Francisco Javier Morales, nuevo comandante del Isla de León: “En Ceuta estoy como en casa”

ENTREVISTA AL NUEVO COMANDANTE DEL ISLA DE LEÓN

El cartagenero de 34 años llegó a la ciudad el pasado 18 de julio sustituyendo a Jaime Garat. Asegura estar “encantado” y destaca el vínculo entre Ejército y ciudadanía

Morales durante la entrevista con este diario. / FOTO NICOL'S
Morales durante la entrevista con este diario. / FOTO NICOL'S

Conversar apenas un minuto con Francisco Javier Morales (Cartagena, 1991), nuevo comandante del patrullero Isla de León, basta para entender las ganas con las que llega a Ceuta. El militar quiere exprimir al máximo el año en que estará al mando de una embarcación clave para vigilar unas aguas siempre convulsas de esta ciudad española del norte de África. Vinculado a una familia castrense, aterrizó el 18 de julio procedente de Rota para relevar a Jaime Garat. El vínculo entre Ejército y ciudadanía —una de las peculiaridades que subraya durante la entrevista— atraviesa sus respuestas: asegura estar “encantado” con su nuevo destino y motivado por el reto de liderar un barco de la Armada en el Estrecho.

A las 9.00 horas, Morales llega al Muelle España con uniforme marinero. Los 18 tripulantes del Isla de León le esperan a bordo y ultiman la preparación para hacerse a la mar unas horas después. Su última salida, ya como comandante en Ceuta, fue hace unas semanas: patrullaron durante siete días para velar por la seguridad de la ciudad. “Inmigración ilegal, tráfico de drogas o cualquier actividad ilícita son algunas de nuestras misiones, pero esta última vez ha estado bastante tranquilo”, asegura desde la proa de una embarcación construida por Rodman, en servicio en estas aguas desde hace casi un lustro.

Morales en el centro junto a parte de su tripulación. / FOTO NICOL'S
Morales en el centro junto a parte de su tripulación. / FOTO NICOL'S

Morales transmite entusiasmo por el destino tras varios años en Rota. Conocía la ciudad por visitas esporádicas, pero desde que el 18 de julio tomó el mando dice haberse adentrado en la sociedad ceutí, comprobar de primera mano la relación de la ciudadanía con el Ejército y disfrutar de su gastronomía en bares míticos como el Mentidero.

Admite que un año al frente del Isla de León puede saber a poco. “El objetivo es mejorar la unidad, el adiestramiento y perfeccionar el equipo paso a paso para que quien venga después pueda seguir su línea y mejorar”, sostiene. Asume que su trabajo implica “llevar la casa a cuestas” de un destino a otro, pero insiste en lo positivo de una carrera que le ha permitido conocer distintos rincones de España. Ceuta figuraba entre sus prioridades para este año y llega con la determinación de sacarle el máximo partido al patrullero que surca las aguas del Estrecho.

Pregunta. ¿Qué tal las primeras semanas?

Respuesta. Muy bien. La ciudad y su gente son muy acogedoras; solo tengo palabras de agradecimiento.

P. ¿Conocía Ceuta?

R. Conocía Ceuta de haber venido cuando era alférez de navío y también cuando estuve destinado en Barcelona. Con la fragata Reina Sofía pasamos por aquí e hicimos alguna escala en fin de semana, pero un fin de semana no da para conocer la ciudad, su cultura ni a su gente. Venir ahora y estar un año ayuda mucho. Además, he tenido la suerte de tener amistades que me han ido introduciendo en la ciudad: su cultura, su gastronomía… Ya he estado por el Mentidero (risas). Todo eso hace que te sientas como en casa. Estoy encantado.

P. ¿Eligió usted el destino?

R. El sistema es complejo. En el empleo de teniente de navío hay un proceso de selección de mandos en el que se ponderan parámetros de tu carrera: los informes de tus mandos, los idiomas, las misiones a las que has ido, las condecoraciones… Con todo ello se obtiene una valoración y, en función de esa puntuación, se adjudican los destinos que has priorizado. No recuerdo en qué lugar puse Ceuta, pero estaba entre mis prioridades. Conocía la ciudad, la calidad de vida, la cercanía a la península y, sobre todo, lo amable y hospitalaria que es su gente. Esta es una ciudad que acoge muy bien y eso es lo que uno busca: estar como en casa.

P. ¿Cómo ha sido su trayectoria? ¿Viene de familia castrense?

R. Sí. Mi padre es suboficial de la Armada. Ingresé en la Escuela Naval Militar en 2010. Allí los oficiales de la Armada cursan sus estudios durante cinco años. Con el nuevo plan, se combina la formación militar con una titulación civil: el Grado en Ingeniería Mecánica. Es decir, se obtiene una doble titulación. Terminé en 2015 y, al concluir la formación, fui destinado a Rota. Allí estuve dos años, de 2015 a 2017, en la fragata Santa María. Después pasé a Cartagena, donde serví otros dos años en transporte logístico. Posteriormente cursé la especialidad —unos estudios complementarios— y, entre 2020 y 2023, estuve en la fragata Reina Sofía. Durante ese tiempo también formé parte del órgano de evaluación para el combate, actuando como auditor de la Armada para inspeccionar los buques antes de salir de misión.

