Las Urgencias de Ceuta: con los médicos justos, dos camillas y una zona cerrada

SANIDAD

El INGESA mantiene un área con “15 camas” reservada para situaciones de colapso, con material en desuso. Unos se quejan y otros prefieren que así sea ya que su puesta en marcha sería “inabarcable” dado el “déficit” de personal

Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta. / FOTO EL PUEBLO
Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta. / FOTO EL PUEBLO

No hace mucho, un ceutí se personó en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) con dolor agudo en la zona lumbar. Resultó que padecía un cólico renal, y pese a la gravedad de su estado tuvo que pasar “horas en un sillón” ya que las dos únicas camillas de la zona de observación estaban ocupadas. Lo mismo le ocurrió a un paciente que esperó durante horas su ingreso hospitalario “pidiendo por favor que le dieran una camilla”, pero no pudo ser. “En la zona de adultos solo tenemos una sala con dos camillas pegadas. Es irrisorio e insignificante porque, de hecho, tenemos un volumen de pacientes muy alto”, comenta un médico del área que prefiere mantenerse en el anonimato.

Desde el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) aseguran que hay “varias camillas” y que la dotación de las mismas es “flexible” en función de la necesidad. “Hay varias camillas por si tienen que ir ingresados y bajan otras camillas por si hay algún ingreso que necesite de camilla”, explican. Pero las fuentes consultadas por este diario se refieren a las camas que permanecen en el servicio, aquellas donde, como en los sillones, pueden esperar los pacientes la realización de pruebas, los resultados de otras o la medicación que necesiten. De estas, según mantienen varios trabajadores del HUCE, solo hay dos.

Según narra el facultativo consultado por este diario, el servicio solía contar con una sala con mayor número de camas, dedicadas a las extracciones para las analíticas y demás técnicas, pero “se quitó”. Fue el “supervisor”, “en pos de ampliar la zona de sillones”, donde actualmente deben aguardar los pacientes. “Es un ejemplo de organización chapucera del servicio, respaldada por la propia dirección. Llevan así años. (…) Son situaciones archiconocidas, crónicas”, afirma el facultativo, quien confirmó varias quejas realizadas a El Pueblo de Ceuta por personal sanitario del hospital y añadió la suya propia: una plantilla médica “deficitaria” que, vaticina, “empeorará en los próximos meses”.

“Se prevé que para mayo o junio la cosa empeore bastante a nivel de recursos de plantilla”

“En Urgencias se está vulnerando la ley de protección de datos”, aseguran a este diario fuentes anónimas de la plantilla del HUCE. Se refieren al sistema de triaje y a la forma en que en Ceuta se va llamando a los pacientes que esperan ser atendidos en las consultas de Urgencias. En la ciudad autónoma, “desde siempre”, se hace por nombre y apellido, a través de la megafonía, lo cual ha sido confirmado por la propia institución, el INGESA. Esto sucede a pesar de que el uso de los datos personales de los pacientes, como su nombre completo, está regulado por la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, sobre la protección de datos personales y la garantía de los derechos digitales (LOPDGDD) y, a nivel europeo, por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

“Lleva pasando toda la vida. Entiendo que puede vulnerar la ley de protección de datos, pero tampoco encuentro ninguna otra opción, salvo que hubiese algún sistema de codificación”, expone el médico consultado por este periódico. Por ejemplo, en el Servicio Andaluz de Salud (SAS), cada paciente recibe un tique con un código alfanumérico al llegar a Urgencias. Ese código es usado para llamar a la persona indicada a través de pantallas ubicadas en las salas de espera. “Si va a Urgencias alguien que no quiera que se sepa que está allí porque esté embarazada o haya recibido malos tratos está forzada a que se vulnere su derecho”, opinan las fuentes anónimas.

No es la única denuncia. Lamentan que el servicio tenga una zona “cerrada” y reservada para situaciones de colapso en el hospital o catástrofes en la ciudad, como accidentes con numerosos heridos o cualquier incidente que requiera de más de una decena de atención simultánea, según ha informado el INGESA. “Mientras tanto va envejeciendo el material que hay dentro sin usarse, solo para las fotos”, consideran las fuentes consultadas.

