En el corazón del tren: un testigo de la historia a punto de ser restaurado

CULTURA - PATRIMONIO INDUSTRIAL

Los trabajos de restauración de la locomotora del Ferrocarril, a punto de concluir, con la intención de que sean visitables durante la próxima primavera

FOTO L.B.
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El mundo de la cultura en Ceuta está a punto de ganar un nuevo atractivo: la posibilidad de que quien lo desee pueda acceder al interior de antigua cabeza de locomotora ubicada en la Antigua Estación del Ferrocarril.

Los trabajos tienen como fecha prevista de finalización la próxima primavera, y se espera que se pueda visitar el interior de la máquina también en esas fechas. Un trabajo de precisión, pero también de mucho cariño, puesto que estaba todo “en unas condiciones pésimas”, cuenta el técnico de Patrimonio Cultural de la Ciudad, Gabriel Fernández, que está supervisando estas labores.

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La cabeza de locomotora no se ha caracterizado, desde que el proyecto de conectar Ceuta con las principales localidades del antiguo Protectorado acabase su funcionamiento prácticamente a la par de la independencia de Marruecos, por estar bien cuidada. Más bien al contrario: casi a la intemperie, refugio de indigentes o rincón de juegos de niños de distintas generaciones, el estado del tren era prácticamente de desecho.

Sin embargo, en los últimos meses ha comenzado la restauración “gracias a la mediación de Juan Antonio Hidalgo, de Turismo, que se movió para conseguir 60.000 euros de los que incluso es posible nos sobre algo” para posibilitar la restauración del tren.

De esta manera “será posible subir al tren, ponernos en el lugar del maquinista y hacernos una idea” del funcionamiento de aquella máquina, operativa entre 1918 y 1958.

Todo ello aderezado con una interesante exposición, permanente, que ya puede visitarse en los terrenos de lo que hoy es un coqueto centro cultural que comenzó a pergeñarse con el cambio de siglo.

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En esta exposición pueden encontrarse, además, varias curiosidades. Desde relojes y billetes de tren hasta fotografías de los antiguos trabajadores de la compañia encargada de gestionarla, pasando por un plano ferroviario de España en el que se destacaban las líneas más importantes de aquellos años: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Sevilla, Bilbao... y Ceuta y Melilla, en sus conexiones con el Protectorado.

Muchas de las piezas estaban prácticamente para “tirarlas a la basura, pero el cariño que están poniendo los operarios” en restaurarlas están haciendo posible que la antigua cabeza de locomotora recupere parte de su esplendor. En algunas partes del tren, no quedó más remedio que incorporar piezas nuevas, “porque directamente no se podía entrar”, explica Fernández.

Una de las curiosidades que nos va a permitir esto es ponernos en el sitio exacto del maquinista. No era nada cómodo, por cierto: con la cabeza por fuera, de pie en el lateral derecho y rodeado de distintas partes del aparataje. Cuestión de tiempos.

Ceuta y Tetuán unidas: el proyecto que Arturo Soria no pudo realizar

Ceuta y Tetuán pudieron estar unidas a través de un proyecto similar al de Ciudad Lineal. De hecho, el encargado de realizar aquello también tuvo sobre la mesa el proyecto para conectar ambas urbes norteafricanas: Arturo Soria. El vil metal, o su ausencia, fue el detonante de que aquel proyecto no llegase a fructificar, como lo fue el del frenazo del Ferrocarril, que nunca llegó a ofrecer los réditos esperados a la hora de su planificación.

La ‘Carretera Nueva’ (con casi un siglo) fue construida como auxiliar a la conexión ferroviaria, ante la escasa proliferación -entonces- de los vehículos particulares. Al revés que ahora, que por la lucha contra el cambio climático se potencia el transporte colectivo. Tiempos...

Un tren como el de Buffalo Bill y Gerónimo en el corazón de Ceuta

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No es un personaje de ficción, sino que existió en realidad: William Cody, conocido como ‘Buffalo Bill’ fue un explorador y actor circense en la mitificada época del salvaje oeste americano. Cody acabó sus días recorriendo Europa en compañía de su supuestamente mortal enemigo, el indio Gerónimo, con el que recreaba de carpa del circo en carpa del circo las batallas que supuestamente habían mantenido en la vida real.

Siempre se ha sostenido que la ‘pacificación’ del Oeste llegó con el ferrocarril. Con el tren ante el que nada pudieron hacer los indios en el ‘Far West’ para evitar la claudicación definitiva ante los conquistadores de aquellas tierras.

