La importancia de la rehabilitación social
La reinserción social puede definirse como el proceso por el cual la persona que ha cumplido una condena aprende a vivir en sociedad respetando a los demás, a sí mismo y a la ley. Las instituciones penitenciarias son centros orientados a custodiar a quienes cometen un delito; además de esto, también fomentan la reinserción social como así lo recoge el código penitenciario y la Constitución.
Los penados, al acceder a las cárceles, deben adaptarse a un ambiente que es diferente al que realmente se van a encontrar tras su liberación. Esto se debe a que están ubicados en un entorno en el que su actividad se encuentra limitada viéndose reforzada aquella que se adapta a los intereses de la prisión. Dicho lo cual, podríamos preguntarnos, ¿existe un verdadero cambio de actitud o simplemente nos encontramos ante unas personas que ceden ante una obligatoria coacción?
Hay que poner de manifiesto que estos programas son de carácter voluntario, esto implica que no todos participan, pero se ha de aclarar que imponer obligatoriedad en ellos no implicaría necesariamente que se llevase a cabo la reinserción, ya que el interés y el compromiso de cambio juegan un papel muy importante. La variedad de estos dependen de la penitenciaría y de las diferentes ONG que forman parte de estos planes.
Y es que no se puede tener solo en cuenta la labor de estos centros, también hay que atender las razones por las cuales el recluso delinquió, pararse a conocer lo que ha aprendido a lo largo de la vida y qué adversidades ha hecho frente, además de las consecuencias sociales que le conllevan posteriormente ser una persona que ha estado en prisión, para así poder determinar de mejor manera si va a volver a delinquir o no.
Todos sabemos que, por desgracia, las cárceles no son siempre lugares propicios para esta rehabilitación de los presos, sino más bien ecosistemas en los que se reafirman y se retroalimentan los comportamientos delictivos. La falta de recursos -algunas veces-, la complicada psicología de muchos reos y el estigma social al que suelen ser sometidos por parte de todos no facilitan las cosas. Aun así, hay que dejar claro que España tiene uno de los sistemas penitenciarios que más apuestan por la reinserción de los presos, tal y como se evidencia en el Centro Penitenciario de Fuerte Mendizábal, y por ello hay que insistir en que es absolutamente necesario que nuestro sistema penitenciario siga apostando por la reinserción de los delincuentes. En primer lugar porque así lo dice la Constitución y en segundo porque siempre será más útil y menos peligroso para la sociedad un reo rehabilitado que uno reincidente.