‘El maestro que prometió el mar’ reta al actor ceutí Antonio Mora a perder su acento
CULTURA
El caballa forma parte de una película cuyos directores confiaron en él: “No se dejaron llevar por estereotipos, vieron más allá, que lo que necesitaba el personaje estaba en mí”. Una obra “preciosa y durísima, de las que te muerden el corazón”
“Siempre es una llamada”. Antonio Mora descuelga el teléfono el mismo día del estreno de su nuevo trabajo, ‘El maestro que prometió el mar’ (2023). El ceutí participa en una obra en la que Patricia Font cuenta lo sucedido a Antoni Benaiges, un maestro empeñado en serlo de forma, otra vez, bella y con todas las consecuencias. Aunque le fue mal, asuntos de la barbarie de la Guerra Civil.
El caballa, orgulloso de serlo, abandonó la ciudad autónoma a los 18 años para estudiar en la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) de Málaga. Aunque no cumplió sus expectativas. Lo rememora en una entrevista con El Pueblo como ejemplo de lo que “no hay que aprender”, porque todo lo referido al sistema está “atrasado” en el ámbito de la educación.
Una enseñanza “mal planteada, se pierde mucho el tiempo en cosas que no son válidas y los profesores no se reciclan”. Aun así, la vida puso en su camino la escuela de Juan Carlos Coraza (Madrid), donde continuó su formación en el mundo de la interpretación. Según el ceutí, este centro de formación o la Escuela de Interpretación Cristina Rota Madrid destacan porque sus creadores son argentinos, “los que empezaron a introducir estas líneas de educación. Llegaron con otras vías”, como no puntuar numéricamente a un alumno.
"En Madrid hay que estar, pero no hay calidad de vida teniendo en cuenta que es una profesión muy dura"
Mora argumenta que como joven actor hay que respirar y “padecer” una capital ‘agotadora’ para los artistas. “Hay que estar, pero no hay calidad de vida teniendo en cuenta que es una profesión muy dura. El porcentaje de actores que trabaja está en el 4% aproximadamente”, pero él se considera afortunado. Y no sólo por suerte, que también influye en este gremio, sino por trabajo, constancia y sacrificio.
Echando la vista atrás reconoce que la madurez es sinónimo de serenidad y sus experiencias convierten el momento actual en el mejor para enfrentar cada reto. Producciones que le llegan a través de llamadas de teléfono, como la de hace tres años en Colombia. Por ello, se puede permitir vivir en Tarifa, adonde tiene calidad de vida.
Como siempre para Mora, ‘El maestro que prometió el mar’ llegó como una llamada. Un casting que hizo para “x personaje” y acabó desempeñando otro “más interesante”. Una película en Barcelona que le pareció idónea, tanto a él como a su representante.
Otro reto con el que se sorprendió fue la profesionalidad del equipo. La película está ambientada en Bañuelos de Bureba, Burgos, y a Antonio Mora le pedían interpretar el acento de la localidad.
"Los directores no se dejaron llevar por estereotipos, vieron más allá, que lo que necesitaba el personaje estaba en mí"
Orgulloso de su acento “andaluz”, reconoce que los directores “no se dejaron llevar por estereotipos, vieron más allá, que lo que necesitaba el personaje estaba en mí. Decidieron que encajaba y el acento ya se trabajaría”. Un nuevo desafío del que salió airoso. Antonio Mora ha trabajado con acento y sin acento, rememora que en la serie de ‘El Príncipe’ la gente en la península “no entendía el acento que yo hacía, les sonaba extraño”.
El actor define ‘El maestro que prometió el mar’ como “emocionante, te llega al alma”. Una obra preciosa y durísima. Real. Por todo lo que pasó y sigue latente. “Un maestro evolucionado, incluso ahora, con los métodos de libre enseñanza y no se le dejaba. Una persona maravillosa que no hacía daño a nadie y se encontró con tantísimos problemas”, para Mora: “Te muerde el corazón”. Enseñanzas que son aplicables en pleno siglo XXI.
Objetivos a corto-medio plazo
El actor y director apunta que como objetivo a corto-medio plazo tiene ‘El Mensajero”. Una obra de teatro que llevó a cabo hace dos años con su compañero Jorge López, estrenada en Ceuta y que tendría recorrido nacional. Tras un parón, cuenta que “en breve esperamos tenerla de vuelta”. Un trabajo que volverá a Ceuta, “seguro”.
Pero esa es la emoción de su camino como artista, recibir llamadas, cada una diferente y con las que continúa aprendiendo en cada trabajo. Siempre con Ceuta en el corazón, “por bandera, siempre recibo el calor de mi ciudad, porque soy ceutí, no reniego”.
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