Antonio Mourelos: "De cada función me llevo la mochila llena de sensaciones"

CULTURA

Los ceutíes podrán disfrutar de esta producción en el Teatro Auditorio del Revellín esta tarde a las 19:30 horas. ‘El Electo’, en clave de comedia, trata temas tan interesantes como la ambición, a veces, excesiva

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Un psiquiatra dispuesto a solucionar un tic de un hombre desesperado. Sin embargo, no es un profesional al uso, sino que su forma de ayudar a las personas, en este caso al presidente, consiste en ir poco a poco y profundizar en su vida hasta llegar a la raíz del problema. Antonio Mourelos es nuestro psiquiatra en cuestión y viene a Ceuta con ‘El Electo’ dispuesto a sacar unas risas al público ceutí. Se trata de su primera experiencia teatral, ya que su trayectoria está más enfocada a la televisión y al cine, pero, sobre todo, al doblaje. Ahora continúa su vida laboral en el ámbito de las artes escénicas sobre las tablas. Esta comedia se ha convertido en su trampolín al escenario y,por supuesto, a la magia que encierra el teatro.

Pregunta.- Para romper el hielo, una pregunta de rigor para quien viene a nuestra ciudad a actuar, ¿conoce Ceuta?

Respuesta.- En Ceuta no he estado en mi vida. Es la primera vez que voy y, además, me apetece un montón, porque son esos viajes que, posiblemente, si no es por una cosa así, muy específica, pues desgraciadamente son esos lugares que difícilmente vas. Entonces, aprovecho esta ocasión y me apetece muchísimo conocer la ciudad. Son esas ciudades que uno dice ‘algún día tengo que ir aquí’. Pero claro, son esos viajes que vas dejando y vas dejando. Y la verdad es que estoy ilusionado con ir ahí. Tengo entendido que hay una tradición tremenda por el teatro, la gente se vuelca en las funciones. Y eso siempre gusta. Lo que pasa que, ahora con las condiciones que tenemos, pues...

P.- Sí, pero con las restricciones, el teatro del Revellín se queda ahora un poco más desolado.

R.- Sí, pero nosotros llevamos ya unas cuantas funciones así y puedo decir que tanto Fernando, mi compañero, como yo siempre al final quedamos muy sorprendidos. Sí es verdad que la obra es una comedia y la gente se lo pasa bien, sobre todo en la parte final, que es muy acelerada y es muy agradable. Y, creo que, por otra parte, todos deseamos reírnos y alegrarnos, porque ya bastante tenemos con lo que tenemos y con estar todo el día con caras largas. Pero yo, lo digo de verdad, al principio creíamos que iba a ser terrible porque veías los teatros, grandes, preciosos, veías las pegatinas en las butacas y decías ‘dios mío, esto va a ser terrible, va a ser una desolación’. Pues fíjate que no. La gente que va, va con tantas ganas de disfrutar que luego se le nota. Nosotros lo notamos en los aplausos finales, que sí, que duran lo que tienen que durar porque la gente tiene que salir rápido, pero ves las caras de la gente. Para nosotros fue una sorpresa enorme y muy grata. Lo que en principio iba a ser un ‘bueno, a ver cómo salimos de esto, porque va a venir muy poca gente, aunque venga mucha el teatro se va a ver muy vacío’, pues no. La risa es algo contagioso, la gente se contagia del que tiene al lado, va a ser difícil como que la gente entre en el punto de la comedia, pero sin ningún problema, la gente tiene ganas de pasárselo bien. Para nosotros es muy importante recibir el ‘feedback’ del público, porque hace que el trabajo sea más agradable, más fácil.

P.- Aunque el covid haya interrumpido la actividad cultural en general, la sensación de volver al teatro sigue siendo increíble, ¿no?

