Cuando la protección llega de manos de una pequeña oenegé

SOCIEDAD

“Alas Protectoras”, fundada por Abdeselam Mohamed, brinda apoyo a las familias ceutíes más necesitadas y a los migrantes que recalan en la ciudad

Abdeselam Mohamed, en la sede de la asociación/ FOTO NICOL'S
Abdeselam Mohamed, en la sede de la asociación/ FOTO NICOL'S

Abdeselam Mohamed Hussein es el responsable de una pequeña oenegé que ocupa un austero local en la calle Juan de Juanes. En sus apenas nueve años de existencia, “Alas Protectoras” ha desarrollado una esforzada labor en apoyo de las familias más desfavorecidas de Ceuta y de los migrantes que recalan en la ciudad.

Su promotor, un ceutí de 65 años nacido en el Poblado de Regulares, se ha convertido en uno de los muchos testigos de la cotidianeidad de los extranjeros, menores y adultos, que han logrado acceder de manera irregular a Ceuta. También de no pocas historias de vida con desenlaces trágicos.

Durante dos décadas, Abdeselam conoció de primera mano la desdicha de ser uno de los huéspedes de los muchísimos campamentos que proliferaron en los montes marroquíes cercanos a Ceuta, convertidos en bases desde donde miles de jóvenes trataron durante años de franquear la valla que les separaba de España. “Estuve casi veintitantos años trabajando en las zonas de Tetuán, Castillejos, Rincón, Tánger… -recuerda el presidente de “Alas Protectoras”- Recorríamos los campamentos llevando comida, ropa. Éramos muchas oenegés. Españolas, inglesas, francesas. Incluso coincidí con una de Japón. El Gobierno marroquí debió de pensar que éramos mucha gente y empezó a impedir que nos moviéramos como antes. Ya no podíamos llegar a las zonas en las que habíamos estado trabajando”.

Abdeselam Mohamed, en la sede de la asociación/ FOTO NICOL'S
Abdeselam Mohamed, en la sede de la asociación/ FOTO NICOL'S

Agotada su experiencia marroquí, Abdeselam retornó a Ceuta para desplegar su activismo social en favor de la población local y, en la medida de sus posibilidades, de los niños y jóvenes migrantes. Con el apoyo de cuatro voluntarios y la colaboración habitual de otras tres personas (“en épocas concretas, como el Ramadán, somos muchos más”), “Alas Protectoras” presta atención a 25 familias ceutíes azotadas por la necesidad. “Hay quien viene con dos cajas de leche, otros traen paquetes de arroz, y así vamos funcionando -continúa Abdeselam- Ahora también tenemos las aportaciones del Banco de Alimentos, lo cual es de agradecer”.

La asociación ha aprendido a inventar estrategias para superar todos los obstáculos que se oponen a sus fines. “Alas Protectoras” extiende su actividad también al país vecino, donde sus voluntarios viajan para hacer llegar envíos de ropa a quienes puedan necesitarlos. Las restricciones impuestas por Marruecos al tránsito de bienes ha sido una dificultad que los colaboradores de la oenegé han tenido que afrontar. “Sacamos la ropa poco a poco con la ayuda de nuestros voluntarios, que cruzan con ella la frontera y después la depositan en un lugar concreto donde la recogemos para su reparto”.

El drama de los menores

Tras dejar atrás su experiencia con los migrantes en Marruecos, la mirada de Abdeselam se mantuvo, sin embargo, atenta al fenómeno migratorio y a sus víctimas. También en los momentos fatales.

Durante un tiempo, el presidente de la oenegé se atribuyó una tarea gravosa: la de documentar los entierros de los migrantes fallecidos. Registraba en vídeo las inhumaciones de los jóvenes muertos en su intento por acceder a Ceuta. La grabación acababa en manos de la familia del difunto. “Era una manera de que por los menos tuvieran la garantía de que había habido un enterramiento y que se había hecho por el rito musulmán”.

Alimentos donados a Alas Protectoras/FOTO NICOL'S
Alimentos donados a Alas Protectoras/FOTO NICOL'S

Entre sus peores recuerdos, Abdeselam evoca el día que tuvo que asistir al entierro de dos niños: “Los enterraron a la vez, uno aquí, el otro, al lado. Eso me impactó de verdad. Aquí, en esta ciudad, han muerto muchos niños”.

Ante la aparente imposibilidad de que las fuerzas políticas alcancen un acuerdo para la distribución de los menores extranjeros entre las distintas comunidades autónomas, la Ciudad mantiene desde hace meses el esfuerzo de atender y tutelar a los que llegan al municipio. Según los últimos datos oficiales, Ceuta asiste actualmente a más de 400 niños y adolescentes.

“Muchos menores pasan por aquí para recoger ropa y a veces, no siempre, porque depende del estado de la economía, repartimos comida recorriendo las zonas donde pueden estar, por el Lidl, el Carrefour, por Mendoza, donde las escolleras… -explica el presidente de “Alas Protectoras”- Que no se permita salir a estos niños a la Península es robarles un derecho internacionalmente reconocido, quitarles oportunidades”.

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