Rafael Vivas diagnosticó dos casos de sarna en la Gerón en 2023, pero Sanidad no intervino
SANIDAD
El doctor garantiza que en octubre del pasado año logró “erradicar” la escabiosis en la residencia, aunque, meses más tarde, la Ciudad puso en marcha un protocolo contra el brote
La nieta de Carmen Recio tenía 6 meses cuando fue trasladada al Hospital Universitario de Cádiz con el cuerpo atestado de erupciones cutáneas. Los médicos tuvieron claro el diagnóstico: escabiosis. O, lo que es lo mismo, sarna. Su madre y padre ya lo habían padecido. También su abuelo, viéndose obligado a aislarse y pausar el tratamiento de quimioterapia que en ese momento recibía. La primera infectada en la familia fue su abuela, auxiliar de Enfermería de la residencia de mayores Gerón de Ceuta, donde Sanidad puso en marcha este martes, 13 de febrero, un protocolo de actuación para controlar el ya oficial brote de sarna que afecta “al menos a 25 usuarios”.
Pero Carmen Recio fue diagnosticada con la afección cutánea en el verano de 2022. Como ella, más de una veintena de trabajadores y residentes a lo largo de este año y medio. Responsabiliza directamente al dermatólogo que, según cuenta, desde julio de 2022 determina que no son casos de sarna humana. Por otro lado, el facultativo ceutí, Rafael Vivas, afirma haber identificado la enfermedad en dos de los residentes en septiembre del año pasado, logrando “a las pocas semanas” la “erradicación” de la sarna en la residencia. Al menos “en ese momento”. Al contrario de lo sucedido esta semana, Sanidad no activó ningún protocolo de control en 2023.
Este miércoles, después de que Sanidad reconociera la existencia de un estallido de casos de escabiosis en el geriátrico, Recio, responsable sindical por Comisiones Obreras de la Gerón decidió confesarse en compañía de Claudia González, secretaria de Acción Sindical de CCOO. “Hemos intentado llevarlo lo mejor posible, no hacer sangre de esto, esperando soluciones. Pero no vamos a permitir que se cuestione nuestro trabajo. Cualquiera que entre en la residencia sabe que todo está siempre limpio. Trabajamos mucho para que ahora nos tachen de sucios”, quiso exponer. Defiende que si el trastorno cutáneo acecha al centro no es por falta de esfuerzo por parte de los trabajadores. Desde que sospecharan del primer caso de sarna, en julio de 2022, han puesto en marcha el protocolo reglamentario en varias ocasiones, pese a carecer del diagnóstico oficial.
Tampoco culpa a la empresa, la cual, asegura, siempre se ha movido según las recomendaciones de la persona a quien responsabiliza de la extensión del brote, el dermatólogo Rafael Vivas. Contratado por las familias, por ser, según narra, “el único” especialista “dispuesto a atender a domicilio” y, por ende, a personarse en la residencia, Vivas asistió a los usuarios que requirieron sus servicios. Según afirma Recio y ratifica Comisiones Obreras, el facultativo “se negó” en todo este tiempo a diagnosticar de sarna a los afectados, motivo por el cual no se pudo decretar una alerta sanitaria en el centro que obligara a establecer un protocolo riguroso.
El doctor ceutí, quien ya en los años sesenta practicaba la medicina, también quiso ofrecer su versión de la historia. En primer lugar, niega que el año pasado acudiera a la residencia: “En el 2022 no aparecí por allí”. No fue hasta septiembre de 2023, cuenta, cuando se personó en la Gerón para tratar a los usuarios que demandaban su asistencia. Reconoce que diagnosticó en aquel tiempo “dos casos de escabiosis”, y que en octubre dejó “la residencia sin ningún problema de sarna”. También se encargó de atender “a todos los sospechosos de picores”. Es decir, a familiares o compañeros de habitación con los que los contagiados tuvieran relación, aunque no fuera su obligación atenderlos.
Al finalizar su labor allí, el doctor decidió escribir una carta que entregó a la directora de la residencia. Estaba el escrito dirigido a los médicos de cabecera que atendieran a residentes y personal del centro con picores similares a la sarna. La carta, a la que ha tenido acceso este periódico, data del 23 de noviembre de 2023. En esta apeló a la “unificación” de criterios médicos, explicando que los casos de sarna humana detectados “en algún paciente” del geriátrico fueron “tratados con éxito”. En ésta explicó el tratamiento a los que él recomendaba someter a los pacientes. Además, recordaba haber mostrado “a los cuidadores la prueba de la tinta, que es patognomónica de padecer sarna humana”. Con “patognomónica” se refería a que la realización de dicha prueba refleja unos síntomas que, de estar presentes, aseguran que el sujeto examinado padece de la enfermedad.
