Ayuno intermitente a examen: ¿milagro para adelgazar o riesgo para la salud según los expertos?

El ayuno intermitente, una estrategia alimentaria en auge para perder peso, genera controversia entre los expertos. Mientras algunos estudios sugieren beneficios para la pérdida de peso y diversas enfermedades, otros nutricionistas advierten sobre la falta de evidencia sólida y los posibles riesgos para la salud si no se realiza bajo supervisión profesional.

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El ayuno intermitente se ha posicionado como una de las estrategias más populares para perder peso en los últimos tiempos. A pesar de ello, un estudio de la Academia de Nutrición y Dietética y la Fundación Mapfre revela que es el método de adelgazamiento preferido por el 30% de los españoles que han seguido alguna dieta recientemente, superando a otras opciones populares como la dieta Detox o la Dukan.

Este auge se debe, en parte, al "halo saludable" que rodea al ayuno intermitente. Algunos estudios, principalmente en animales, sugieren que podría tener múltiples beneficios para la salud, además de ayudar a perder peso. Sin embargo, la evidencia científica en humanos aún se considera débil, lo que ha generado una marcada división entre los nutricionistas. Mientras algunos defienden su uso, otros se oponen firmemente, especialmente si se practica sin la supervisión de un profesional sanitario.

Para comprender mejor esta controversia, El Periódico consultó a seis nutricionistas y médicos, con una división equitativa: dos a favor y cuatro en contra del ayuno intermitente, lo que refleja el debate existente en la comunidad científica y sanitaria.

¿Qué es el ayuno intermitente?

El ayuno intermitente es un patrón alimentario que implica alternar períodos de ingesta de alimentos con períodos de restricción calórica o ayuno total, que pueden durar horas o incluso días a la semana. Esta práctica tiene raíces ancestrales, utilizada en diversas culturas con fines espirituales o para promover la salud, como en la Antigua Grecia, donde se consideraba una forma de purificación del cuerpo y el espíritu. En la actualidad, se practica en contextos tan diversos como el Ramadán o antes de una intervención quirúrgica.

El debate: ¿beneficios para la salud o moda peligrosa?

El principal punto de controversia surge cuando esta práctica ancestral se adopta con el único objetivo de perder peso, a menudo siguiendo cánones estéticos sin un control adecuado de los alimentos que se consumen durante los períodos de ingesta y sin supervisión médica.

Existen diferentes modalidades de ayuno intermitente, siendo el esquema de comer durante ocho horas y ayunar durante 16 horas diarias uno de los más recomendados por sus defensores. Argumentan que este patrón activa mecanismos celulares, como la autofagia (proceso de limpieza celular relacionado con la eliminación de células dañadas y el envejecimiento), que permanecen menos activos con el patrón dietético occidental de tres comidas al día y picoteo constante.

El médico y doctor en Ciencias Biológicas, José Luis Cidón, defensor del ayuno intermitente, sostiene que este patrón aumenta la longevidad y es efectivo contra diversas patologías infecciosas, cardiovasculares o autoinmunes. En su opinión, también facilita la pérdida de peso sin reducir la energía y uniformiza la sensación de hambre. Cidón argumenta que existen más de 12.000 artículos científicos que respaldan sus beneficios, lo que para él constituye evidencia suficiente.

Ana Molina, directora del curso de ayuno intermitente de la Academia de Nutrición y Dietética, coincide en que el cuerpo humano está preparado para períodos de menor ingesta, como en la época de cazadores y recolectores. Para ella, el "exceso de comida" actual es perjudicial. Molina defiende el ayuno intermitente, pero siempre bajo supervisión profesional, ya que "no es adecuado para todo el mundo". Destaca que la investigación en este campo ha aumentado en los últimos cinco años, y lo más respaldado científicamente es su eficacia para perder peso, mejorar la composición corporal y la sensibilidad a la insulina, además de posibles beneficios contra enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Sin embargo, en el lado opuesto se encuentra Julio Basulto, dietista y nutricionista, quien considera que no solo no hay suficiente investigación que avale los beneficios del ayuno, sino que existen pruebas de sus posibles riesgos para la salud. Cita un estudio que demostró una mayor pérdida de masa muscular con el ayuno intermitente en comparación con otros patrones dietéticos, lo que considera perjudicial para el metabolismo y la salud en general. Basulto critica el ayuno como un "mal método para perder peso" debido a la posible recuperación del peso perdido ("efecto yo-yo") tras abandonar la dieta. Además, señala la falta de estudios a largo plazo con grandes muestras de población que demuestren su eficacia contra la obesidad.

Eva Pérez Gentico, miembro del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, cuestiona la extrapolación de estudios en roedores a humanos, recordando que los ratones pueden ayunar durante cinco días, mientras que los humanos pueden sobrevivir hasta un mes sin ingerir alimentos.

Mónica Herrero, vicepresidenta del Colegio Profesional de Nutricionistas de Aragón, incluye el ayuno intermitente entre las "dietas milagro" por presentarse como una solución rápida sin respaldo científico sólido y por no promover cambios de hábitos alimentarios saludables. Advierte que muchas personas tienden a darse atracones durante las "ventanas de alimentación", lo que puede llevar al efecto rebote al abandonar el ayuno. Aunque reconoce que podría ayudar a algunas personas y mejorar ciertos parámetros metabólicos si se realiza correctamente y con supervisión, insiste en que no es un patrón adecuado para todos.

Consuelo Tarrasó Barber enfatiza que el ayuno puede ser la "puerta de entrada a una relación disfuncional con la comida" para muchas personas y puede reforzar trastornos alimentarios, generando culpa al romper las reglas y desencadenando atracones. Concluye que una alimentación saludable no debe generar ansiedad ni rigidez, y que el ayuno no es necesario y puede ser perjudicial en muchos casos.

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