‘Fuerte Mendizábal’ inicia las pruebas del sistema de inhibición antidrón
PRISIÓN / SISTEMA ANTIDRÓN
El centro penitenciario de Ceuta se convierte en el segundo del territorio nacional en implantar este novedoso sistema que evitará la utilización de drones desde el exterior para introducir droga, dinero, móviles, alcohol y medicamentos
‘Fuerte Mendizábal’ ha iniciado esta semana las pruebas del nuevo sistema fijo de inhibición antidron, convirtiéndose así la prisión de Ceuta en el segundo centro penitenciario del territorio nacional en instalar un sistema de estas características, ya que a finales del pasado mes de diciembre de 2022 este mismo sistema quedaba instalado en el Centro Penitenciario de Málaga I en Alhaurín de la Torre.
Precisamente, visto el éxito de este novedoso sistema denominado ‘EnforceAir’, el cual estuvo en prueba durante un mes en la prisión de Málaga I, desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, se ha decidido hacer extensivo el mismo a otras prisiones del territorio nacional, siendo ahora la de ‘Fuerte Mendizábal’ donde se ha llevado a cabo su instalación y donde se ha iniciado ese periodo de pruebas preceptivo para finalmente, si el mismo termina dando resultados positivos, mantenerlo de forma permanente. Aunque no ha trascendido la duración de este periodo de pruebas, todo parece apuntar que será el mismo puede ser de entre 20 días o un mes, tal y como ocurrió en la prisión de Alhaurín de la Torre.
Hay que recordar que durante estos últimos meses, la Unidad Antidrón de la Guardia Civil, coordinada con el personal penitenciario, ha venido operando en la prisión con carácter permanente, demostrando gran solvencia y ofreciendo un inestimable y valiosísimo servicio a la seguridad del Establecimiento.
Ahora, esta gran labor ha culminado con la instalación en el Centro Penitenciario ‘Fuerte Mendizábal’ de este novedoso y sofisticado sistema fijo ‘antidrón’.
Hasta el momento, las pruebas realizadas han sido todo un éxito, por lo que, de seguir así durante este periodo de prueba, se podría decir que el sistema de inhibición antidrón se ha instalado para quedarse en Ceuta.
Desde hace tiempo, los sindicatos de prisiones han venido denunciando un importante incremento de entrada de droga, dinero, móviles y otras sustancias en las prisiones utilizándose drones desde el exterior de la misma, y esto ha provocado que desde hace tiempo desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciaria se haya venido estudiando posibles medidas a adoptar para neutralizar estos drones y así evitar que sigan entrando objetos prohibidos al interior de la prisión.
Este sistema de inhibición antidrón ha sido fabricado por la empresa israelí D-Fend Solutions, y tras Málaga y Ceuta, se quiere seguir implantándo el mismo en las prisiones de Melilla y Cádiz, donde el avistamiento de drones también se ha incrementado y es prácticamente constante.
En concreto, el ‘EnforceAir’ está diseñado para controlar la amenaza de los drones a través de una tecnología de toma de control cibernética.
Este ‘antidron’ autónomo puede detectar, localizar e identificar drones con precisión GPS, para después tomar el control total del artefacto. En el caso de la prisión de Ceuta, el sistema se ha colocado en el tejado de uno de los edificio.
Los drones, además de portar cargamentos de distinto tipo, pueden incluso ser «artillados o autodestructores», según advierten los expertos. Es decir, pueden ocasionar graves daños en las instalaciones. Sin embargo, lo que más preocupa a los funcionarios de prisiones es que puedan introducir armas, aunque por ahora no se ha registrado ningún caso. La mayoría de incautaciones son de drogas, móviles y alcohol.
Precisamente, en una de las últimas informaciones ofrecidas por parte de los sindicatos de prisiones se resaltaba que «en muchos casos, la entrada de los drones dentro de los muros es peligrosa. Por ejemplo, uno se estrelló en el parking de funcionarios; otro le hizo sangre a un compañero, porque las hélices apenas se ven y se mueven a gran velocidad… Por lo general, los aparatos mueven paquetes con hachís y medicación, pero cabe la posibilidad de que puedan contener también armas y entonces este modus operandi sea mucho más peligroso”.
Los emisores de las mercancías suelen ser exconvictos que aprovechan la noche para completar pedidos y pasar desapercibidos. “Después, mandan el aparato a una geoposición con las coordenadas exactas. Siempre buscan una ventana de un preso concreto. Si los vemos, es desde la ventana de vigilancia. Si no, es porque se han estrellado y acaban en el patio”. En este sentido, una de las últimas denuncias realizadas por la APFP y ‘Tu abandono me puede matar’ se insistía en que la elevada droga que podría haber llegado hasta la cárcel es un “tremendo agravante” de la situación, poniendo de manifiesto que “en este hecho tenemos un problema muy grande, ya que si hasta la fecha, que sepamos, los drones han logrado meter droga y teléfonos móviles fundamentalmente, quien quita que algún día se introduzca a través de este medio algún arma, ahí ya tendríamos un problema muy grave”, reconocían.