"El peligro para Ceuta y Melilla es quedar fuera de los grandes ejes de desarrollo e innovación"

OBSERVATORIO DE CEUTA Y MELILLA

Morillas insiste en la necesidad de que las dos ciudades autónomas no se conformen con compararse con las regiones más rezagadas del continente. "Ceuta y Melilla no deben medirse con los peores. Su referencia debe ser con los mejores: Alemania, Dinamarca, Austria... Solo así se puede aspirar a converger en términos reales”

FOTO E.P.
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El catedrático de Economía Aplicada y consejero del Tribunal de Cuentas, Javier Morillas Gómez, ha analizado la situación económica actual desde una perspectiva nacional e internacional, con especial atención a las repercusiones para Ceuta y Melilla, durante su participación en el último episodio de Focosur, el pódcast del Observatorio de Ceuta y Melilla dedicado al análisis económico, político y social de las dos ciudades autónomas.

Morillas, que cuenta con una dilatada trayectoria académica e institucional, abordó la coyuntura económica global, marcada por la vuelta al proteccionismo, la evolución de los tipos de interés y los retos específicos de la economía española. En ese contexto, aseguró que las implicaciones para Ceuta y Melilla, aunque indirectas, requieren una atención estratégica.

"El impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos, especialmente si se confirma un nuevo mandato de Donald Trump, no va a ser significativo para la economía española en su conjunto ni directamente para Ceuta y Melilla", indicó. "Sin embargo, todo lo que afecte a los flujos comerciales globales acaba repercutiendo, aunque sea de manera más diluida, en economías periféricas como las de las ciudades autónomas".

El economista destacó que la economía ceutí y melillense, por sus particularidades geográficas y administrativas, deben seguir muy de cerca las decisiones macroeconómicas que se toman en Bruselas y en Madrid, ya que "la dependencia del sector público y la vinculación al comercio transfronterizo las hacen especialmente vulnerables a los cambios en la gobernanza económica europea".

Sobre este punto, Morillas recordó que "las reglas de gasto de la Unión Europea fueron suspendidas tras la pandemia, lo que ha permitido a los gobiernos, incluido el español, actuar con mayor margen fiscal". Sin embargo, advirtió que este entorno de mayor flexibilidad no durará indefinidamente, y que ciudades como Ceuta y Melilla podrían verse afectadas por futuras medidas de ajuste si no se fortalece su tejido productivo.

"Ceuta y Melilla tienen que anticiparse a posibles restricciones futuras en el gasto público. No pueden depender indefinidamente de la excepcionalidad. Es el momento de sentar las bases de una economía más diversificada y menos dependiente del sector público", señaló.

En cuanto al contexto internacional, Morillas explicó que el regreso del proteccionismo, liderado por grandes potencias como Estados Unidos y China, puede tener efectos colaterales en Europa. "China produce con reglas diferentes, lo que genera una competencia desleal. Esto termina afectando al conjunto de la Unión Europea, y por extensión, también a Ceuta y Melilla, que forman parte de ese entramado económico", explicó.

También apuntó que la respuesta de Europa a ese desafío debe pasar por fortalecer su mercado interior, fomentar la inversión tecnológica y evitar que regiones como las ciudades autónomas queden relegadas en las estrategias de crecimiento. "El peligro para Ceuta y Melilla no es tanto una guerra comercial, sino quedar fuera de los grandes ejes de desarrollo e innovación", añadió.

Respecto a los tipos de interés, recordó que el Banco Central Europeo se ha visto obligado a endurecer su política monetaria para contener la inflación, lo que también tiene consecuencias para el crédito y la inversión en las regiones más alejadas del continente. "A Ceuta y Melilla les afecta la subida de tipos porque encarece la financiación y puede dificultar la implantación de nuevas empresas o la renovación del parque inmobiliario", advirtió.

El experto también destacó que las dos ciudades autónomas deben vigilar indicadores clave como la inflación, la prima de riesgo y, especialmente, la corrupción. "El indicador de corrupción es mucho más importante que el de desarrollo humano. Tiene un impacto directo en la percepción del riesgo y en la capacidad de atraer inversiones", dijo.

En ese sentido, subrayó que "la transparencia institucional y la calidad de la gobernanza son fundamentales en Ceuta y Melilla si quieren competir con otras regiones a la hora de captar fondos europeos o atraer inversores". Según Morillas, una mejora en estos aspectos podría permitir a las ciudades autónomas situarse en mejor posición dentro de las políticas de cohesión de la UE.

El economista lamentó que España, y por tanto también sus regiones extrapeninsulares, hayan perdido peso en el contexto de la gobernanza económica internacional. "En 2004 se llegó a hablar de la entrada de España en el G8. Hoy nos han adelantado economías como Australia, Canadá o Corea del Sur. Eso también se refleja en el menor impulso que reciben zonas como Ceuta y Melilla desde las estructuras centrales del Estado", apuntó.

Morillas insistió en la necesidad de que las dos ciudades autónomas no se conformen con compararse con las regiones más rezagadas del continente. "Ceuta y Melilla no deben medirse con los peores. Su referencia debe ser con los mejores: Alemania, Dinamarca, Austria... Solo así se puede aspirar a converger en términos reales", aseveró.

En su análisis, también mencionó que la condición de frontera de Ceuta y Melilla les confiere una importancia geoestratégica que no siempre se traduce en inversiones sostenibles. "Se necesita una visión de largo plazo que trascienda la coyuntura política. Y eso empieza por entender que estas ciudades no pueden ser solo un apéndice del Estado, sino parte activa del proyecto europeo", concluyó.

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