tiempo de compartir, pues, esta vez se ha tocado compartir allí. Las pasamos trabajando, porque en Navidad se trabajó y en Reyes también se trabajó. Bueno, para nosotros fue un día normal, es verdad que la gente estaba un poco... bueno, había menos movimiento en la calle porque era, evidentemente, día festivo para los españoles, pero el contingente marroquí trabajó de manera absolutamente normal esos días y sí notamos que, pues, se abrían muchas ventanas y muchos balcones para agradecer que, precisamente, en esos días duros donde también había cierto duelo, evidentemente, las navidades son también lacrimógenas béis estado aquí en Valencia estuviésemos dando el callo”.
Sanz ha estado al frente del contingente hispano-marroquí prácticamente desde el primer día. Este contingente se puso en marcha a raiz de un convenio bilateral de 1987 -que permitió a bomberos españoles desplegarse en el terremoto de 2023 en Casablanca, por ejemplo- para la rápida intervención en caso de catástrofes en el otro país. “Llegaron de Tánger a Motril, y desde ahí tardaron catorce horas en llegar a Valencia, porque el convoy medía seis kilómetros de largo, a una velocidad máxima de 80 kilómatros por hora”, recuerda. La acogida de los valencianos “ha sido de mucha gratitud, también hacia ellos. Pero no solo por los valencianos de origen, sino también por los residentes en el lugar que proceden de Marruecos. Para ellos, ha sido un orgullo”.
Los bomberos marroquíes “recibieron la orden del Rey Mohamed VI, y eso para ellos es un acicate, un motivo más para hacer bien el trabajo encomendado”.
Pero ¿en qué consiste ese trabajo? “En un primer mes, exclusivamente sobre el alcantarillado. La prioridad máxima en las primeras semanas era que la gente recuperara el agua potable, la luz y, sobre todo, la capacidad de que la red de alcantarillado fuera arrastrando de todo aquello que en una casa o en un negocio o en un hogar necesita salir. Desde el agua de la ducha al lavabo de la cocina y, sobre todo, el tema de las aguas fecales. Las primeras semanas han sido caóticas. Detrás de ese caos se ha ido imponiendo un poco de cordura. Ha sido muy complicado organizar una emergencia que afectaba a 17 municipios con una magnitud nunca vista”.
La DANA “ha desbordado todas las previsiones normativas, políticas, procedimentales posibles. Y yo creo que, por encima del ruido mediático que ha habido, hay y ha habido coordinación leal entre el Estado, la comunidad autónoma y los municipios para poco a poco ir recuperando la normalidad a base de efectivos. Que siempre lo hay, y más en unas circunstancias tan dolorosas y tan tremendas como la peor catástrofe natural que ha tenido España en su historia reciente, con 240 fallecidos. Pues podemos hablar de luz después del túnel.
Diariamente “siempre hay 10.000 militares, de manera continua, desde el primer día, y van a seguir. allí hasta que haga falta. Pasear por cualquiera de los 15 municipios es ver en calle sí, calle no, a UME y al resto de unidades del Ejército. Y es algo muy reconfortante. Algo que a la población le da esperanza”.
Independientemente de eso “hay efectivos privados, voluntarios de protección civil, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Y, en este caso, el contingente que nosotros hemos aportado desde el Ministerio de Interior, que es el mayor contingente internacional que ha habido en democracia en España. Nunca antes había habido, durante tanto tiempo, tantos recursos humanos y tantos recursos materiales puestos al servicio de una emergencia”.
En cuanto al alojamiento, “hemos ido haciendo cambios sobre la marcha porque en principio fuimos a un campamento en un hospital en Betera, en un pabellón, pero, claro, empezaba ya el frío a entrar, el invierno, la calefacción que teníamos allí era limitada y en un momento dado tuvimos que cambiar un poco sobre la marcha todo El sistema de transportes, el sistema de alojamiento ya en un hotel, el sistema de comidas, pasamos también, hay que tener mucho cuidado con el tema halal y sobre todo la organización diaria porque en algún momento hemos trabajado en veinticinco sitios diferentes en un mismo día”.