Un tren exactamente similar a la locomotora que se está restaurando en Ceuta. Es decir: “este tren era lo máximo, era como cuando en su día se inauguró el tren de Alta Velocidad, el AVE. Era la última tecnología, el no va mas” para una línea que duró, exactamente, 40 años en funcionamiento (1918-1958).

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De hecho, cada una de las piezas del ‘tren de Ceuta’ tiene una nomenclatura británica. No es ‘esnobismo’: es que el tren de Ceuta, al ser de fabricación norteamericana, tiene todos los nombres en inglés. Hasta el punto de que todas y cada una de las piezas está registrada, y en esos registros consta que están en Ceuta. “Los americanos para esto son muy buenos. Metes el nombre de una tuerca y te señala que está en la Antigua Estación del Ferrocarril en Ceuta”.

En concreto, el tren de nuestra ciudad es un modelo Malalien, fabricado por la American Locomotive Company, con sede en New York. Es curioso: en la documentación de la compañía aparece que estaba construido para la “Compañía España Colonisasión” (no es una errata: ellos no cayeron en la C). Tenía un consumo máximo de cinco toneladas de fuel, según los datos técnicos.

Pétain con Franco en las Puertas del Campo y un primer ministro británico en la cantera de Benzú

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En apenas cuatro años, una ciudad albergó las visitas de cuatro hombres que, a lo largo de las siguientes décadas, tuvieron rango de jefe de Estado, con distinta suerte. De hecho uno de ellos lo fue en un momento, además, complicado como fue la Primera Guerra Mundial.

Dos eran españoles: Francisco Franco y Miguel Primo de Rivera, que ejercieron de anfitiriones del francés Philippe Pétain. La visita tiene lugar entre la antigua Estación del Ferrocarril y el Puerto de Ceuta. Llama la atención ver a un jovencísimo Francisco Franco con el sable en alto escoltando tanto a Petain como a Miguel: padre, por cierto, de José Antonio Primo de Rivera. El que estuvo al mando de su país en la I Guerra Mundial fue el británico David Lloyd.

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La ciudad era Ceuta. Los tres primeros visitaron la Antigua Estación del Ferrocarril -más bien un intercambiador- y el cuarto se desplazó hasta la frontera con Bel Younech. ¿Motivo?: tenía curiosidad por conocer el funcionamiento de un sistema de poleas empleado en la cantera para transportar piedras. Un sistema de poleas bastante económico, que consumía poco combustible -lo que hoy llamaríamos ecológico, sostenible y demás- y que es bastante parecido al que se empleó posteriormente en Gibraltar tanto para menesteres parecidos como para el icónico telesférico que conecta la parte superior del Peñón con el casco urbano de la colonia británica.

“En Ceuta se hacían cosas importantes, novedosas, buenas, y la gente venía a verlas”, sentencia el técnico de Patrimonio Cultural, Gabriel Fernández. Esto no está en ningún archivo secreto ni entre cajas amarillentas en algún despacho con poca luz: hay imágenes en la Filmoteca Nacional, que además se emiten en un vídeo sin sonido en la Antigua Estación del Ferrocarril.

Lo que se hacía en Ceuta -construir, básicamente- durante las primeras décadas del Siglo XX también llamó la atención al otro extremo de Europa. Al punto de que años más tarde visitaría la ciudad para conocer las obras de construcción del Puerto Isabel de Hohenzollern, reina de Rumanía.

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El motivo era que el Puerto de Ceuta no sólo sería el de la ciudad, sino el del Protectorado. Su firma consta en el Libro de Oro del Ayuntamiento, y hay un dato curioso. Ella fue reina de Grecia durante apenas un tiempo, tras casarse con Jorge, Rey de los Helenos.

Ambos se divorciaron -nada frecuente para la época- y posteriormente, la intempestiva vida política griega (nos quejamos en España, pero aquellos también se las traen) acabó con Jorge abdicando en favor de su hermano Pablo I.

Lo que ignoraba Isabel de Hohenzollern, Reina de Rumanía y de los Helenos durante un año y medio es que sería la última jefa de Estado en visitar Ceuta hasta que el 5 de noviembre de 2007 lo hiciera una ex sobrina política suya: Sofía de Grecia, Reina de España e hija de Pablo I, que llegó a la Ciudad Autónoma acompañando a su marido, el Rey Juan Carlos. Que luego, como saben, acabó también abdicando en favor de Felipe VI.

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