El abogado de Daniel Sancho afirma que “en dos o tres años se viene a España”
TRIBUNALES
El mediático letrado Marcos García-Montes concedió durante el juicio contra el último asesino de Mohamed Ali su entrevista más personal realizada en Ceuta, en la que repasa desde los casos más relevantes de su carrera hasta sus gustos musicales
“Estas son las lesiones que tenía Daniel Sancho”, expone sacando su teléfono móvil su abogado, Marcos García-Montes (Madrid, 1948) tras tomar asiento. Las fotografías que enseña fueron tomadas por la policía tailandesa el 6 de agosto de 2023, dos días después de la detención del chef español en el país asiático por el asesinato premeditado y posterior descuartizamiento del cirujano colombiano Edwin Arrieta, crimen por el que Sancho fue condenado a cadena perpetua en Tailandia a finales de ese mismo mes. A continuación, el letrado describe el contenido de las imágenes: “Estas coloraciones coinciden con un mordisco en la espalda, dos mordiscos en los brazos y un golpe de defensa, no de ataque”, defiende, al tiempo que argumenta que víctima y verdugo “forcejean” y que en el enfrentamiento Arrieta “se cae y se rompe el occipital hacia afuera, no hacia adentro, ya que el golpe es contra una arista”.
El encuentro de García-Montes con este diario, su entrevista más personal concedida en Ceuta hasta la fecha, se produjo el lunes 17 de marzo en un céntrico restaurante de la ciudad tras la primera sesión del juicio contra Enrique L.A., el último condenado por el asesinato del joven Mohamed Ali en 2022. La conversación se centró en la estrategia de su acusación en esta vista y reveló la pena de 12 años y medio de prisión que finalmente le fue impuesta al reo, pero en ella también afloraron sus posturas con respecto a la relación del derecho y la política, distintos casos en los que ha trabajado el conocido como ‘el abogado de los famosos’ dentro y fuera de la ciudad autónoma durante su extensa carrera y hasta los gustos musicales de este –también- guitarrista.
Pocos días después de abandonar Ceuta, el bufete que dirige el madrileño presentó el recurso de apelación de la mencionada sentencia a cadena perpetua del hijo de Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo. La defensa está enfocada en demostrar que no hubo premeditación en el crimen, sino que se trató de un homicidio imprudente, lo que podría rebajar significativamente la sentencia hasta los seis años de cárcel en el caso más favorable para el chef. “El propio fiscal dijo al salir del juicio que no pudo probar la premeditación”, recordó García-Montes, mostrándose confiado en la revocación de la cadena perpetua por parte del tribunal tailandés, lo que lo hizo también afirmar que “en dos o tres años se viene a España” para que eventualmente pasara el resto de la condena en una prisión en territorio nacional gracias a los acuerdos bilaterales entre ambos países sobre traslados de presos. Antes de continuar, el letrado enseña una última foto de Daniel Sancho, esta vez rapado y tras una pantalla, asegurando que habla con él todos los lunes y jueves de manera telemática durante una hora, así como que se encuentra “bien”.
“Los psicópatas matan y disfrutan”
Tras el apunte sobre su actual y más mediático caso, del que no ha querido facilitar más información para evitar que la Fiscalía tailandesa adapte su respuesta al referido recurso antes de tiempo, el abogado anima a continuar la entrevista por otros derroteros con un “tira para adelante, macho”, abundando en la información sobre el juicio de Mohamed Ali y relacionándolo con otros conocidos casos en los que ha trabajado. Por ejemplo, afirmó haber probado el desvalimiento de la víctima como en el asesinato en 2023 del hostelero de Cuzcurrita (La Rioja), donde ejerció la acusación particular; o comparó su orientación sexual con otro de sus famosos representados, el bailaor Rafael Amargo, asegurando que la homosexualidad hace “especial” ambos casos.
Según mencionó la madre de Mohamed Ali -Asma-, y también el letrado, la familia solicitó a las autoridades políticas de Ceuta, así como a organizaciones musulmanas de la ciudad, una ayuda económica para enfrentar los gastos procesales del juicio, pero la mencionada ayuda les fue denegada. De acuerdo con García-Montes, en este caso “estaría justificado que una mujer sin recursos económicos nombre al abogado que ella quiera”, por lo que finalmente aceptó ejercer la defensa de su hijo dentro de su “turno de oficio particular” a pesar de que Asma no pudiera permitirse su representación. Lo confrontó con otro ejemplo en el que trabajó, la defensa de Pablo Ibar, el sobrino del boxeador vasco Urtain, a quien libró del corredor de la muerte en EEUU pero que permanece desde 1994 cumpliendo cadena perpetua en el país norteamericano. En este caso, “el Gobierno vasco le dio cien millones de pesetas para gastos de abogados”.
En su alegato final durante el juicio contra el asesino confeso de Mohamed Ali, García-Montes pidió obtener toda la información penitenciaria relacionada con el reo para oponerse a los posibles beneficios que pudiera obtener en la cárcel. Según su experiencia, “los grandes violadores y asesinos, en prisión, son los que mejor se comportan con los funcionarios y obtienen los mejores permisos y beneficios” porque “se los ganan”. “Son gente muy empática, hasta les reconocen el delito... Y luego salen y vuelven a violar. Los psicópatas matan y disfrutan”, concluyó en este sentido.