R.- Mi caso es un poquito especial. Es la primera vez que me subo a un escenario. Tengo una trayectoria, sobre todo en mi tierra, en Galicia, de televisión, cine, muchísima radio, doblaje, pero nunca me había subido a un escenario. Entonces, para mí este momento es muy especial y esta magia de la que se habla del teatro he podido vivirla perfectamente. Y, a pesar del covid, sigo viendo a la gente con muchas ganas de pasarlo bien, tremendamente receptiva. La gente que asiste el teatro es especial. Seguramente el espectador de teatro es alguien muy apegado a la cultura, le gusta. Creo que es más litúrgico, religioso, el teatro. Para mí es una experiencia increíble.

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P.- ¿Con qué se queda entonces? ¿Cine? ¿Teatro? ¿Televisión?

R.- Eso es dificilísimo, es muy complicado. Yo ahora te diría, después de haber conocido todo y haber hecho televisión, participado en películas, radio, muchísimo doblaje, lo más fácil sería decir el teatro que es lo último y lo más reciente. Me encantaría cerrar el ciclo con el teatro. Me encanta haber hecho un poco el viaje contrario a lo que hace mucha gente, que empieza en el teatro y acaba en el cine y la televisión. El teatro me encanta, me gusta esa sensación de que lo que vas a hacer es único, irrepetible. Esta función es distinta a la del día anterior. Estar continuamente aprendiendo, mejorando. Me encanta. El teatro es algo muy vivo, constantemente vivo. En la televisión acabas, dicen ‘corte’ y se acabó. ‘Es buena’ y a la siguiente secuencia.

"Llevaría un cartel que al acabar la función pusiera ‘gracias por venir al teatro"

P.- Es que el teatro tiene solo una oportunidad, si sale bien, bien, y si sale mal, mal.

R.- Y si sale mal pues te preparas y te agarras a lo que sea para que a la siguiente vez salga impecable. Es esa cosa de estar vivo. Y luego el público es que es algo, no sé. La relación con el público es especial. Siempre pensaba que es literatura, postureo. Pero no, es muy cierto. Cuando el público participa y la gente es receptiva y se ríe, eso no hay dinero que lo pague. Acabas la función y ves la cara de la gente, la manera que tienen de aplaudir, de sonreírte en muchos casos. Y uno que es perro viejo sabe leer un poquito en las caras, un poquito porque con las mascarillas no ves, ese punto de saber que se lo ha pasado bien, te da las gracias y en ese momento lo único que sientes es devolverle las gracias. ‘Las gracias te las tengo que dar yo a ti por venir al teatro y más en estas circunstancias’. Yo llevaría un cártel que al acabar la función pusiera ‘Gracias por venir al teatro’ porque a mí me da la vida’. Nunca me he sentido tan satisfecho. A veces, haces cosas de cine y televisión y dices ‘que bien’ pero el grado de satisfacción que encuentras con alguna función no lo encuentras con la televisión y el cine, siendo cosas muy chulas, pero es que es distinto. No me quedaría con ninguna. Pero si me diesen a escoger y tuviera que ir poniéndole fin a mi ciclo profesional, pues con el teatro sin lugar a dudas.

P.- Pero, también es doblador.

R.- Bueno, fui actor de doblaje muchos años aquí en mi tierra a la lengua autónoma, el gallego. Durante 15 años he sido mañana tarde y noche, a eso dedicaba mi vida. La casualidad hizo que me llamasen para una serie. Sigo doblando, tengo una serie de actores a los que doblo habitualmente en mi idioma, en gallego. Y esos actores me los mantienen y cada vez que aparecen me llaman y me dicen si estoy libre y si estoy liado me ‘deslío’. Pero se puede decir que ya no es mi profesión.

P.- ¿Se trata de una profesión poco reconocida?

