Antonio Cillóniz: "Lo que me ofrece la poesía es poder conmover"
ENTREVISTA
Este jueves se rinde homenaje al escritor Antonio Cillóniz, en el Conjunto Monumental de las Murallas Reales a las 19:00 horas, que fue Premio Nacional de Literatura de Perú en 2019
Antonio Cillóniz de la Guerra nacido en Lima en 1944, se mudó a Ceuta en 2001 para ejercer de docente y compaginar su labor de escritor. se le considera un miembro independiente y marginal de la generación del 68, con una voz propia original. Cillóniz es un artista reconocido y galardonado, primero fue ‘El Poeta Joven del Perú’ en 1970, un concurso que se convocaba cada cinco años para poetas menores de treinta años; después obtuvó el ‘Premio Extraordinario de Poesía Iberoamericana’ en 1985, de carácter internacional en lengua castellana y portuguesa; el ‘Premio César Vallejo’, otorgado por votación popular en su primera convocatoria y en 2019 consiguió el Premio Nacional de Literatura en Perú.
Pregunta.- Este jueves, día 30 de septiembre, se llevará a cabo un homenaje en su honor en Ceuta a las 19:00 horas en el Conjunto Monumental de las Murallas Reales. ¿Cómo se siente al respecto?
Respuesta.- Lógicamente agradecido. Tanto con los organizadores como con todos los que participen, tanto leyendo o cantando mis poemas como únicamente escuchándolos.
P.- Nació en Perú, pero lleva bastantes años viviendo en Ceuta, donde ejerció de docente y es miembro del Instituto de Estudios Ceutíes, ¿qué significa para usted Ceuta después de tantos años? ¿Qué es lo mejor para usted de la ciudad?
R.- El lugar en donde se vive es la patria chica de uno. Ceuta es la ciudad que me acoge ahora, desde julio de 2001 ya van más de veinte años. Es una ciudad que cada vez se hace más bella y que por su dimensión la convivencia resulta familiar y agradable.
P.- En 2019 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Perú y además, ha logrado numerosos premios literarios. ¿Cree que esos poemas que le consagraron ganador fueron sus mejores poemas?
R.- No lo creo. No soy poeta monocorde; al menos procuro que cada poemario tenga su propio tono, si es posible también su retórica adecuada a la perspectiva temática de los poemas. Claro que la personalidad, las características de la voz están en toda la obra de uno. Además, de todos los premios recibidos, el primero fue ‘El Poeta Joven del Perú’ en 1970, un concurso que se convocaba cada cinco años para poetas menores de treinta años, lo que lo hacía difícil de obtener; después llegó el ‘Premio Extraordinario de Poesía Iberoamericana’ en 1985, de carácter internacional en lengua castellana y portuguesa; o el ‘Premio César Vallejo’, otorgado por votación popular en su primera convocatoria al conjunto de mi obra en 1999 y cabe señalar que en la segunda convocatoria fue concedido a Félix Grande.
P.- ¿Recuerda cómo se inició en el mundo de la escritura? ¿Cuál es su fuente de inspiración a la hora de escribir?
R.- Sí, siempre lo recuerdo. Como lector, fue en clase de literatura, en tercero de media, equivalente a cuarto de ESO, tenía yo 14 años recién cumplidos y quien me puso al frente de la lírica fue el profesor de literatura del colegio de los jesuitas en Lima, el padre Jesús Valverde Pacheco, hermano del poeta español José María Valverde. Y a los pocos días escribí lo que yo creía entonces ser mi primer poema cuando sólo eran propósitos poéticos. En cuanto a la inspiración, como dijo Picasso, “si llegan las musas, que te pillen trabajando”; el problema está en que no hay musas.
P.- ¿Qué le ofrece la poesía frente a la narrativa? ¿Cómo definiría la poesía?
R.- Empezaré por el final, para entendernos. La poesía está en función expresiva o emotiva, el texto está en función de un emisor, que no es el poeta, sino el yo lírico. La narrativa por el contrario está en función referencial o representativa, el texto está en función de un entorno, que nos es transmitido a través de un narrador.
