“La mujer no ha sido olvidada en la historia, ha sido vilipendiada”
LITERATURA
María Sánchez Miaja y María África Navarro presentan esta tarde en la Biblioteca Pública ‘Adolfo Suárez’ el libro ‘La mujer española en la historia’, el resultado de una investigación realizada por ambas para la Unión Europea con el que “aprender mucho sobre la historia de nuestro país” desde finales del siglo XIX hasta la actualidad
Un libro en el que “los jóvenes podrán conocer parte de la historia de España que no sale en los libros de texto”, así define María Sánchez Miaja, presidenta de la Asociación Mujeres Progresistas de Ceuta el libro que presenta esta tarde en la biblioteca ‘Adolfo Suárez’ junto a María África Navarro, a las 19:00 horas, el primer acto de la Feria del Libro que se inaugura este viernes. Dirigido para todos los públicos, ‘La mujer española en la historia’ recuerda hechos que no sucedieron hace tanto poniendo el foco y reconociendo el papel que las mujeres han jugado en la historia. “Es importante conocer todos los pasos que las mujeres han dado”, valora la autora, “como en la República se avanzó muchísimo, pero se frenó con la guerra civil. La mujer no solo ha sido olvidada, ha sido vilipendiada”, reivindica recordando los abusos y vejaciones que recibían, por ejemplo, cuando iban a la cárcel a visitar a algún familiar, entre otros muchos más maltratos sufridos durante la dictadura.
El libro que se presenta hoy es el resultado de una investigación que llevaron a cabo ambas entre 2013 y 2014 para un encuentro europeo conjunto con Alemania y Turquía. “Cada país debía escribir sobre la mujer en la historia de ese país”, explica cómo nació este proyecto que ha terminado en libro. Ellas decidieron centrarse en el periodo desde finales del siglo XIX, “cuando empezaron las primeras sufragistas” hasta 2014 aproximadamente. “Lo tenía ahí guardado y uno de estos días dije, lo podría completar con las últimas leyes que han salido desde el 2013 hasta el 2021 y hacer algo que llegue al público general”, añade, ejemplo claro de su inquietud natural pensando siempre en concienciar a la sociedad.
Así el libro comienza cuando la mujer no tenía derecho a voto, cuando solo podía trabajar en una fábrica o en el campo, “aunque pocas también”. Continúa con la primera república, Clara Campoamor y el voto femenino del 1 de octubre. La crónica incluye también el papel fundamental que las mujeres tuvieron durante los tres años que duró la guerra civil. “Fueron necesarias para hospitales, para cubrir muchos puestos en la retaguardia y para estar en las trincheras”, explica Sánchez Miaja. Y después del horror de la guerra, la dictadura en la que la mujer “es apartada, solo tiene derecho a estar en su hogar, a cuidar a su marido y sus hijos, y a ser sumisa y obediente”.
Una circunstancia que por desgracia la ceutí vivió en primera persona. De oficio perito mercantil, a ella le hubiera gustado dedicarse a la banca, pero no se lo permitían. “Cuando me casé tuve que abandonar mi puesto de trabajo porque a la mujer casada no le permitían seguir trabajando y ahí me quedé”, rememora. Al final, sus inquietudes personales hicieron que volviera al mundo laboral a finales de los 70 hasta hacerse un nombre, terminó dando clases jubilándose de manera oficial con 69 años, aunque continúe implicada en varios proyectos y a la cabeza de Mujeres Progresistas. “He trabajado porque yo he tenido inquietudes por trabajar”, insiste en que no todo el mundo ha podido correr su misma suerte. “Una mujer no podía ir al banco a sacar dinero sin autorización de su marido, ni podía comprar la cosa más insignificante como una batidora. Entonces, los sueldos eran muy bajos y los pequeños electrodomésticos había que pagarlos a plazos y las mujeres no podían comprarlos sin la autorización marital”.
La crónica por el papel de la mujer relegada a segundo puesto se completa en el libro con pequeñas semblanzas de varias mujeres ilustres como Clara Campoamor, Victoria Kent, Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal, etc. “Una serie de mujeres que han sido pioneras en su época y que merecen estar ahí”. Y entre todas ellas, cinco ceutíes: Antonia Céspedes, apodada ‘La Latera’, que fue la primera mujer que fusilaron en Ceuta. Isabel Mesa que con 15 años llevaba la biblioteca de la asociación libertaria de Hadú que tuvo que huir de Ceuta. Carmen Cerdeira que fue la concejal más joven de Ceuta llegando a eurodiputada y senadora, concejala y abogada. Antonia Alguacil por su trabajo como matrona en la ciudad. Y la madre de la presidenta de Mujeres Progresistas, María Miaja cuya “lucha fue continuada, perteneció a una célula clandestina de Ceuta”, un hecho del que la familia se enteró tras su fallecimiento.