“La acción popular no se puede discutir”
Durante el mencionado almuerzo, García-Montes ha estado tomando cerveza sin alcohol, pero confiesa que algunas veces ha hecho excepciones: “Bebía alcohol solamente con Rocío Jurado”, admite entre risas, añadiendo que la célebre cantaora era “buena donde fuera” -“más que una amiga, una hermana” para él- y también que siempre acababa obligándolo a acompañarla tomando “un poquito de manzanilla”. Defendió a la chipionera en un proceso en el que ella se enfrentó a Antonio David Flores, “el juicio de los mil millones” que acabó ganando y del que aún le quedan 95.000 euros por cobrar.
‘El abogado de los famosos’ lleva “54 años en la guerra”, por lo que cuenta con una sólida opinión en cuanto a la política en su relación con el derecho. Preguntado por la proposición de ley presentada por el PSOE para limitar la figura de la acusación popular en España -apodada ‘ley Begoña’ por la mujer del presidente Sánchez-, afirma que “la acción popular no se puede discutir porque está en la Constitución”. “¿Que la quieren cambiar? Claro, porque les jode. Se quejan, pero ahora resulta que están personados como acción popular contra Mazón”, afirma, en referencia al Partido Socialista y al presidente de la Generalitat Valenciana.
“En el año 85 era la prensa la que hacía de Policía, la Fiscalía miraba para otro lado y la acción popular es la que tiraba para adelante”, recuerda, enumerando casos de corrupción en los que trabajó, así como a varios condenados: “Filesa, ‘Fondos Reservados’, Cesid, Roldán, Vera, Barrionuevo... Yo los metí a todos en la cárcel. Pensé que había limpiado España de la corrupción, pero me retracto”, denuncia entre risas. “Al igual que el jurado popular, la acusación popular no se puede quitar porque es quitar que el pueblo participe. Esto es muy serio”, concluye.
‘El Kimbi’, ‘el Nene’, ‘Hamido’, ‘Marquitos’...
El idilio de Marcos García-Montes con Ceuta se remonta a hace “más de 35 años”, pues fue a finales de la década de los 80 la primera vez que cogió el ferry por motivos laborales. Tanto en la ciudad autónoma como fuera ha defendido a diversos caballas acusados, así como ha ejercido la acusación particular de otros tantos. Sin embargo, lo que más lo ha “seducido” siempre de la Perla del Mediterráneo son “las cuatro civilizaciones que siguen conviviendo” y que “todo el mundo se lleve fenomenal”. “Esa alianza de culturas y esa tolerancia tienen que ser un ejemplo para todo el mundo, y eso no existe más que aquí”, compara el madrileño con el resto de España.
Entre los procesos más mediáticos y cronológicamente, menciona al ‘Kimbi’, Abdelkader Mohamed Ali, acribillado a balazos en la barriada del Príncipe a finales de 1999 en un ajuste de cuentas. De ese caso, juzgado en 2006 por la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta y en el que ejerció como acusación particular, aún guarda cariño a algún policía implicado, pero más aún a la hermana del ‘Kimbi’, Malika, con quien hizo “mucha amistad” y a quien define como una “gran persona”.
De la misma manera, “durante un tiempo” y en torno al año 2008 ejerció la defensa de Mohamed Taieb Ahmed ‘el Nene’, uno de los principales narcotraficantes de Ceuta en los años 90 y principios de 2000. “Conmigo fue absolutamente correcto y educado, y además me entendía”, recordó García-Montes al respecto.
No obstante, el caso “más importante” (“más que el de Rumasa”) que ha llevado su despacho y que más lo “unió a Ceuta” fue el de Hamed Abderrahman Ahmed, apodado ‘Hamido’ o “el talibán español”, un ceutí detenido en Pakistán en 2001 por EEUU y encerrado en la prisión de Guantánamo hasta que García-Montes consiguió su repatriación a España en 2004. Luego la Audiencia Nacional lo condenó a seis años de prisión, pero en 2006 el Tribunal Supremo lo absolvió al considerar que las confesiones que realizó en el campo de detención estadounidense podrían haber sido producto de torturas.
“Esa ponencia la han utilizado todos los países del mundo: Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Holanda, Francia... Ha sido grande grande, porque dijo el Tribunal Supremo que se violan los Derechos Humanos en Guantánamo, que no es ninguna broma”, reconoce. A raíz de esa sentencia también se querelló nada más y nada menos que contra el presidente Bush, y en los años posteriores ha conseguido la absolución de más de 10 varones ceutíes acusados por yihadismo, entre ellos dos hermanos del “talibán español” y también la de Karim Abdeselam Mohamed, alias ‘Marquitos’.
“Con su música a otra parte”
Antes de terminar una conversación mucho más extensa y para asombro de los comensales, Marcos García-Montes saca de su bolsillo la pluma estilográfica de Jimi Hendrix, a quien conoció en Londres. En el mismo viaje también estuvo en Liverpool en la caverna de los Beatles, donde tuvo la suerte de coincidir con Paul McCartney, quien llevaba sin cantar allí “30 ó 40 años”. “Le di la mano y me tiré cuatro días sin lavármela”, confiesa con devoción, añadiendo que “no se puede tocar mejor”.
“Hay cuatro cosas con las que no negocio”, enumera para finalizar la conversación. Además del derecho, este incansable abogado es un enamorado del “rock puro y duro”, pero le encantan las baladas de Frank Sinatra, la voz de Elvis Presley, “lo trascendental” de las canciones de Bob Dylan y, por supuesto, los Beatles, que para él “han hecho la música”. Sus referentes son leyendas, pero quizás a nivel profesional la labor de García-Montes no quede muy atrás. Al día siguiente volvería a coger un nuevo ferry con otro importante juicio ganado, marchándose “con su música a otra parte” por el momento.
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