R.- Bueno, sí, pero cuando yo era actor de doblaje era un anonimato totalmente asumido, salvo las grandes estrellas de doblaje. Pero sinceramente, creo que no. Yo creo que un actor o actriz de doblaje se plantea que es un artesano que pone la voz y que tampoco es necesario ser reconocido como nada, aparte de que nuestro trabajo es un trabajo que está ahí, porque la gente no controla los idiomas, porque si la gente supiese idiomas o pudiese leer bien y seguir el hilo de una historia a través de los subtítulos, qué mejor que escuchar a un actor o actriz con su voz original. Hacemos lo que podemos, en nuestro caso en Galicia con una lengua autónoma va más allá de lo que es el doblaje. Es un poco pelear por la normalización del idioma gallego, en Cataluña, País Vasco pasa lo mismo. Sitios que tienen una segunda lengua, el doblaje se hizo un poco para normalizarla. A mí nunca me importó ser anónimo.

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P.- Entonces, lo de ser actor no le venía de pequeño.

R.- No, no, que va. Para nada. Es más, todo lo contrario. No soy actor vocacional para nada. Sí soy un loco de lo que son los medios, en su día el cine, un apasionado. Me fui muy jovencito de mi tierra a Madrid a estudiar a lo que en aquel entonces era Imagen y Sonido, que ahora es Comunicación Audiovisual. Pero te hablo de cuando existía solo en Madrid y solo éramos 100 en el turno de mañana y 40 en el turno de tarde en toda España. A mí el cine me apasiona. Pero me apasiona cualquier cosa dentro de este mundo y quizá lo de actor es lo que menos me gusta.

"Creo que se lo van a pasar bien, además la comedia tiene un fondo muy interesante"

P.- ¿Y cómo que es actor?

R.- Las casualidades te van llevando. En doblaje hacía doblaje y era director de doblaje. He dirigido varias películas, incluso de algunas en cine español. La de ‘El Fugitivo’ el doblaje está dirigido por mí en español. Un día, de repente, después de más de 15 años doblando, alguien te llama para hacer una prueba porque se va a hacer una serie en la televisión autonómica, que van a hacer un culebrón, una cosa terrible, y te llama para hacer un papel y dices ‘mira no tengo el más mínimo interés’. Pero te dicen ‘hombre, ven, por favor, una persona quiere verte a ti que cree que puedes dar bien el papel’, pero ‘yo les digo que no soy actor y tal’. Hice la prueba y me cogieron. Y era para hacer uno de los protagonistas, el malo más malo de todos los malos. Me cogieron. Y dije ‘bueno empezamos una nueva aventura, venga adelante’. Como me permitía mantenerme en el sector, incluso más de cerca, al poco tiempo te llaman para hacer un papelito en una peli, en otra serie, te van metiendo en un engranaje y te van pagando y vas cobrando todos los meses. Y bueno dices que no está mal. Y te vas metiendo y metiendo y llega un momento en que dices ‘pues ahora no me voy a ir a otro lado’. Son casualidades que te van llegando y feliz. Es como el teatro, en mi vida me he planteado hacer teatro. Estamos haciendo tele, un poquito de cine y de repente alguien te llama, para mi uno de los mejores directores de Galicia, por no decir el mejor. Me cuenta de que va la historia, me pasa el guion y digo ‘esto es un caramelo, es una maravilla’. Y entonces le preguntas al director y a la productora que si creen que yo puedo hacer eso y te dicen ‘sí, sí, lo puedes hacer de sobra’ y dices ‘venga va’.

P.- Hablamos ya de cómo entró en ‘El electo’.

R.- Fue un poco así. Te llaman para una coproducción con una empresa catalana y con una de aquí. Me conocían y me dijeron que me animara a hacer teatro. Vi el texto me gustó muchísimo y vi quien estaba detrás y dije ‘si algún día voy a hacer teatro que sea con esta gente’. Luego tuve la inmensa fortuna de tener al lado, en su momento a Manu Baqueiro, y ahora a un grandísimo, enorme Fernando Coronado, de los que me llevan en volandas y me cuidan y están ahí para ayudarme y salvarme cuando me equivoco. Me siento muy seguro.

