Alba: “Ceuta necesita ver este problema y poner una buena residencia de estudiantes”
VIVIENDA
Es estudiante por quinto año en la Universidad de Granada en nuestra ciudad, y como cada año, “es el mismo juego, encontrar un piso decente que nos podamos permitir como estudiantes”. Además, aclara que aquí gana el “más rápido, el más listo y el que tenga más gente conocida, porque así es Ceuta”
Alba es estudiante por quinto año en la Universidad de Granada en nuestra ciudad, y como cada año, “es el mismo juego, encontrar un piso decente que nos podamos permitir como estudiantes”. Además, aclara que aquí gana el “más rápido, el más listo y el que tenga más gente conocida, porque así es Ceuta”. Para la joven, Ceuta necesita ver este “problema y poner una solución, como una buena residencia de estudiantes, no como la que hay en la en la Universidad”.
Esta residencia que también mencionaba Alba Corredera es una residencia donde “los cuartos no tienen ni cocina, te ofrecen que vayas a la cafetería”. Cree que una solución sería una buena residencia, una que a la que “podamos ir todos, porque Ceuta es cada vez más estudiante, cada vez vienen más universitarios aquí a estudiar y eso es bueno para la ciudad”.
Entre frustración y decepción, algo muy común en los jóvenes que buscan habitaciones sin cesar, cuenta que “la primera vez tuve muchísima suerte, puesto que a través del familiar de un conocido, encontré piso”. Incluso el precio fue a favor, “solo nos costaba el alquiler, la luz y el agua la pagaba la casera”. ¿Qué sucede? Pues que esto no ha vuelto a pasar una vez que dejó ese piso, porque tuvo una beca Erasmus. Al volver, ha sido un “desafío” encontrar un piso decente y a un precio lógico.
El curso pasado, Alba acabó viviendo en una zona “bastante alejada, y además era una casa que a simple vista parecía muy nueva, pero después todo se caía, todo era pegado con pegatinas”. El alquiler le costaba 350 euros, algo en lo que por habitaciones llega a ser normal en esta ciudad, pero “para mí sola era imposible. Yo no habría podido pasar el curso si no fuera por la ayuda de mi familia, ya que 350 euros solo en el alquiler es una locura, por lo que tuve que ponerme a buscar trabajo como una loca para poder pagar el resto de mis gastos, ya que si no, mi familia no podía costearme el vivir aquí 9 meses más”.
El año pasado terminó su primera carrera, y no contenta con una, decidió empezar otra, “lo que suponía, de nuevo, comenzar el juego de encontrar piso en Ceuta”. Alba: “Mi misión era encontrar un piso un poco más cerca de la zona centro y si era posible, pues a un precio mejor, aunque ya sabía que era muy complicado”. Encontraba miles de anuncios, pero eran más de personas buscando que de gente alquilando. Como cualquier ciudadano, llamaba al teléfono de contacto y la primera pregunta siempre era: “¿Es usted estudiante? Sí, estudiante en la Universidad, tal y cuál. Pues no, no, ese no es el precio. Y cuando me decía el precio, a lo mejor había subido a 300 euros o más, cosa que me resulta ilógica.”, narra. Con inmobiliarias tampoco resultaba por el encarecimiento de los gastos que debía desembolsar.
Como anécdota, recuerda que todo el mundo “que te alquila un piso, aunque sea un desastre, tiene su exquisitez y te dice, no creo que encuentres nada mejor. Y si pones pega en algo o te quejas por algo…”. Además, decepcionada, confiesa que “pueden hacerlo y pueden poner el precio que quieran porque finalmente lo vamos a pagar, puesto que no hay nada donde elegir, no tenemos otra opción y como no tenemos otra opción, pues saben perfectamente que pueden hacer eso”.
Y no es algo individual, les pasa a “todos, incluso este año, gente con la que yo había hablado de ‘Milanuncios’ llamándome que por favor necesita un piso, empiezo las clases y no tengo donde quedarme. O sea, que hay gente que se ha quedado sin casa y ha tenido que dormir en hoteles, hostales…”.
Necesidad, esa es la palabra, porque piden alojarse, “está claro que hay muchas personas que viven en Ceuta, familias trabajadoras que lo necesitan, pero los estamos cogiendo nosotros y además se aprovechan”. La Ciudad tendría que ponerse, mirar, y darse cuenta de cuál es el problema e intentar poner una solución, porque estos jóvenes, cada vez son más.