Ceuta, 20 y 21 de enero: bombas, sangre y venganza
HISTORIA DE CEUTA
El aniversario de los bombardeos republicanos sobre el Mercado y la ejecución de más de cincuenta personas al día siguiente vuelve a pasar inadvertido
No es del todo cierto que sea un capítulo olvidado de la historia de Ceuta en la Guerra Civil del pasado siglo, puesto que cada 1 de noviembre se homenajea a las víctimas en el Cementerio de Santa Catalina. Sin embargo, no deja de ser mentira, tampoco, que la muerte de casi un centenar de personas en apenas dos días no tiene fecha en agendas ni conmemoración alguna por parte de las autoridades locales. Y eso que el capítulo del que se cumplen 88 años en estas horas reflejan, como pocos, la crueldad y la sinrazón que siempre supone una guerra como la que asoló a España en aquellos años. La frialdad con la que se bombardea un mercado; la frialdad de la venganza a la hora de fusilar a varias personas al día siguiente.
El 20 de enero de 1937, los ceutíes acudían al Mercado de Abastos. La guerra lleva ya varios meses, pero la vida continúa y la gente se acerca a buscar víveres con los que continuar un día a día que cada vez se hace más complicado. El Mercado está en su actual ubicación. Cerca del actual Auditorio del Revellín, pero cuartel en aquel entonces. Un detalle que no puede pasar inadvertido.
A media mañana, dos aviones del bando republicano comienzan a bombardear el centro de la ciudad. El debate sobre si confundieron, o no, el mercado con el cuartel sigue abierto, pero el caso es que la mayoría de las bombas caen tanto en la Almina como en calle Jáudenes. El resultado es espeluznante: el ‘Guernica del Revellín’ acaba con 53 muertos, todos población civil.
53 muertos, ese día. A la maña siguiente, se fusila a una ‘saca’, nombre con el que las tropas franquistas denominaban a los grupos de prisioneros cuyo destino sería el paredón. Pero si el día anterior la muerte fue sorpresiva, al día siguente fue selecta. Entre los fallecidos, el que fuera alcalde de Ceuta meses antes y cuyo nombre rotula una calle en la actualidad: David Valverde Soriano. Irónicamente, Valverde había sido el alcalde que había depositado, cuatro años antes, la primera piedra del nuevo Mercado, reformado entonces como un “salto a la modernidad”, en palabras del edil municiopal En el trabajo ‘Ceuta y el Norte de África: república, guerra y represión”, Francisco Sánchez detalla con precisión el número de fallecidos. Valverde es encontrado con un disparo en la cabeza. Y la única mujer fusilada durante la Guerra Civil, pierde la vida en esas horas. Antonia Céspedes, ‘La Latera’, es una de las 33 personas fusiladas en represalia por el bombardeo del día anterior.
Al margen de esas dos personas -quizá las más representativas- son fusilados saca el conserje municipal Juan Zaragoza Santaella, los albañiles Juan Quiñones Quiñones, Juan de Molina Nieto, José Rodríguez Pastor y Manuel Ruiz Berrocal, el panadero Manuel Mediavilla Sarmiento, el carpintero Juan Mateo Arjona, los taxistas Salvador Cárdenas López y Luis Moyano Becerra, los militantes de Izquierda Republicana Antonio Becerra Delgado, Daniel Ramos Herrera y Luis Sánchez Aguilar, los cenetistas Vicente Collado y MiguelPérez Laya y los militantes del PSOE Juan Herrera Vera, empleado de la imprenta Parres-Alcalá, Manuel Pérez Muñoz, Herminio Culebras Solas, Rafael Ruiz Corzo y Blas Almenara Maresco, estos dos últimos miembros del Socorro Rojo en Ceuta y ocho miembros del Ejército.
No es el único bombardeo que sufrió Ceuta: tres días después del inicio de la guerra, el destructor Sánchez Barcáiztegui bombardea Ceuta. El 25 y 26 de julio, el acorazado Jaime I y los cruceros Libertad y Miguel de Cervantes alternan los bombardeos sobre Ceuta y Melilla, que se repiten el 2 y 26 de agosto. Paralelamente a los ataques desde el mar, el 17 y 18 de julio se bombardea, con aviones comerciales reconvertidos a militares, el Norte de África: Ceuta, Melilla, Larache o Tetuán reciben las primeras bombas del conflicto que desangrará a España durante tres años. Esos bombardeos causan varias muertes (10 el 21 de julio, militares en el Hacho) y otros diez civiles el 26 de agosto.
El crimen político que ‘avisó’ del estallido de la Guerra Civil
Meses antes de aquello, el alcalde de Ceuta, Julián De las Heras recibe la visita de su sobrina para advertirle de que está en el punto de mira de los inminentes sublevados y que su vida está en riesgo. En efecto: Julián De las Heras muere asesinado en calle Canalejas. El taxi que le traía del Casino Militar -oficialmente: venía de consumar una relación extramatrimonial conocida por todos- se paró en un punto de poca luz, donde dos pistoleros acabaron con la vida del edil al bajarse del taxi. La sobrina, África, no volvió a Ceuta: la historia le reservó un papel como coronel del KGB, implicada en la resistencia de Ucrania y la muerte de Trotsky en México.
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