Lo que me ofrece la poesía es poder conmover. Por algo Platón expulsó a los poetas de su República utópica. Y se va entender claramente: como he comentado en otras ocasiones, si yo estoy ante un ensayo, me pongo en guardia, a ver de qué me quiere convencer este autor; ante una novela, lo veo como un entretenimiento, me puede parecer magnífica o entretenida, pero no dejo de verlo como una ficción; el teatro quizá lo vea como un espectáculo, como si fuera el circo, aunque también me puede remover las fibras, es como la poesía. Dijimos que la poesía consiste en la emotividad de la voz lírica; pues bien, en el teatro tenemos varios personajes, lo dramático, expresando cada uno su propia emotividad.
P.- ¿Cómo es su proceso a la hora de escribir un poema?
R.- El poema surge de una idea, de una imagen. Decía Valéry que “el primer verso nos lo dan los dioses”; esa es una frase muy bella e ingeniosa, pero bastante errónea. La idea o imagen, que decía yo, puede ser algo tan vago que haya que buscar cómo expresarla; a veces, es verdad, surge una frase ya perfectamente elaborada, pero puede no ser el primer verso, sino el último o uno del interior, y habrá entonces que crearle su contexto.
P.- ¿Cómo ha sido su evolución poética desde ‘Verso vulgar’ hasta ‘Monumento a los escombros’?
R.- La crítica, no yo, ha encontrado en mi obra varias características comunes a toda ella. Por ejemplo, el sentido ético de mis poemas o la eufonía de sus versos. Por último, un estilo atípico en la lírica hispanoamericana, el carácter marginal o insular de mi poesía. Creo que esto último se debe a que he vivido siempre con un ojo y un oído en España y otro en América. Y, como dijera Valéry, “los poemas no se terminan, se abandonan”. Pero, como yo no los abandono hasta después de mucho tiempo de haberse publicado, los corrijo, habiendo por eso una cierta unidad en toda mi obra, que sólo viene a estar diferenciada por el tema del poema, lo que condiciona el tono, el ritmo, la retórica.
P.- ¿Hay poemas o poemarios que no quiso, o no pudo publicar y que permanecen inéditos?
R.- Yo suelo dormir muchísimo los poemarios. Ahora mismo hay varios libros que están terminados y que permanecen inéditos; concretamente son tres. Pero he de aclarar que esos libros constan de varios poemarios cada uno, en total son seis poemarios inéditos. En realidad, he reagrupado todos los poemarios en diversos libros, según las características comunes entre ellos que permitan agruparlos, especialmente su temática; algo así como las trilogías o las series en la narrativa.
P.- Respecto a su último poemario ‘Monumento a los escombros’, ¿cuál fue su inspiración?
R.- En realidad, se han publicado dos últimos libros míos al mismo tiempo, ‘Quién sabe qué’ y ‘Llover sobre mojado’, cuyos últimos poemarios son, respectivamente, ‘Probablemente es improbable’ y ‘Podríamos seguir’. Ambos poemarios tienen un marcado aliento existencial, con tintes sociales, filosóficos, de la experiencia cotidiana general o individual.
P.- Se dedicó a la docencia y es miembro del Instituto de Estudios Ceutíes, así como un poeta de reconocido prestigio. ¿Qué consejos les daría a los jóvenes que comienzan a escribir poesía?
R.- A quien comience a escribir poesía le diría varias cosas. Primero, que una cosa es ser escritor aficionado y otra profesional. Todos al comienzo son aficionados y por eso la escritura es una buena diversión; pero en cuanto uno se vuelve profesional, lo que no implica que uno viva de la poesía, sino todo lo contrario, que uno vive de cualquier otro trabajo para dedicarse a la poesía, entonces eso que resultaba una diversión se convierte en ‘La isla en el lago’ de Ezra Pound, la mejor definición de lo que es ser poeta. Abrevio el poema para no extenderme demasiado, dice así. “Oh Júpiter, oh Venus, oh Mercurio/ protector de los ladrones,/ [...] ¡dadme cualquier oficio que no sea éste,/ en el que tengo que estar siempre estrujándome el cerebro!” Y, si a pesar de haberles leído el poema, persisten en su empeño de ser poetas, entonces les diré que sepan bien lo que es la poesía, la métrica, la estilística; que intenten saber de todo y que lean, que lean siempre de todo.
P.- En cuanto a la juventud y a lo que la lectura respecta y que usted ha sido docente. ¿Cree que ha perdido la juventud el interés por la lectura? ¿Cómo considera que se les debe incentivar a leer?