Morales durante la entrevista con este diario. / FOTO NICOL'S
Morales durante la entrevista con este diario. / FOTO NICOL'S

P. ¿Cómo lleva una familia tanto cambio de destino?

R. Como en muchas profesiones, hay una parte buena y otra menos buena. Lo positivo es conocer ciudades, mucha gente y vivir aventuras en distintos rincones de España. Lo menos positivo es llevar la casa a cuestas con frecuencia. En cualquier caso, este cambio es relativamente pequeño porque venía de Cádiz, a unas dos horas.

P. ¿Qué le han comentado del patrullero Isla de León? En Ceuta tiene bastante relevancia.

R. El Isla de León es un esfuerzo de la Armada con dedicación exclusiva a Ceuta. Nuestra misión aquí es de presencia, vigilancia y disuasión. Somos la representación del Estado en la mar y debemos salvaguardar los intereses de España. La misión es muy importante. Gracias a nuestra presencia y a la colaboración con Salvamento Marítimo y la Guardia Civil, contribuimos con nuestro granito de arena. Es una responsabilidad controlar lo que sucede ahí fuera y disuadir actividades ilícitas.

P. Estuvieron una semana en la mar hace poco. ¿Cómo fue?

R. Realizamos una patrulla por la zona del dispositivo de separación de tráfico, hacia poniente, a la altura de Tarifa. Fue una semana tranquila: no detectamos inmigración irregular, pateras ni tráfico de drogas. Como he dicho, nuestra misión es prevenir que esas actividades se produzcan.

P. ¿Conocía el contexto de Ceuta? ¿Le habían puesto en preaviso sobre la situación? Llega en verano, época que suele ser convulsa, sobre todo por la migración y la niebla del Estrecho.

R. Sí. Mandos anteriores me trasladaron sus lecciones aprendidas. Quienes han estado aquí comentan que la niebla densa propicia más intentos de cruce a nado. Es una realidad trágica, pero nuestra misión es minimizar al máximo ese flujo ilegal. Si hay riesgo para la vida, la prioridad es preservarla y poner a salvo a las personas, en coordinación con la Guardia Civil y Salvamento Marítimo.

P. ¿Cuál es el protocolo cuando encuentran a una persona en el mar?

R. Si en alta mar localizamos a un migrante, lo primero es comprobar si su vida corre peligro y, en su caso, hacer todo lo posible por salvarla. La prioridad número uno son las personas.

Parte de la tripulación del Isla de León conversando en la proa del barco. /FOTO NICOL'S
Parte de la tripulación del Isla de León conversando en la proa del barco. /FOTO NICOL'S

P. ¿Tienen contacto con las autoridades de Marruecos?

R. No directamente. Nuestra coordinación más habitual es con las instituciones españolas: Salvamento Marítimo y Guardia Civil. Son con quienes trabajamos día a día.

P. ¿Cómo es el día a día en el Isla de León?

R. Si tenemos salida a la mar, preparamos la dotación con antelación suficiente: se arrancan los motores, se alistan sensores, radares de navegación y demás equipos. Es un barco pequeño y en poco tiempo estamos listos: no tardamos más de veinte minutos en largar amarras y salir.

P. ¿Realizan tareas de adiestramiento?

R. Sí, en la mar y en puerto. Hacemos simulacros de incendio a bordo —desde una papelera que prende por una colilla hasta una incidencia en cocina—, ejercicios de control de averías e inundaciones, y también ejercicios de tiro. El objetivo es mantener el adiestramiento lo más alto posible.

P. ¿Qué ambiente se respira a bordo? Su equipo es joven.

R. Muy bueno. Hay gente muy joven y también personal local. La vida a bordo gira en torno a la misión del barco y a la importancia de nuestra actividad. Para eso hay que estar cerca de la gente y, por supuesto, protegerla.

P. ¿Tienen contacto con el Ejército de Tierra?

R. Muchísimo. Ceuta está muy vinculada al Ejército de Tierra desde hace tiempo. Colaboramos con caballería y con distintas unidades para mejorar su adiestramiento y el nuestro. Es una relación de beneficio mutuo y, por ambas partes, estamos muy satisfechos.

El patrullero atracado en el Muelle España. / FOTO NICOL'S
El patrullero atracado en el Muelle España. / FOTO NICOL'S

P. ¿Cómo ve la relación de Ceuta con el Ejército?

R. Es distinta a la de cualquier otra ciudad de España. Ceuta está muy vinculada a la institución castrense y eso me parece muy positivo. Cuando paseas ves Policía Local, Guardia Civil, Policía Nacional, personal del Ejército y, por supuesto, a los ceutíes; y es bonito ver cómo conviven ambas realidades. No hay problemas, al contrario: hay entendimiento y agradecimiento. Hay que mantenerlo y fomentarlo con jornadas de puertas abiertas o con el Día de las Fuerzas Armadas, invitando a la población a conocer el barco, ver qué hacemos, cuál es nuestro medio de vida y dónde trabajamos. Todo ello refuerza ese vínculo.

P. El puesto de comandante es solo por un año. ¿Sabe a poco y dificulta los proyectos a largo plazo?

Es verdad que sabe a poco. Pasa como con los entrenadores de fútbol: si cambian a menudo, es difícil consolidar. Aun así, las líneas permanecen, porque todos los comandantes compartimos una idea similar de proyecto. Cada uno imprime su personalidad y estilo de mando, pero los pilares básicos son comunes. El objetivo es mejorar la unidad, el adiestramiento y el equipo, perfeccionándolo paso a paso. Es como una obra en proceso: cada comandante la esculpe un poco más para que quien llegue después pueda aportar su impronta y seguir mejorando el proyecto. Hay que verlo como un esfuerzo continuo, más allá del año concreto.

NICOL'S
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