Concluye el juicio del 'caso Acemsa' con pocas pruebas de delito

TRIBUNALES

Tras las declaraciones de testigos y de acusados, así como la escucha de las intervenciones telefónicas, la defensa se escuda en la falta evidencias claras de una posible adjudicación irregular de los contratos menores del Plan 5 en 2016 y 2017

El inspector de la Udyco ante el tribunal. / FOTO REDUAN
El inspector de la Udyco ante el tribunal. / FOTO REDUAN

El juicio del 'caso Acemsa' concluyó este miércoles en una segunda y última sesión con una falta de pruebas incriminatorias claras de los delitos por los que se acusa a los ocho hombres sentados en el banquillo de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta: prevaricación, tráfico de influencias, falsedad documental y revelación de secretos. Tras la escucha de las intervenciones telefónicas investigadas por la Udyco, las declaraciones del inspector de esta unidad especializada de la Policía Nacional, de cuatro testigos y también de algunos de los acusados, los abogados de la defensa han insistido en la carencia de evidencias penalmente punibles. La causa ha quedado vista para sentencia un día antes de lo previsto y ninguno de los acusados ha ejercido su derecho a la última palabra.

La mañana estuvo marcada por la escucha de una serie de llamadas entre noviembre de 2016 y diciembre de 2017 del teléfono de un empresario de fontanería que estaba intervenido por trabajar en Emvicesa durante la investigación en instrucción de la macrocausa a la que da nombre la empresa pública de vivienda de Ceuta. A partir de una de las conversaciones de este empresario con un alto cargo de Acemsa, las autoridades abrieron una causa aparte por una posible trama de irregularidades en las adjudicaciones de dos contratos públicos de obras menores dentro del Plan 5, con el que la empresa municipal de agua de la ciudad ayuda a financiar a las comunidades de vecinos en la modernización de sus instalaciones de fontanería.

Estas conversaciones implican a varios de los hombres acusados, pero no todos están presentes como interlocutores en las mismas. Uno de ellos, un alto cargo de Acemsa, ha negado además que su voz corresponda con la que la Policía le atribuyó para su implicación en la supuesta trama y, tras una segunda escucha, pudo evidenciarse una notable diferencia entre ambas voces. Las defensas se escudan en que, al igual que él, varios de estos hombres no deberían haber sido acusados: unos lo han sido por ser directivos o empleados de empresas de fontanería relacionadas, otro por ser el presidente de la comunidad de vecinos de una de las obras sospechosas, otro por dirigir un despacho de administración de fincas presente en las llamadas y otros simplemente por haber trabajado en Acemsa.

No obstante, las escuchas sí han revelado la lógica de la investigación policial al completo que luego ha defendido la Fiscalía. Uno de los empleados de Acemsa avisó antes de tiempo a este primer empresario de la futura licitación del Plan 5 para el portón 3 de las 108 viviendas y este dio por hecho que le adjudicarían la obra al ser el fontanero de confianza de la comunidad de vecinos, pero finalmente perdió la puja por un céntimo. Enfadado, el encargado de la empresa llamó a su primer interlocutor intentando revocar la decisión de Acemsa -también por medio de la comunidad de vecinos-, pero no lo consiguió. Finalmente, y bajo un "pacto de caballeros", la empresa perdedora de esa licitación ejecutó la obra por medio de una subcontración, si bien esta nunca fue comunicada legalmente ni a Acemsa ni a ninguna institución pública. Uno de los acusados ha manifestado que nunca hubo factura de esta subcontratación, si bien se presentó una por parte de Acemsa con la que podría haberse incurrido en el delito de falsedad documental.

La investigación policial también vio un indicio sospechoso en una segunda licitación ejecutada en meses posteriores en la que la primera empresa de fontanería sí que ganó el concurso al ser la única compañía que se presentó al mismo. Además, se embolsó la licitación por el mínimo presupuesto permitido -un 85% del precio de inicial-, pujando de la misma manera en ambas situaciones. Los abogados, los testigos propuestos por la defensa y los acusados han explicado al tribunal que este procedimiento es habitual, y que la diferencia de un céntimo en la primera licitación se explica por un redondeo aplicando esa diferencia del 15% del precio final: 21.637,8465 euros, que unos redondearon a los decimales y otros a las centésimas.

"Pacto entre caballeros"

Algo que sí ha revelado el juicio del 'caso Acemsa' es la existencia de un posible pacto entre el alrededor de 12 empresas que operaban en la fontanería de Ceuta en 2016 y que estaban acreditadas por la Ciudad Autónoma para ejecutar este tipo de obras. En un primer momento, el abogado del principal acusado mencionó que, en las conversaciones telefónicas, el empresario que perdió la licitación se lamentó de que el ganador "se pasó el pacto por la polla" al concurrir en la puja.

De la misma manera, dos de los acusados que han declarado ante el tribunal y que eran empleados de Acemsa en 2016 han dado credibilidad a la existencia de este supuesto “pacto entre caballeros", si bien han manifestado no haber tenido noticias del mismo hasta la celebración del juicio.

En este sentido, las prácticas que han podido evidenciarse en la vista de estos últimos dos días, consistentes en avisos sobre las licitaciones o en subcontrataciones formalizadas oralmente, podrían estar enmarcadas en una lógica de concurso a la baja por el que algunas de estas empresas pactarían el precio final de las licitaciones para asegurarse su concesión o para ahorrarse dinero en estas obras.

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