R.- Como catedrático de lengua y literatura, opino que el interés por la lectura puede surgir en el hogar o en la escuela. Ahora bien, ¿qué espacio en el horario escolar está dedicado a la lectura con un sentido exclusivamente lúdico? Si hasta la asignatura de la literatura ha sido integrada junto con la lengua castellana en una mezcolanza de programas; aclaro, toda disciplina científica, artística o cultural está vinculada a la lengua castellana, todo el profesorado explica en castellano y los libros de texto están escritos en castellano. Sin embargo, al margen de esa vinculación común, la literatura está más claramente relacionada con la historia, como contexto, o con la filosofía, como análisis ideológico de su visión del mundo y hasta por su concordancia en la estética. Todo ello ¿es lo más adecuado como iniciación a la lectura? Y con los préstamos de libros ni siquiera se fomenta la formación de la biblioteca personal del alumnado.
Y, por último, si al propio Ministerio de Educación le importa muy poco el prestigio que el profesorado pueda dar a un centro. Cuando recibo el Premio Nacional, ni el Ministerio ni la Dirección Provincial de Ceuta me felicitan, cosa que hizo la Consejería de Educación y Cultura de Ceuta. Es más, cuando yo era profesor del Ramiro de Maeztu de Madrid, donde tuve como alumnos a Pedro Sánchez Pérez-Castejón, actual presidente de gobierno, o a Érika Ortiz Rocasolano, entre muchos otros alumnos, fui invitado por la Cátedra de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Siena a debatir con los alumnos acerca de mi obra, que estaba en el programa, tanto la dirección del Centro como la inspección se opusieron a darme permiso, cosa que sólo fue posible ante la amenaza de los alumnos de declararse en huelga. ¿Cómo podemos así, crear un ambiente de reconocimiento científico, cultural, artístico ante el alumnado o de los padres, que lamentablemente parece ser tan necesario ahora?
P.- Usted señaló en una entrevista que lamentaba la situación de renuncia de varios escritores a participar en la feria de México, ¿cuál fue el problema?
R.- El tema se debe a que este año, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, que es la más importante de habla castellana, decide que el país invitado de honor será Perú. Y todo empieza cuando el Ministerio de Cultura del Perú confecciona la lista de escritores que van a integrar la Delegación Oficial para la FIL de Guadalajara. Debo aclarar que dicha lista se hace pública en julio de 2021, cuando el gobierno de Francisco Sagasti y por tanto el Ministerio de Cultura, bajo el Ministro Alejandro Neyra, cesarían el 28 de julio, día en que Pedro Castillo juraría el cargo de nuevo Presidente de la República, como así ocurrió, y consecuentemente el 29 de julio es nombrado Ministro de Cultura Ciro Gálvez, que decide modificar la lista, incluyendo representantes de la literatura oral, así como de otras lenguas y regiones, y paralelamente quita a nueve escritores, que ya habían acudido a otras ferias internacionales en representación del Perú. A raíz de esto, renuncia una serie de escritores que habían permanecido en la lista. Y entonces yo intervengo, en defensa sólo del sentido común, pues todo nuevo gobierno tiene derecho a aplicar su propia política.
P.- Después de sus múltiples galardones y reconocimientos internacionales, ¿sigue motivado para escribir? ¿Tiene nuevos proyectos en mente?
R.- La motivación para escribir nunca fue en mí la de alcanzar reconocimiento alguno. Yo empecé a escribir motivado por los textos que leía, digamos que fundamentalmente por amor a la poesía. Después, mi interés estaba en dar respuesta lírica, estética, artística, a los miles de problemas cotidianos, sean de índole social o política o de carácter filosófico o puramente literario. Todo escritor está siempre abierto a seguir escribiendo, aunque todo depende de esa chispa con la que arranca el primer poema del siguiente libro.
P.- ¿Algo que le gustaría añadir o destacar?
R.- Por supuesto. Quiero expresar mi agradecimiento al gobierno de la ciudad, en especial a Carlos Rontomé, consejero de Educación y Cultura, quien fue el primero en felicitarme cuando me concedieron el Premio Nacional de Literatura del Perú en 2019. También agradezco a las instituciones dependientes de dicha Consejería, que han trabajado en la realización de los actos de los días 30 de septiembre y 4 de octubre, esto es, la Biblioteca Adolfo Suárez y el Instituto de Estudios Ceutíes.