La sala cerrada corresponde a la reciente "ampliación de Urgencias", según han confirmado desde la entidad, en la que el INGESA desembolsó 31.000 euros. “Nos hemos quejado mucho, porque llevábamos dos o tres años sabiendo de esa sala, con un material en perfecto estado nuevo, que funcionaba perfectamente y que no se estaba usando, aún a sabiendas de que estábamos en otras zonas pegadas, como el área de observación, donde los monitores y el material funcionaban de pena. Pero de pena. Y nos hemos quejado mil veces, pero no se ha utilizado”, desgrana el facultativo.

El doctor quiso matizar que la idoneidad de poner en funcionamiento esa zona más allá de situaciones de catástrofe es cuestionable dado el número de médicos con el que cuenta el servicio. Asegura que a los profesionales les parece “perfecto” y “muy necesario” que se habiliten nuevos espacios “para mejorar la calidad asistencial”, pero siempre y cuando “esté adecuadamente coordinado y con el personal mínimo que se necesita activo”. “Lo que nosotros no podemos pretender, con la situación que tenemos, es habilitar una zona, que es casi el doble de la que ya tenemos, con el mismo personal deficitario. Porque eso para nosotros es triplicar el maltrato que ya tenemos a nivel laboral”, reconoce.

El “déficit”

“La situación de Urgencias está igual de mal que siempre”, resume el doctor con el que ha hablado El Pueblo de Ceuta. “Se prevé que para mayo o junio la cosa empeore bastante a nivel de recursos de plantilla”, adelanta, para después explicarlo. Según cuenta, el número de médicos trabajando en el referido servicio suele aumentar entre “febrero y abril” porque se incorporan médicos jóvenes recién examinados del MIR, que suele realizarse entre enero y febrero, los cuales están a la espera de conocer sus notas y coger plaza como residentes en la especialidad que puedan y quieran.

Durante el periodo intermedio, de entre dos y tres meses, “hay personas que quieren trabajar, ganar dinero, y aprovechan”. Pero estas incorporaciones, según continúa, son temporales. “Nos viene muy bien porque son dos o tres meses en los que nos descargamos un poquito, tenemos más recursos a la hora de repartir los turnos, son meses buenos en cuanto a carga laboral. No porque haya menos trabajo, sino por cómo se reparte”, explica. Pero llega mayo y “de golpe se van dos o tres personas”. E “igual que de febrero a marzo son buenos, mayo, junio y julio son malísimos”. Cree éste que, además de las futuras residentes que se marcharán al conocer sus destinos, este año es probable que abandonen el servicio “dos personas” más.

Actualmente, el número de médicos, según sus cálculos, es de unos 20. Cuando se marchen las “mínimo, cuatro personas” se quedarán en “entre 14 y 15 personas”. “Vamos a estar casi peor que nunca”, opina. En cuanto a la plantilla de Enfermería, asegura que mantienen “una guerra” con la gerencia y dirección por conseguir que se destine “más personal de Enfermería al reparto de las diferentes áreas de Urgencias”. “Llevamos mucho luchando porque en el área de Trauma críticos, que es, si me apuras, la zona más importante del hospital junto a la UCI, no haya una sola enfermera”, afirma.

Esta área consiste en un pasillo donde hay dos consultas, por donde se suelen tratar “todas las ambulancias que llegan, todos los traumatismos, caídas, fracturas, cortes…”. “Es inviable que haya una sola enfermera”, asegura. Pretenden que se garantice la presencia de, al menos, dos enfermeros en cada zona. Dos en todos los turnos, y lo especifica porque, según relata, suele darse prioridad a los turnos de noche y tarde, y, en ocasiones, los de mañana se quedan con un solo enfermero.

Es por eso que insiste en que, dado el volumen de las plantillas, no es viable habilitar nuevas zonas ni aumentar de ninguna forma la sobrecarga asistencial. “Si hubiera un milagro y se contratara mucha más gente, si tuviéramos una plantilla en condiciones, yo estaría encantado, pero como no es así, no lo vemos factible. Con la dotación de recursos humanos que tenemos es inadmisible”.

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