Ebhel, la artista ceutí que hará temblar la industria musical
SOCIEDAD
La cantante Estefanía Pérez, más conocida por todos como Ebhel, “versátil, espontánea y natural”, está a punto presentar su primer álbum. Una mujer que, a pesar de no haber tenido una vida de lo más fácil, ha luchado por lo que más le apasionaba, la música
Esta es la historia de cómo una niña, muy audaz y persistente, llegó a convertirse en la artista que tanto soñaba ser. Porque, si de algo se trata la vida es de soñar, de dar rienda suelta a tu imaginación, de focalizar y luchar por lo que uno cree. Querida Ebhel, tras mucho esfuerzo y dedicación, hoy puedes decir que lo lograste.
Ebhel es una “artista de Ceuta, una artista caballa de las de toda la vida”. Ella misma se considera “una persona divertida, a veces desorganizada con su vida e impetuosa con su carrera profesional” pero, sobre todo, “una artista muy norteafricana que cuenta con mucha trayectoria en el país vecino”. “Soy un conjunto de muchas cosas: una mujer versátil, espontánea y natural”.
La realidad es que todo el mundo conoce a la artista, pero muy pocos saben quién hay en realidad tras su alter ego. Al bajar de los escenarios y dejar a un lado las pelucas, accesorios y todo aquello que la conforman como cantante, nos encontramos a Estefanía Pérez, una mujer valiente e inteligente, a la que la vida no le ha tratado de la mejor manera que se le puede tratar a una persona… Estefanía es una mujer sensible y de gran corazón, con una fuerza envidiable y una personalidad arrolladora, una mujer cuya vitalidad le ha hecho mantenerse al pie del cañón incluso hasta cuando las cosas no iban tan bien.
En primer lugar, hay que remontarse a los primeros comienzos, a la infancia. “Recuerdo, desde que tengo uso de razón, que mi madre me decía que cantaba todos los anuncios que salían en televisión y la realidad es que siempre he cantado, siempre sentí una conexión muy fuerte con la música”.
Estefanía creció bajo las influencias musicales de Laura Pausini, Whitney Houston, Elton John, Cher, Alicia Keys, Alejandro Sanz y muchos otros artistas de diferentes géneros entre sí. Un ‘batiburrillo’ de estilos musicales que la han llevado a ser la artista que es hoy en día, una cantante versátil y camaleónica que lo mismo te canta jazz que te canta flamenco, “yo tengo una ventolera mental que no es normal, que yo creo que es propia del Estrecho de Gibraltar. A mí me viene el viento de poniente y me pongo a hacer rap o me viene el de levante y me pongo a hacer jazz”.
Estefanía comenzó a presentarse a concursos de Karaoke con quince o dieciséis años, aproximadamente, y a la edad de diecisiete tuvo su primera oportunidad formal con la Orquesta Plenitud, “Julio y Olga, de dicha orquesta, son mi familia, ellos me dieron la posibilidad de hacer lo que más me gustaba y de poder ganar dinero con ello”.
Pero, como buena mujer todoterreno, Estefanía no solo cantaba, “durante los días de entresemana estudiaba Magisterio y los fines de semana me dedicaba a cantar en las BBC, es decir, lo que se conoce como bodas, bautizos y comuniones”. Estefanía recuerda con mucho cariño a Monchi, “la primera persona con la que se independizó de la orquesta y empezó a cantar en solitario. Monchi es el DJ con que el que pude ser vocalista de música House y electrónica y aparecer sola en la escena como cantante. Gracias a él pisé la Península, tocando en toda Andalucía e incluso llegué a tocar en Madrid”.
Mientras Estefanía disfrutaba con todo lo que hacía en relación a la música e iba encontrando poco a poco su vocación, había un condicionante que, de manera directa o indirecta, afectó en la vida de ella. Hablamos de sus padres, personas que tenían “miedo de que dejara los estudios y se centrara en la música”. “Ellos querían que yo terminara algo en relación a los estudios, porque pensaban que, a lo mejor, la música era un mundo no muy seguro que me fuera a dar frutos”, una postura que tal y como la misma Estefanía opina, “no era desacertada, puesto que, a veces, la música puede llegar a convertirse en algo inestable”. Este fue el motivo por el que Pérez decidió aventurarse en el mundo de la docencia y estudiar para ello, “gracias a la docencia he podido comer y hacer vida cuando los momentos musicales no me lo han podido ofrecer”.
A pesar de compaginar ambos mundos, tanto el mundo de la docencia, que se estaba preparando para ello, como la música, Estefanía recuerda que su gran pasión siempre estaba en su cabeza y la miraba con ojos distintos a como miraba la docencia. En determinados momentos, los padres no son conscientes de cuál es la verdadera felicidad de su hijo o hija y, con toda la buena fe del mundo, intentan encauzar a su descendiente a tirar por unos derroteros que ellos consideran que es el adecuado, pero ese camino, ya sea adecuado o no, a veces no es el camino que conduce a tu propia felicidad. “Si mis padres hubieran entendido que de la música se puede vivir e incluso mucho mejor que siendo una maestra, todo hubiera sido diferente”.
“Siendo una maestra que trabaja para el Estado voy a tener un salario fijo pero con la música uno puede llegar a ser millonario si se lo propone, si se hace un buen estudio y un buen proyecto. Cuando hablo de millonario hablo de triunfar en tu mundo profesional y ser único, hablo de llegar a convertirse en una figura importante y destacable, algo que, a lo mejor, no te lo permiten otras profesiones como ser funcionario del Estado, que era lo que querían mis padres. No me hacía feliz entrar todos los días en la misma institución y encontrarme a mis mismos compañeros hasta el día de mi jubilación, pensar eso me provocaba ansiedad”.
