El IES Almina recuerda la importancia de la salud mental
Los alumnos y alumnas del centro se han reunido a las puertas del Instituto este jueves para leer un manifiesto donde se expone que esta enfermedad no debe ser un tabú
Los alumnos y alumnas del Instituto Almina se han reunido a las puertas del centro para pedir al Estado que intervenga, ya no solo por su salud mental, sino por la generación que dará paso al futuro. “Un futuro en el que nuestra única preocupación sean los exámenes y no la falta de nuestros derechos”, comentan.
Bajo el lema “El Día Mundial de la Salud Mental no es solo el 10 de octubre”, han leído un manifiesto en el que se expone que la salud mental no debe ser un tabú y que los institutos sean espacios seguros y generadores de cambio.
“Estrés, baja autoestima, ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, pensamientos suicidas. Estas realidades relacionadas con la salud mental no nos son ajenas. Por desgracia, son conocidas por todos porque no podemos negar que las hemos vivido de cerca: con total seguridad, alguien cercano a nosotros o incluso nosotros mismos, padece o ha padecido alguno de estos problemas”, aseguran los alumnos del centro.
Las cifras recogidas desde 2020 son abrumadoras: 1 de cada 3 españoles presenta un caso probable de ansiedad y 1 de cada 4 de depresión; 1 de cada 10 estudiantes españoles ha sido víctima de acoso en la escuela (según los datos de la Fundación Anar de 2022); y se suicidan, en nuestro país, 10 personas al día, mientras que otras 20 lo intentan. Al año, las cifras de muerte por suicidio ascienden a 3941 personas (según el Instituto Nacional de Estadística en 2020). De ellas, un 4,6% eran adolescentes.
La salud mental no se entiende únicamente como la ausencia de un problema psicológico, sino, lo que es aún más importante, como la presencia de bienestar psicológico, un derecho fundamental que debería ser prioritario para todas las administraciones y gobiernos.
La Organización Mundial de la Salud define la buena salud mental como un estado que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés en la vida, desarrollar sus habilidades y capacidades, aprender y trabajar adecuadamente y realizar contribuciones a su comunidad. Se trata, por tanto, de un componente esencial de la salud y el bienestar que sostiene nuestras capacidades individuales y colectivas y que es absolutamente primordial para el desarrollo personal y comunitario.
Los problemas relacionados con la salud mental son una pandemia silenciosa y una lacra social derivada de un sistema que ha convertido un derecho en un privilegio al alcance de unos pocos, haciéndonos presa de un sistema que, además de ser ineficiente por los escasos recursos humanos y económicos con los que cuenta, es un generador de desigualdad, puesto que perjudica a las personas más vulnerables negándoles el acceso a su propia salud.
“Como estudiantes, somos conscientes de que necesitamos una solución a estos problemas no solamente fuera, sino también dentro de nuestras aulas”. Como jóvenes, pedimos que la sociedad no se olvide de nosotros ni de nuestro bienestar mental y emocional post-covid. Que no mire hacia otro lado ante las posibles consecuencias de una pandemia que nos truncó el crecimiento social y personal y que ahora pretende difuminar el impacto que eso puede tener en nuestro desarrollo, negándonos de manera sistemática el acceso a herramientas que nos permitan afrontarlo y asumirlo”.
“No somos la generación de cristal, no “nos quejamos por todo” ni estamos exagerando. Todo lo contrario: somos más conscientes de todo lo que nos rodea y le damos más importancia a las cuestiones que siempre se han silenciado”, afirman.
La lectura del manifiesto termina cuando el IES Almina dice lo siguiente: “Nos estamos saltando nuestra lección para daros a vosotros una: el sistema fracasa cuando el suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes. Debemos reivindicar nuestro derecho todos los días”.