Un mes sin Yamal Maate. “Era la persona más alegre del mundo. Nos ha dejado un vacío enorme”

REPORTAJE

Después de un mes del fallecimiento de Yamal Maate (empresario ceutí) en Marruecos, hablamos con su hermano Mohamed Abdselam Maate, su mujer Erhimo Chaib, y con su hijo mayor Mohamed Abselam Chaib.

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Yamal Maate (50 años) conocido empresario ceutí, falleció el pasado 4 de mayo en Marruecos de COVID-19. El ceutí de corazón y origen aprovecho las vacaciones de Semana Santa para ir con su familia a su segunda residencia en el país vecino, con su querida mujer Erhimo Chaib, y tres de sus cinco hijos, pero a los dos días de llegar a Marruecos, notificaron que se cerraba el tránsito aéreo y marítimo desde el país vecino, con lo cual no tenían forma de volver a España, la única solución que les brindaban era un barco de repatriación, sin embargo, como nos cuenta a este diario, su hijo mayor de 22 años, Mohamed Abselam Chaib que se quedó en Ceuta junto a su hermano, “priorizaban a las personas con coches para repatriarlas, y mi padre dejo el vehículo en la península”.

A mediados de abril, Yamal Maate tenía síntomas de un resfriado común, que se fue agravando hasta tal punto de que no podía respirar. Erhimo Chaib, su mujer decidió pedir ayuda a un amigo de la familia para que llevase a su marido a una clínica privada, “aquí no conozco apenas a nadie”, por suerte su marido era consabido hasta en Marruecos, “y un amigo de él nos ayudo a llevarlo al médico”. Después de una prueba de sangre y una radiografía, el médico le dijo a Chaib que su marido, “tiene covid-19 y los pulmones llenos de agua. Necesita ingresarlo en un hospital civil urgentemente para ponerle el oxígeno que requiere”, a lo que la mujer de este se negaba, ya que prefería una clínica privada. Aunque, la única que tenía el aparato respiratorio que necesitaba Yamal Maate se encontraba en Casablanca, a lo que el personal médico le respondió “no va a llegar vivo hasta Casablanca, lo mejor es que lo ingrese en el hospital civil de Tetuán”. Entro directamente en la UCI, donde permaneció trece días, de los cuales los primeros nueve se encontraba estable, sin embargo, los cuatro últimos días los médicos le dijeron a Erhimo Chaib que, “está muy mal, llamad a vuestros familiares para que se pueda despedir de ellos” su marido “casi no podía respirar ni hablar”, explica descorazonada Chaib.

Unas vacaciones con un final trágico

Erhimo Chaib le compro un teléfono a su marido para que lo pudiese usar en la UCI, ya que solo podía visitarle de 12:00 a las 13:00 horas, en las que ella asistía para darle heparina todos los días, “porque los médicos solo se encargaban de proporcionarles los antibióticos y el oxígeno”. Los últimos días, Chaib ya notaba a Yamal Maate en un estado crítico, “yo me estoy yendo” le decía él a ella, a lo que le respondía su mujer “tu hijo espera que vuelvas a Ceuta, y vas a volver” a lo que añadió Maate “que yo me voy, despídete de los niños”.

“Cuando los médicos nos dijeron que estaba en estado crítico y mi marido tuvo conocimiento de ello, pues justo un día antes de su fallecimiento nos pidió hablar con toda la familia para despedirse, con lo cual fuimos los que estábamos en Marruecos y grabé un video para toda la familia” en el que decía sus últimas palabras “yo me voy, ustedes tenéis que ser fuertes”.

Al día siguiente, Chaib no sabía nada de su marido y ante la incertidumbre no cesó de enviarle ‘Whatsapp’ a Yamal Maate “¿estás bien?”, le escribía en los mensajes a los que Maate nunca pudo volver a responder, ya que ante su estado crítico “los médicos le quitaron el teléfono” y a las pocas horas falleció, “ya nos lo veíamos venir. No era normal que no respondiese a los mensajes”, subraya Chaib.

Falleció el 4 de mayo a las 18:15 horas, en cambio, a la familia le fue notificado a las 00:30 horas, Chaib señala con el corazón encogido “como era Ramadán nos dijeron que no querían estropearnos el día con esa mala noticia, y que así pudiésemos romper el ayuno, pero ya habían pasado muchísimas horas después del ‘iftar’. Nunca entenderemos que no nos avisasen en su momento”.

El hermano mayor de Yamal Maate, Mohamed Abselam Maate, explica a El Pueblo de Ceuta que su hermano “no soporto el covid-19, a pesar de que hicieron todo lo posible los médicos, debido a que él tenía patologías previas: diabetes, obesidad, colesterol y la tensión”. Actualmente, Maate no es contabilizado como un fallecido más de covid-19 por el INGESA. Asimismo, la familia Maate está a la espera de entregar “la fe de vida para contabilizarlo, pero claro para eso tiene que venir mi cuñada de Marruecos”.

Atrapados

Una situación de impotencia ha vivido y vive esta familia ceutí, que ha tenido que enterrar a su familiar en Marruecos, sin tener la posibilidad de sepultarlo donde nació, en Ceuta, con sus seres queridos y tener que conformarse viendo el entierro por videollamada, puesto que “no teníamos posibilidad de trasladar el cuerpo a Ceuta”. Para más tragedia de la familia Maate, Erhimo Chaib todavía se encuentra atrapada en Marruecos con sus tres hijos, que no pueden asistir al colegio, y están a la espera de que el país vecino decida abrir frontera o permita los vuelos para volver a su hogar y poder llorar a su ser querido con el apoyo de sus amigos y familiares e intentar sobrellevar el duelo en compañía.

La situación la definen como “una desgracia” el dolor de esta familia es “no haber podido despedirnos y ver el entierro por videollamada, eso es la rabia que más nos da. Aunque, gracias a dios tenemos amistades en Marruecos que nos han brindado ayuda en todo el proceso, ya que Yamal Maate era conocido en todos sitios de lo bondadoso y cariñoso que era. Ha dejado una huella en toda la familia y un vacío enorme”.

“Mi madre lo ha vivido mal, y yo también. Llevo tres meses y medio sin ellos”, apostilla, Mohamed Abselam, que ahora está a cargo de su hermano de 14 años, viviendo en la casa de su tío Mustafa, “nos apañamos como podemos, a veces comemos en la casa de mi abuela o merendamos en la cafetería de mi tío. Cada día un sitio diferente”.

Una persona ejemplar

La mujer de Maate resalta la personalidad de su marido, “era divertido y con una actitud siempre positiva, incluso cuando estaba ingresado animaba a los pacientes y bromeaba con ellos”. De sobremanera, comenta que “era una persona ejemplar, buena, amable y le gustaba ayudar a los demás. Jamás lo olvidaremos”.

"Era una persona ejemplar, buena, amable y le gustaba ayudar a los demás. Jamás lo olvidaremos”

Su hijo mayor, Mohamed Abselam explica conmovido que “poco lo hemos disfrutado para lo joven que era. Él tenía muchos planes de futuro, queríamos irnos a vivir a la península, pero bueno nunca me olvidaré de lo atento que era y como nos trataba. Siempre ha estado orgulloso de sus hijos, decía que a lo mejor que le podía haber tocado era nosotros”.

Asimismo, añade que era “un hombre muy querido, todo el mundo lo adoraba. Le gustaba dedicarse a mí y a mis hermanos pequeños” lo que más disfrutaba Mohamed Abselam de su padre “era pasar tiempo con él y sus bromas, era como un amigo. No quería que nadie lo pasase mal, estaba ahí para todos”, concluye Abselam.

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