Pero a pesar de esa lucha interna por no saber si elegir un mundo u otro, y estando influenciada por el pensamiento de sus padres, que en cierto modo, era lo que ellos veían mejor para su hija, Estefanía apostó por lo que a ella le hacía feliz. A pesar de las dificultades, consiguió terminar su carrera e incluso llegó a trabajar como tal pero, con el paso del tiempo, sentía ese vínculo cada vez más fuerte con la música. Durante muchos años, alrededor de veinte, Estefanía ha estado haciendo ‘covers’, versiones de canciones de otros artistas, “a mí eso me ha quitado identidad, si al final canto por Donna Summer y acabo poniendo la voz de ella, estoy dejando de lado mi propia seña”. “Está muy bien hacer ‘covers’ pero si puedes hacer tus propias canciones, mejor, ya que no vas a ganar el mismo dinero que si produjeras tu propio contenido”.
Hasta sus 39 años, que son los que tiene actualmente, Estefanía trabajaba y cantaba a la vez, ganándose la vida como buenamente podía. Un episodio que marcó mucho su vida fue el fallecimiento de su madre en el año 2018, “estuve un año muerta en vida y luego llegó la pandemia”. La vida te da golpes, en ciertas ocasiones, totalmente inesperados. “Durante la pandemia, como estaba en una situación económica desvalida, por primera vez en mi vida, tuve que comer de Cáritas porque no tenía absolutamente nada. Marché a Marruecos porque no tenía para vivir aquí y me quedé completamente sola”. Hasta ese momento, Estefanía se encontraba en una vorágine donde reinaba la desolación y la desesperación; un profundo dolor en su corazón por la muerte de su madre y sin un céntimo en el bolsillo. Pero lo que ella no sabía es que Marruecos iba a proporcionarle ese rayo de luz y esperanza que le salvó.
“En Marruecos, entre las cuatro paredes de la Residencia Al Amin, me puse a escribir “Gallos de ciudad”, con un querido amigo, quien venía todos los días a ver cómo estaba y me veía escribir y cantar. Él fue quien me trajo mi primer micrófono y los aparatos técnicos y como yo tenía un portátil, empecé a grabar las canciones de mi primer disco”.
“Gallos de ciudad”
“Gallos de ciudad” es un disco hecho “desde la rebeldía, desde el amor, desde la pena, la falta, la desolación, la distancia…”. “Las cinco o seis primeras canciones del disco fueron escritas en 2020, durante la pandemia, en Marruecos y nacieron de echar de menos la vida que había tenido siempre y que había desaparecido”.
“Todas las canciones del disco están escritas por mí pero quiero incluir el nombre de Rachid el Azzoui, él ha sido quien me introdujo y con quien he grabado casi todo el disco”. Poco a poco, Estefanía fue evolucionando y probando nuevos estilos y registros, hasta llegar a convertirse en quien todo la conocemos como artista, la fabulosa Ebhel. “Se trata de un disco ‘afrobeat’ con un cierto ramalazo rapero. Es muy africano y comercial”.
Ebhel nacía como artista y con ella venía detrás todo un vendaval de buena música y de fusión de estilos. Una artista muy fresca y natural. Parecía que la vida le iba tratando con más cariño y sí que experimentó esa frase de que “después de la tormenta, llega la calma”. Parecía que su sueño estaba cada vez más cerca, pasito a pasito hasta llegar a este 2023, año crucial para Ebhel como artista ya, que ha terminado de producir y grabar su primer álbum, ese “Gallos de ciudad” tan trabajado y luchado. En un periodo de tiempo corto, los ceutíes podrán disfrutar de la presentación del mismo, “habrá un evento en el que el público podrá escuchar los nueve temas del disco y ver el primer videoclip correspondiente al primer single”.
“Gallos de ciudad” es un disco hecho desde la rebeldía, el amor, la pena y la desolación...
Un disco que se ha cocinado a fuego lento. “Este disco ha tardado tanto tiempo en salir a la luz desde que se hizo porque no estaba bien mentalmente. Me gustaría que se normalizara la salud mental”. “Este disco va a salir ahora porque estoy sana, sana para poder llegar a dónde se imaginaba esa niña pequeña, a la que le diría que cuidara su voz y su cuerpo”.
Estefanía Pérez puede estar tranquila. Su constancia, dedicación y las ganas de seguir y no rendirse le han llevado a este punto de la vida en el que, por fin, parece que la felicidad es más abundante en ella. Estefanía ha sido como el ave Fénix, tocó fondo, murió y resurgió de sus cenizas convertida en Ebhel, una gran artista y mejor cantante que, más pronto que tarde, va a publicar al mercado su primer L.P. Ebhel puede decirle hoy a esa pequeña Estefanía de hace años que “se puede y que lo va a conseguir, que no se estaba equivocando en lo que sentía, esa niña pequeña lo sabía”.
Ebhel ha robado el corazón de todos nosotros. Se merece todo lo bueno que le suceda en la vida. Un ejemplo de alma pura y de corazón gigante. Una persona que enseña e ilumina con su luz a todo aquel que tiene a su lado. “Gallos de ciudad” es el resultado de muchos años trabajando y sobreviviendo a las caídas. Por fin lo ha conseguido, por fin la alegría llama a su puerta. Querida Estefanía, aclamada Ebhel, el mundo está preparado para vibrar con tu música y verte crecer y llegar donde tuviste que estar hace mucho tiempo.
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