Agatha Christie sigue viva en la Librería Sol

CULTURA

La versión local de la escritora inglesa, Myriam Zarzuelo, volvió a colocarse su collar de perlas y se pasó por el establecimiento de José Bentolila, donde la esperaban con una colección de sus novelas

Agatha 'Myriam' Christie posa junto a una colección con sus novelas. Tras ella, los responsables de Librería Sol, José Bentolila y Luis Fernando. / FOTO G.S.
Agatha 'Myriam' Christie posa junto a una colección con sus novelas. Tras ella, los responsables de Librería Sol, José Bentolila y Luis Fernando. / FOTO G.S.

Un cartel vertical, ilustrado con una fotografía en blanco y negro sobre un breve texto de color rosa, anunciaba en la puerta de la Librería Sol que el establecimiento recibiría una prestigiosa visita el 14 de enero. “Agatha Christie en Ceuta”, rezaba. En la imagen, una señora con collar de perlas, ondas pegadas al cuero cabelludo y chaqueta ‘vintage’ posa sentada frente a una máquina de escribir, flanqueada por dos columnas de libros. Concretamente, parte de la colección de la clásica y versionada autora de suspense. La de la foto es, en realidad, su imitadora ceutí, Myriam Zarzuelo Ortega, o Myriam Christie, como la llaman en su club de lectura, el dirigido por Rosa Ramón en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez. Fue en el seno del grupo cultural donde se originó la idea de revivir a la inglesa y, de paso, llevarla de paseo por Ceuta.

La colorida Librería Sol, regentada por José Bentolila, admirador confeso de la ‘reina del crimen’, estaba preparada para recibir a la eminencia cuando el reloj marcaba las seis y media de la tarde. Las estanterías plagadas de libros formaban un lienzo vivo que contrastaba con el gris de las últimas horas de un día de enero en la estrecha calle Agustina de Aragón. En una esquina del cuidado mostrador, Luisfer y José habían apilado una colección de novelas de Agatha Christie. Decenas de libros, todos bien vividos a juzgar por el desgaste de sus lomos. Pertenecían a la Biblioteca Pública, que tuvo que prestarles los tomos tras un diciembre de muchas ventas.

Agatha Christie, fotografiada junto al cartel realizado por Pepe Gallardo y colocado en la Librería Sol. / FOTO G.S.
Agatha Christie, fotografiada junto al cartel realizado por Pepe Gallardo y colocado en la Librería Sol. / FOTO G.S.

Los libros de Christie volaron en Navidad. Dado lo inesperado de la visita, la librería no tuvo tiempo de reponerlos. “No nos ha quedado nada de Agatha Christie después de las fiestas. Ahora empezaremos a actualizar el stock, pero, fíjate, los de Agatha Christie se venden siempre”, explicó Bentolila para después confesarse adepto de Poirot y compañía. Su favorito, el de muchos: ‘Diez Negritos’, ahora editado como ‘Y no quedó ninguno’ (1939), tras décadas de lucha contra la xenofobia del primer título. Se decanta también por ‘Muerte en el Nilo’ (1937) y Asesinato en el Orient Express (1934).

De casualidad, otra admiradora de la escritora se detuvo en su librería de confianza, desconocedora de que estaba a punto de conocer a una de sus referentes literarias. Victoria tenía 14 años cuando se dejó atrapar por las aventuras de ‘Los Cinco’ (Enid Blyton, 1942-1962). Era una niña “curiosa” y le gustaba cómo los protagonistas de la serie de libros infantiles investigaban cada caso que se les presentaba. Con 15 ya buscaba “algo más sutil… Algo más”. Y se enganchó a Agatha Christie. “Desde entonces, lo que más leo es intriga y suspense”, aseguró Victoria, que se decanta por ‘En el hotel Bertram’ (1965).

Christie conversa con una de sus admiradoras, Victoria. / FOTO G.S.
Christie conversa con una de sus admiradoras, Victoria. / FOTO G.S.

“Estaba adelantada a su tiempo, porque escribía un tipo de novela que en esa época no eran cosa de mujeres. Tampoco escribían ni sabían leer muchas. Ella estaba adelantada, y por eso todas sus obras siguen actualizadas”, opinó la lectora, que no dudó en dar dos besos a la escritora aludida, que llegó a Librería Sol con su collar de perlas, sus ondas pegadas y su chaqueta ‘vintage’. Idéntica a la imagen del cartel, realizado por el diseñador gráfico de la imprenta Papel de Aguas, Pepe Gallardo, que pegó el rostro de Myriam Zarzuelo a la icónica fotografía de la inglesa.