P.- Y cómo es trabajar con Fernando Coronado, porque ya había trabajado con él en ‘Puente Viejo’.

R.- Sí. De ahí viene un poquito la cosa. ‘Puente Viejo’ para mí fue una experiencia dura, porque se me hizo muy duro trabajar en una serie diaria. Yo no estaba acostumbrado, era la primera vez que hacía una serie diaria. Y fueron casi tres meses que se me hicieron muy duros. Y hubo ‘feeling’ personal entre Fernando y yo, nos entendíamos muy bien. Estábamos todo el tiempo hablando de cine y de las películas que nos gustaban. Teníamos un montón de afinidades. Y después tienes la suerte de volver a coincidir en una obra de este calibre y dices ‘es que tengo un montón de ángeles de la guarda detrás y esto no puede salir mal’. Y, bueno, no está saliendo mal. El hecho de ya conocer antes a Fernando, ayuda muchísimo. Aparte, él es un hombre con experiencia, bastante más jóven que yo, pero con muchísima experiencia en el teatro. Yo me he sentido siempre muy protegido por él y por el director.

"A pesar del covid, sigo viendo a la gente con muchas ganas de pasarlo bien"

P.- En ‘El Electo’ hace del psiquiatra del presidente.

R.- Sí, yo soy el psiquiatra al que llaman los asesores del presidente, porque el hombre tiene un tic que le provoca unas muecas tremendas y tiene que decir un discurso en 14 horas. Y, claro, no puede salir a darlo con unas muecas que según él dice además, parece un conejo. El psiquiatra, que es una persona muy astuta, le dice de ir por partes y poco a poco va entrando en la vida de este hombre. Es un psiquiatra muy especial, no muy al uso y con sus estrategias para conseguir lo que quiere del presidente.

P.- ¿Qué ha aprendido de este personaje? ¿Qué se lleva de él?

R.- Yo los cojo cuando entro a grabar, cuando entro a rodar o cuando me subo al escenario y los suelto al acabar. Para mí es el momento, el momento de actuar, el momento de grabar, ese momento. Yo supongo que le aporto mis cosas, mis gestos, mis manías, mi voz al personaje, pero luegos los personajes ahí se quedan. No son más que personajes y, realmente, yo me llevo muchísimo más de la experiencia como los viajes, el compartir, el visitar los teatros, ese ‘feedback’ con el público. Todo eso si me llevo. De cada función me llevo la mochila muy llena de sensaciones y de vivencias. Yo creo que adelgazo medio kilito en cada función y luego vengo muy cargado. De los personajes no. Entro cuando me toca y salgo cuando me voy, cuando se acaba la obra.

P.- ¿Qué mensaje le daría a todos los ceutíes para que vean esta tarde ‘El Electo?

R.- Les diría algo muy sencillo, lo que pasa que no me van a dejar. Yo les diría ‘si no te lo pasas bien, te devolvemos el dinero’, pero no me van a dejar decir eso. Pero yo lo diría. Apostaría a decir ‘si eres capaz de no pasártelo bien, si te aburres con esta obra, pues casi te pago yo la entrada’. Me encantaría decirlo, pero no me dejan. Yo creo que se lo van a pasar bien. Aparte de todo, si buscan algo más que divertirse y reírse, la comedia tiene un fondo muy interesante. Porque al final, en clave comedia, sí, pero habla de las ambiciones, de esas cosas que vamos dejando atrás, que vamos dejando de lado porque nuestra ambición es, a veces, excesiva y desmedida. Eso está ahí en la obra. En el texto está perfectamente claro. Pero todo eso desde el punto de vista de la comedia. Si te gusta el teatro, si te apetece pasarlo bien, reirte, se van a reir seguro. Es imposible que no se rían. ‘Ven a pasarlo bien al teatro’.

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