‘Me lo ha dicho un pajarito’, un proyecto que apuesta por la vida en libertad de los agapornis
REPORTAJE
El proyecto de la ceutí Raquel Carmona se centra en la crianza de estas aves fuera de su jaula, pero sin abandonar el hogar
Estamos muy acostumbrados a ver en las casas a nuestras aves enjauladas, desde canarios hasta loros, pasando por ninfas y agapornis. Pero, ¿realmente están bien estos animalillos alados encerrados entre barrotes?
La ceutí Raquel Carmona, estudiante de Fisioterapia en Málaga y amante de los animales, se dio cuenta hace unos años, a raiz de que le regalasen una pareja de agapornis, que un pájaro “por bonito que sea no se merece vivir encerrado entre rejas”, apunta Carmona. Sin embargo, la idea de liberarlos en un espacio que no es su hábitat común, por lo que alimentarse se les podría complicar, le generó mucha dudas, por lo que decidió, por el momento, aparcar esa idea.
Raquel, como muchos otros, sole se atrevía a liberar a sus agapornis en su habitación y durante un periodo corto de tiempo. Pero, un acontecimiento inesperado la ayudó a retomar su idea de una mayor libertad para sus aves, de donde, además, surgiría ‘Me lo ha dicho un pajarito’.
“El destino me llevó a encontrar un pichón de paloma abandonado por su madre en un pequeño terreno del que dispongo y que en un principio usaba únicamente para cultivar mi propio huerto. Rescaté a la pequeña paloma y empecé a alimentarla hasta que esta pudiera comer sola”, cuenta Raquel. Tras varios meses de cuidados, decidió liberarla y “fue entonces cuando descubrí que esta ave regresaba a comer, beber y dormir al lugar donde había sido criada“, explica.
Esta fue la señal que necesitaba Raquel para encontrar la forma perfecta de criar a sus agapornis en total libertad. “llevé las jaulas de mis pájaros a este terreno y las mantuve varios meses en adaptación para que conocieran el espacio. Y por fin llegó el día de probar si mi idea funcionaba, y efectivamente, los agapornis salieron de sus jaulas, se mantenían por la zona y a la hora de querer comer, beber o descansar volvían sin problema a sus jaulas”, apunta entusiasmada.
Todos hemos visto alguna vez anuncios de agapornis perdidos. Raquel señala que “cuando un agaporni se escapa accidentalmente de su jaula y sale del domicilio, por muy acostumbrado que esté a ver el entorno que le rodea, una vez que se aleja de su jaula e intenta volver atrás confunde las ventanas, balcones, bloques de edificios y se desorienta”, explica la ceutí. De ahí que esta joven decidiese ‘entrenar’ a sus agapornis en un espacio abierto, porque de esta manera pueden salir de sus jaulas, volar por la zona, pero sin perder de vista en ningún momento la casa. Así, pueden volver cuando lo necesiten.
Con todas esta experiencias, la de la paloma y sus propios agapornis, Raquel decidió sacar adelante ‘Me lo ha dicho un pajarito’, donde realiza un entrenamiento para que estas aves puedan vivir en libertad, fuera de las jaulas que les causan estrés, y seguir en casa. “He tenido la experiencia de rescatar a varios agapornis que presentaban diferentes síntomas de sufrir las consecuencias del encierro”, especifica Raquel. Esta ceutí apunta a que, cuando están enjaulados, “viven a menudo angustiados con síntomas que, aparentemente, pasan desapercibido para su cuidador”.
Raquel indica que algunos de estos síntomas sería picotear los barrotes de la jaula, subir y bajar la cabeza repetitivamente, balancearse de lado a lado “y así un largo etcétera de señales que nos indica estar sufriendo un estrés constante“, detalla. Asimismo, si se dejan pasar estas señales, Raquel señala que “se complicaría” la vida del ave, porque podrían, incluso, realizar algo tan grave como “desplumarse, dejando parte de su piel expuesta; dejar de comer; volverse agresivo”, entre otros. Pero, y según la experiencia vivida por esta ceutí, “estos síntomas desaparecen” al encontrarse en una situación de semilibertad.
Raquel, además de iniciar este proyecto, donde los pájaros pueden vivir prácticamente en libertad, ayuda también a otras aves que se encuentra heridas o enfermas de forma altruista. “Toda esta aportación a la naturaleza siempre la realizo bajo la supervisión de profesionales especializados”, asegura.
Esta ceutí no se encuentra sola en este proyecto, ya que, por un lado, cuenta con el apoyo y colaboración de la clínica veterinaria Fauna, a la cual le agradece su ayuda prestada, así como a la Protectora de Animales y Plantas de Ceuta, ya que gracias a esta entidad, puede dar a conocer este bonito proyecto.
No obstante, ‘Me lo ha dicho un pajarito’ no se dedica solo al entrenamiento. Con este proyecto, Raquel también ayuda a aquellas familias que, por algún motivo, no pueda seguir cuidando de estas mascotas aladas. “Tienen la posibilidad de contactar con nosotros y darnos la oportunidad de ayudar a estas aves a conseguir una mejor calidad de vida”, asegura. Además, si a alguna familia se les ha perdido un agaporni, con ‘Me lo ha dicho un pajarito’ puedan tener un punto de entrega para quienes encuentran un agaporni y no saben qué hacer con él. De esta manera, pueden entregarlo a su familia de origen, en lugar de enjaularlo, por no saber qué hacer con él, o por querer quedárselo.
El entrenamiento
Para llevar a cabo el entrenamiento de agapornis o ninfas, “en un principio los mantenemos en sus jaulas aproximadamente seis meses en el espacio abierto donde posteriormente los liberaremos”, explica. Una vez que ha pasado este periodo de adaptación, esta ceutí cuenta que se le abre la jaula al agaporni en adaptación y otro que lleva más tiempo en el entorno “para que tenga una guía y esté mucho más tranquilo”, apunta. Raquel indica que realiza esto último porque “al haber nacido en una jaula siente una gran inseguridad al sentirse libres”.
Voladera
Las ideas de Raquel no cesan, en cuanto a mantener a las aves en libertad se refiere. Por eso, y tras el éxito del proyecto, “estamos construyendo una voladera para reagrupar a estas aves y así crear una colonia donde se relacionen entre ellas, ya que en su hábitat natural vuelan y viven en grupo utilizando reclamos de su entrono para no desorientarse”, señala.