‘Baharat’, una experiencia a granel para los cinco sentidos
NUEVA APERTURA
El nombre, de origen árabe, significa mezcla de especias y qué mejor forma de definir a este pequeño comercio familiar que acaba de nacer y en el que cada miembro ha puesto su grano de arena tirando a lo tradicional
Este pasado lunes 18 de enero se hacía realidad el sueño de toda una familia y abría sus puertas 'Baharat', una tienda a granel que cuenta con té, café, legumbres, frutos secos, harinas, aceites, repostería creativa y mucho más y que se convierte en una experiencia para los cinco sentidos. Como su propio nombre de origen árabe indica, 'Baharat' es una mezcla de especias, pero también es un proyecto familiar en el que cada miembro ha puesto su grano de arena, siempre tirando a lo tradicional. Así lo representa la "t" final de logo, con una balanza que busca el equilibro de lo tradicional, lo artesano y el sistema a granel.
Hallar Ahmed Semlali es la joven empresaria al frente de este nuevo pequeño comercio familiar que ha sabido plantarle cara a la crisis económica y sanitaria de la Covid-19, y es que precisamente ella, una estudiante de 4º del Grado de Enfermería y en prácticas, no ha puesto puertas a su sueño y junto a su familia ha abierto esta tienda en la calle Alcalde Clemente Calvo Pecino.
Junto a ella, su marido Mustafa Duas, un joven militar con espíritu de cocinero y amante de las especias que ha viajado por toda la geografía española y que estuvo destinado durante 8 años en Melilla, lugar donde sembró la semilla de este proyecto que hoy, por fin, ha brotado en Ceuta con 'Baharat'. También la apoya su padre, Mohamed Ahmed, un veterano comerciante de las naves del Tarajal que atiende a los primeros clientes de la mañana con un desparpajo y una experiencia que no se aprende en ningún manual. La sorpresa y los piropos de quienes entran a curiosear no se hacen esperar y dan la enhorabuena por la iniciativa. "Escuchar esto de mis clientes es música para mis oídos", dice Mohamed.
La forma en la que Mustafa se ha criado en su familia perfila su gusto por lo tradicional. Cuenta que lo antiguo del sistema a granel es algo que siempre ha tenido clavado como una espinilla. De hecho, cuando era pequeño su padre tenía un huerto y él le ayudaba a vender con el peso y con las balanzas, y es algo que nunca se ha ido de él. Del mismo modo, la hermana de Mustafa es quien se encarga de atender a los clientes en el sistema a granel. "Me fui destinado a Melilla, donde estuve 8 años y fue en ese momento en el que conocí a la empresa ‘Kif-Kif’ que es de donde importo las especias y en el caso del café, que es de la empresa local ‘Viuda de Gallego’", relata el militar. En sus años en Melilla lo probó todo y se dio cuenta que el tema de las especias estaba muy abandonado en Ceuta. "Tenemos el puesto de las plazas que la gente compraba de Marruecos, pero Marruecos no es un proveedor de especias, sino un importador", aclara, mientras enseña una bolsa de especias rojas, que es una mezcla hecha de especias morunas normal, semipicante y picante.
Hallar y Mustafa tenían la idea clara y el deseo de hacerla realidad: "yo esto lo tengo que montar como sea, si sale bien, genial y si sale mal, les contaré a mis nietos que pude abrir una tienda a granel". Sus viajes a la península visitando las tiendas de granel le han enseñado mucho y cuenta que siempre ha tenido el “runrún” en la cabeza de que este comercio no lo había en Ceuta y el mundo del granel y las especias se estaba perdiendo. "Yo que soy tradicional pensé que esto tenía que estar aquí y si podía iba a ir a ello. La figura de mi suegro como empresario es un apoyo muy grande, y mi familia que entiende de las especias, también", relata Mustafa, que habla con orgullo de su pequeño equipo, conscientes de que el tema del Covid-19 y la frontera les ha afectado, pero convencidos de ir a por su sueño. La idea y la cabeza pensante es del matrimonio, el apoyo al producto es familiar por el amor al mundo culinario y el tema logístico lo aporta el padre de Hallar.