La llegada de Agatha

No pudo más que confesar su fascinación al comprobar “lo bien que se venden hoy los libros de Agatha Christie”. “Después de tantos años” no se lo esperaba la señora de la novela negra. La del 14 de enero no fue su primera visita a Ceuta, adonde se trasladó -en el que fue su primer viaje en helicóptero- para participar en la reunión del mes de diciembre del club de lectura de la Adolfo Suárez. Debido a que los miembros del grupo iban a comentar su experiencia leyendo ‘Y no quedó ninguno’, la responsable del club, Rosa Ramón, invitó a la artista para profundizar sobre su obra y su biografía. Christie tuvo la amabilidad de ofrecer una entrevista a este periódico, confesando que estaba ansiosa por probar los famosos pinchitos morunos.

“Sí, me gustaron”, aclaró. Bromas aparte, Myriam se sometió a un proceso de caracterización que duró dos horas, a cargo de su compañera y secretaria del club de lectura, Yolanda Moreno. “En mis tiempos fui peluquera, pero entonces no trabajábamos este tipo de peinados. Ha costado un poco, pero ha salido”, expresó, risueña, la “asistenta” de Christie. Junto a ellas, también con una sonrisa imborrable, se encontraba Rosa Ramón, la responsable de un club de lectura que, de tanta popularidad, tuvo que dividirse en dos sesiones, debido a la cantidad de personas que quieren formar parte del mismo. Para seguir innovando y ofreciendo experiencias nuevas a sus miembros, Ramón y otros tuvieron la idea de alterar la parte biográfica de sus reuniones.

Los miembros del club de lectura de la Biblioteca Adolfo Suárez posan junto a la escritora. / FOTO G.S.
Los miembros del club de lectura de la Biblioteca Adolfo Suárez posan junto a la escritora. / FOTO G.S.

En cada encuentro mensual, además de comentar el libro escogido, hablan sobre la vida y obra del autor. Todos los lectores deben investigar en casa acerca del escritor que toque. Pero se les ocurrió introducir el elemento teatral. “Pensamos que sería divertido que uno de los miembros del club se preparara la biografía y obra del autor y nos lo contara. Myriam se ofreció”, resumió Ramón. La primera escritora imitada no fue Christie, sino Emilia Pardo Bazán. “La verdad es que lo hace estupendamente. Ella llega, nos cuenta cosas de su vida, de su obra y los demás le hacen preguntas”.

Según su experiencia y lo que le trasladan los delegados de las editoriales, en Ceuta hay “un nivel bastante alto de lectura”. “Es cierto que está descompensado. Hay clientes que leen 10 o 12 libros al mes y otros que no leen ni uno solo”, afirma Bentolila, para después garantizar que el dato de la decena de historias mensuales “no es una exageración”. “Afortunadamente, la mayoría de estos son adolescentes. Hay esperanza”, asegura. Aporta otra cifra: “el índice de lectura ha aumentado en un 4% con respecto al año pasado” en España.

Las historias de Agatha

La escritora británica Agatha Christie, la autora del mes de diciembre del club de lectura de la Biblioteca Pública del centro, ha sido apodada “la reina del crimen”. La primera novela de Christie, El misterioso caso de Styles (1920), marcó el debut del icónico detective Hércules Poirot. Sin embargo, Ramón quiso señalar un detalle curioso sobre su nombre: “Ella lo creó como Hercule, sin la ‘S’, pero en España siempre se ha escrito con ella”.

Christie junto a José Bentolila y Luis Francisco. / FOTO G.S.
Christie junto a José Bentolila y Luis Francisco. / FOTO G.S.

Otra obra destacada es ‘El asesinato de Roger Ackroyd (1926), que Christie consideraba “su mejor trabajo”. Durante el franquismo en España, esta novela fue publicada como ‘El asesinato de Rogelio Ackroyd’, “adaptando el nombre del protagonista a la fonética española, una práctica común de la época”, al igual que hacían con el detective. Y aunque las historias de Poirot son internacionalmente recordadas, el libro más vendido de Christie es uno en el que éste no interviene: ‘Diez Negritos’/’Y no quedó ninguno’. Inspirada por una canción infantil, Christie escribió esta novela en los años 30, pero cuando se publicó en Estados Unidos en 1940, el término "negritos" fue considerado inapropiado. Desde entonces, se han utilizado títulos alternativos como Y no quedó ninguno.

Agatha Christie no solo fue una prolífica autora de novelas, sino también una exitosa dramaturga. Su obra ‘La ratonera’ (1952) ha sido representada ininterrumpidamente en Londres desde 1952, con la única pausa durante la pandemia de COVID-19. Otro ejemplo de su impacto en otros medios es ‘Testigo de cargo’ (1953), una obra adaptada al cine por Billy Wilder en 1957, protagonizada por Tyrone Power y Marlene Dietrich. Ramón la destacó como “una excelente película en blanco y negro que capta la esencia del relato”.

A pesar del éxito que le trajo Hércules Poirot, Christie no sentía aprecio por su creación. Según Ramón: “Por lo visto, no le tenía mucho cariño y pensó matarlo. Escribió una novela en los años 40 donde moría, pero la guardó porque pensó que no podía eliminar a quien le daba dinero”. Finalmente, publicó ‘Telón’ (1975), la obra que marcó el final del detective, en 1975, un año antes de su muerte.

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