La rutina consistía en que “ por la tarde, desde el CECOPI, que era el centro de crisis, recibíamos un mandato que decía, pues, quince cubas aquí, ocho cubas aquí, ocho cubas aquí.... Hemos llegado a trabajar en siete municipios máximo un día, pero en esos sitios, en cada municipio, nos daban diferentes tajos. Con lo cual, en algún momento, hemos tenido a los 105 efectivos repartidos en veinticinco lugares diferentes, de más de siete municipios, a los que había que entregar la comida”.
Esto se hacía “con un equipo de cuatro coordinadores, siete traductores y seis vehículos de apoyo, con nueve personas de TRAGSA, que íbamos organizando desde la base”. Una base que, por cierto, “estaba en el IKEA, que ha estado cerrado durante un mes porque también se inundó, y en torno a ese lugar teníamos unos módulos y varias avenidas cortadas para nosotros. Nosotros teníamos una zona exclusiva para el contingente marroquí y desde ahí íbamos organizando todos los trabajos que se nos iba encomendando, por parte de Bomberos, por parte de la UME, por parte del Ejército y por parte de Global Omnium, que es como la ACEMSA de allí. Es la empresa que gestiona todo el tema de los recursos hídricos y del alcantarillado”.
A la hora de hablar de los municipios más afectados por la DANA, “no solo Adaia y Paiporta. También Chiva o Utiel, que estaban en alto y es donde se produce la lluvia. Hay barrios que, literalmente, ya no se encuentran. Han sido barridos por el agua”.
¿El futuro?. “El canal que se hizo tras las inundaciones en el Turia en el año 57 se inundó el Turia, una cosa parecida a la de ahora, y Valencia se vio afectadísima y hubo una inundación muy grande y hubo muertos. Entonces a raíz de eso se encauzó el Turia. Ahora mismo, aquello es un paseo maravilloso para disfrutar de los ciudadanos valencianos y se hizo un cauce artificial con capacidad para llevar 5.000 metros cúbicos al segundo. Y ese día hubo 4.200 por el Turia. O sea, el Turia un poco sirvió para salvar Valencia, pero también en cierta parte condenó el otro lado. Es una obra en cierto modo incompleta, porque no tiene réplica en el célebre ‘Barranco del Poyo’. Por lo tanto, en todos los arroyos de la zona afectada en el futuro habrá que hacer un recauce y redimensionar todo, porque al final la albufera es una enorme extensión de agua que recibe la gota fría, la famosa gota fría valenciana, y para el futuro una de las conclusiones claras es que hay que medir con muchísimos más márgenes la posibilidad de que haya estas danas, que son al final fenómenos naturales, que están ahí y que con el cambio climático se han exacerbado y son capaces de llevarse por delante 15 municipios a la vez”.
“Hay que retirar cuanto antes los vehículos de la vista de los ciudadanos”
La imagen que ilustra esta página habla, a las claras y por si misma, de la magnitud de la tragedia en Valencia. “Son 140.000 vehículos que se han perdido. Nunca en la historia de España ni de Europa 140.000 vehículos se pierden en cuestión de horas, y también 60.000 motocicletas. Todo eso está desperdigado por la superficie y por los garajes inundados”.
Algo en lo que si admite que hay que mejorar. “Hay niños que abren la ventana de su habitación y se encuentran miles de vehículos apilados enfrente de su casa. El efecto psicológico es tremendo. Ahí no estamos siendo especialmente rápidos”, lamenta.
Para dar un dato: el lodo era tan onsistente que “primero había que ablandarlo y batirlo, durante horas y horas se echaban muchísimas toneladas y litros de agua para batir, de manera que una vez que el fango fuera lo suficientemente acuoso para tirar con los mangotes. Hemos sacado una cantidad equivalente a 50 piscinas olímpicas de fango”.
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