Fue entonces cuando contactaron con un chico de Melilla, gerente de la tienda 'Kif-Kif', a quien trasladó su idea y a quien le importa todas las especias que a granel y envasadas, el té y el café. "Empezamos con la idea y me echó una mano con todo, y después ya el formato de la tienda fue saliendo porque el local es grande y tenemos esa suerte, apostilla el marido de la empresaria. Cuenta que el diseño es de ellos y que cada uno puso su granito de arena, nunca mejor dicho. Empezaron a darle forma y comenzó a salir solo: "la isla del aceite de oliva no sabíamos que iba a ir ahí, hemos tapado cristales pero hemos dejado la parte del centro. No hemos hecho más porque somos una pequeña familia, ha sido el ahorro de unos y de otros e ir tirando". Ideas hay muchas y poco a poco quieren ir mejorándolas. La realidad es que han tenido muy buena aceptación y la gente está encantada. La familia 'Kif-Kif' lleva desde 1905 moliendo especias con sus molinos. Sacó una mezcla de especias que le vale para todo y a la tienda ha llegado gente de Melilla que las ha reconocido. Igual pasa con el café ‘Viuda de Gallego’. "Estas especias quiero destacarlas porque no las hay aquí, además, tomamos nota de lo que busca el cliente para traerlo", especifica el marido.
Una materia prima que no deja a nadie indiferente
Especias envasadas y a granel, normales, picantes y semipicantes. Higo turco, mostaza en grano, jengibre a raíz, tomate deshidratado, flor de hibisco y muchas más. Café 'Viuda de Gallego normal y descafeinado, de Brasil, de Kenya y de Colombia. Y, por supuesto, que no falte un buen aceite de oliva virgen extra de Córdoba, 'Los Raigones'.
Una decoración tirando a lo tradicional
Tiene dispensadores de especias que suponen una experiencia para los cinco sentidos, con un gran colorido acompañado de una infinidad de olores y sabores que se complementan con diversas texturas en grano, polvo, laminado, etc. En sus estanterías se pueden observar varios morteros de latón y cobre, un peso más de 100 años, capachos, tamizadores, botijos, etc. Además, Las cestas de enea a disposición del cliente para que vaya depositando sus compras, que le da un toque tan 'vintage' como ecológico y que a más de uno recordará a sus abuelos cuando compraban antiguamente. Es una tienda bien situada, al final de la calle Real, en una esquina con unas cristaleras desde donde se observa todo el movimiento del comercio y que invita a entrar.
Las medidas Covid-19 no pueden faltar
Esta pequeña tienda hace frente a todas las medidas Covid-19. Ahora mismo, están sirviendo ellos para enseñar al cliente cómo es la venta a granel. Después, será el cliente quien irá con su pinza a elegir una bolsa según la cantidad que se va a llevar. Ahora, es la hermana de Mustafa Duas quien pregunta al cliente qué cantidad va a querer. Cuando el cliente aprenda el sistema a granel será él quien elija su bolsa para no estar tocando y se servirá con unos guantes. También está el dispensador de gel hidroalcohólico. El aforo está limitado por debajo del mínimo permitido, de unas 27 personas que pueden entrar ellos han decidido que el máximo sea 8 clientes para respetar que quien visita la tienda disfrute de los espacios en el formato en el que está hecha. "Si se agolpa de gente el cliente no lo va a disfrutar. Aunque el cliente no vaya a comprar, pero que entre y disfrute", aclara esta familia.
Una lucha consciente contra el plástico
"Con esfuerzo y sacrificio se conseguirá", la familia lo tiene claro y están luchando contra los plásticos. Todo lo que traen es a granel, excepto las especias que vienen así en el formato. Y están trabajando para ofrecer lo mismo quitando el plástico.