La enfermera ceutí que cuida de los diabéticos y escribe novelas

CULTURA

Sonia Merino, que presentó hace un año su primera novela, ‘Déjame Mirarte’, ha protagonizado este jueves el encuentro con el autor del Club de Lectura de la Biblioteca ‘Adolfo Suárez’

La escritora y enfermera ceutí Sonia Merino posa con su novela en la Biblioteca Pública. / FOTO REDUAN
La escritora y enfermera ceutí Sonia Merino posa con su novela en la Biblioteca Pública. / FOTO REDUAN

La consulta de Sonia Merino en el Hospital Universitario de Ceuta hace las veces, en ocasiones, de terapia psicológica improvisada. Como educadora en diabetes, responsable de la unidad en Loma Colmenar, la ceutí trata a diario con pacientes crónicos que “se abren en canal” en su presencia. Las emociones afloran y la sanitaria se empapa de ellas con empatía y escucha activa. Tanto conecta con sus sentimientos que a esta escritora emergente le sirven de inspiración para plasmarlos en las ficciones que inventa su imaginación, de la que brotó hace un año su primera novela, ‘Déjame Mirarte’, que ha sido hoy protagonista del evento organizado por el club de lectura de la Biblioteca Pública ‘Adolfo Suárez’.

Desde las 18:30h ha estado Merino sentada frente a los miembros del grupo de aguerridos lectores, en una nueva entrega de la actividad “Conociendo a…”, un espacio “dedicado a la promoción y difusión de escritores de Ceuta y su entorno geográfico”. Aunque la enfermera vocacional se siente aún un tanto “impostora” en entornos literarios, no tuvo más remedio que ejercer de autora este jueves y narrar los entresijos de su aún escasa obra y su experiencia como novelista. Cuenta ya con un cuento para adultos (‘La niña y el olmo’) y algún que otro relato corto, que aún no se ha atrevido a sacar a la luz, aunque cuentan con el beneplácito de sus familiares.

Precisamente la buena acogida de sus creaciones en su entorno más cercano la animaron a lanzarse y convertir una de sus narraciones breves en novela. “Yo misma me preguntaba: ‘¿Cómo seguiría?’ Y, viendo la fuerza que iban tomando los personajes y la historia, me embarqué en esta aventura”, cuenta en una conversación mantenida con El Pueblo de Ceuta horas antes de su arribo a la reunión con el club dirigido por la gestora de la ‘Adolfo Suárez’, Rosa Ramón. Su interés por plasmar ideas y escenas imaginadas al papel surge de su amor por los libros y fue ejecutándolo en paralelo a su verdadera vocación: la Enfermería.

Desde hace 34 años la ejerce en su ciudad natal; actualmente, en el HUCE, donde gestiona la Unidad de Diabetes, a través de la cual contribuye a facilitar la cotidianeidad de los pacientes crónicos con trastornos metabólicos. Reconoce que sus dos pasiones “se pelean bastante” por ganar el tiempo de Merino, que, considera, sabe administrarlo con eficiencia. “Voy haciendo varias cosas a la vez. Estoy limpiando o haciendo deporte y me pongo los cascos para ir formándome en algo; algún video que necesito ver, para la bibliografía, o algún curso que he tenido que hacer mientras escribía la novela. Voy simultaneando tareas. Sé que no es lo que hay que hacer, pero con la vida que llevo, no puedo hacerlo de otra manera”, confesa risueña.

También aprovecha los minutos en la ducha, y madruga o trasnocha. Todo para robarle tiempo al tiempo. De lo contrario, le sería imposible compaginar ciencias y artes. Ambas se encuentran en sus consultas; no solo cuando absorbe las emociones de sus pacientes para plasmarlas en sus personajes, sino también cuando conversa con ellos sobre su literatura. “Mis pacientes fueron a la presentación de mi libro, en mayo. Con los que llevo más tiempo. Me la han comprado, la quieren dedicada, la han leído…”, relata.

Les transmite así el entusiasmo que profesa ella a las historias narradas por otros. Desde pequeña le gusta tener siempre (que puede) un libro en la mano. Es de esas que no desdeñan ningún género, ya sea la novela histórica, la de suspense, la romántica o la de terror. Si repasa en su memoria emergen los nombres de Stephen King, Carlos Ruiz Zafón, Dolores Redondo o Isabel Allende. “Voy tocando un poquito todos los escritores, porque aprendo de todos, y me gusta, según la época, leer una cosa, leer la otra. Cuando estoy más cansada prefiero algo menos denso, depende”, confiesa.

Su primera novela

Si la emplazan a destacar alguno, tarda pocos segundos en señalar un nombre, el de Isabel Allende y su ‘Casa de los Espíritus’ (1982). “Fue mi primera, como a mis 16 años, que era cuando cambiaba de los libros infantiles a los juveniles. Me pareció una manera de escribir, con ese realismo mágico, tan cautivadora, que desde ahí no dejé de leer”, rememora la enfermera. En su novela, ‘Déjame Mirarte’, según explica, hay un poco de todo en cuanto a géneros y a presencia de la acción y de la profundidad psicológica. Al igual que con sus preferencias literarias, a Merino le gusta la mezcla en sus novelas. “Hay mucho suspense, romance y, en la tercera parte, mucha acción. A los amantes del suspense les va a gustar mucho esa tercera parte, contextualizada en otro país. Hay gente que me dice que le sorprendió muchísimo, que no lo imaginaba”, cuenta.

Y sorprende a los lectores porque, cual pastiche postmoderno, la historia de Sonia Merino vira de género a medida que avanza la acción. El que parece el relato de un reposado romance de verano se convierte en un thriller con el elemento sorpresivo que conlleva. La historia comienza en el estío de Cádiz, cuando una chica gaditana conoce a un chico sevillano del que se enamora perdidamente, siendo recíproco el sentimiento. Tras un idilio “muy intenso”, al final del verano, el joven, “un personaje oscuro”, según la autora, desaparece sin dejar rastro.

Ella lo busca sin éxito, y acaba rindiéndose a seguir con su vida sin su presencia, así durante ocho años, en los que le da tiempo de terminar Medicina y trasladarse a Sevilla para ejercer como pediatra. Un buen día él reaparece, y en ese transcurso, ella es secuestrada. La novela se adentra desde ese momento en una trama tocada por una amalgama de asuntos varios: ciberterrorismo, traiciones, seguridad nacional, ciberseguridad, conflictos personales, dos historias de amor “muy muy bonitas” -destaca Merino- entrelazadas…

“Un poquito de todos los géneros, y las emociones están ahí a flor de piel, casi todos los personajes esconden algo”, adelanta. No es que tal frenética historia guarde algo de la suya propia, pero reconoce la escritora que “todo el que crea algo le transmite algo suyo a su obra”. “Las emociones has tenido que sentirlas, de una manera u otra, para poder plasmarlas bien. Me he nutrido de sensaciones, pero autobiográfica como tal, no puede ser. Aunque sí he dejado mucho de mí”, relata, para después referir su creencia de que “en la primera novela -el autor- deja más de sí que en otras”.

En las que vengan seguirá pensando Sonia Merino entre consultas y charlas por los pasillos del Universitario. Donde continuará, como de costumbre, cuidando de los diabéticos y, de cuando en cuando, pensando en escribir novelas.

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