La representante sindical de la Gerón mantuvo que “nunca” hubo un diagnóstico de escabiosis por parte del doctor y que, de hecho, tanto la dirección de la residencia como la Consejería de Sanidad confiaban en el criterio del mismo. Recio relata que en octubre de 2023, después de que se reinfectara por tercera vez, se puso en contacto con Sanidad. Les explicó que “unos 15 trabajadores” y varios usuarios habían sido diagnosticados de sarna por otros especialistas en Medicina de Familia. Fue atendida, narra, por una técnico de la Ciudad, Margarita Medina: “Me dijo: ‘Si el doctor Vivas dice que no es escabiosis, no es escabiosis’. Decía que ellos confiaban, que ella confiaba plenamente en él”. Sin embargo, Vivas reconoció la existencia de casos de sarna que habían sido controlados ya en octubre.
Comisiones Obreras presentó una denuncia en octubre de 2023 a la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Ceuta, “por deterioro de salud laboral en la Residencia Gerón”
Este diario ha tratado sin éxito de contrastar las declaraciones de la trabajadora de la Gerón, Carmen Recio, y del doctor Rafael Vivas con la dirección de la residencia y con la Ciudad Autónoma. Ambas instituciones se limitan a confirmar la activación del protocolo por el brote de escabiosis. No ofrecen datos actualizados sobre el número de afectados en la actualidad, más allá de los “25” a los que hizo alusión la consejera, Nabila Benzina, al ser preguntada el pasado miércoles. El geriátrico garantiza no tener constancia de diagnósticos positivos de sarna en 2022 y se escuda en que desde el principio se ciñeron a las indicaciones de la Consejería.
Denuncia de Comisiones Obreras
Ya a finales de enero de 2024, “viendo que la situación empeoraba”, Carmen Recio volvió a recurrir a Sanidad. El 6 de febrero, una nueva especialista en Dermatología se personó en la residencia con personal de Epidemiología de la Ciudad. Esta confirmó finalmente que se trata de un brote de escabiosis (sarna). Desde el Ejecutivo local afirmaron este miércoles que "toda la residencia al completo ya ha completado la primera parte del tratamiento, que deberá volver a repetirse la próxima semana". En paralelo, han adoptado medidas "para el control del ácaro".
Ahora los trabajadores exigen explicaciones. No entienden el porqué de la tardanza en activar un protocolo contra la reproducción de las bacterias. Comisiones Obreras presentó una denuncia en octubre de 2023 a la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Ceuta, “por deterioro de salud laboral en la Residencia Gerón”. Continúan sin recibir aún respuesta. En ella pusieron de manifiesto que pese a que esta afección no está recogida en el Reglamento de riesgo biológico (RD 664/1997), no siendo tampoco “de declaración obligatoria”, su fácil propagación “tiene un marcado interés para la prevención de riesgos laborales”, los cuales, defendían en la denuncia, no están garantizados en el geriátrico.
Ni la auxiliar ni ninguno de los compañeros diagnosticados en Atención Primaria fueron derivados al servicio de Dermatología en el HUCE
Además, reprochan desde CCOO que “al no decretarse que era escabiosis”, los tres trabajadores dados de baja por los “picores insoportables” declararon su incapacidad “por contingencias comunes”. “No se pudo tratar como enfermedad profesional”, y, dado que ya se ha reconocido la existencia de un brote, los afectados procederán a “hacer una reclamación”, ya que incluso su sueldo se vio mermado.
El sindicato acusó directamente al dermatólogo de la prolongación en el tiempo de la sarna, “porque había una total negativa” por su parte “de dar un diagnóstico de escabiosis”. A pesar del criterio de varios médicos de cabecera que detectaron la enfermedad en “al menos una quincena de trabajadores”. Además, en este año y medio, varios residentes, al ser ingresados en el Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) por otras patologías, fueron también diagnosticados de escabiosis, cuenta Carmen Recio. “Pero después llegaba él (el doctor Vivas) y decía que era mentira, que se habían equivocado”.
La primera trabajadora del geriátrico en ser diagnosticada de sarna fue Carmen Recio, según afirma ella misma, quien acudió a la empresa con el informe de su médica de cabecera. Pero consideraron que “ese diagnóstico tiene que darlo un especialista en Dermatología”. Ni la auxiliar ni ninguno de los compañeros diagnosticados en Atención Primaria fueron derivados al servicio de Dermatología en el HUCE.
Criterio heterogéneo
Lo primero que quiso aclarar Rafael Vivas es que la sarna humana, pese a tratarse de “un padecimiento leve”, “produce molestias muy importantes” y “no es sencillo de diagnosticar”. Es por eso que, pese al respeto que siente por sus compañeros, considera que los médicos de cabecera que atendieron a los trabajadores y usuarios de la Gerón debieron derivar a estos “al especialista”. “No tienen por qué conocer las peculiaridades de esta afección”, añadiendo que “hay muchas otras patologías que pueden ser confundidas con la sarna” porque provocan picores que pueden generar irritaciones cutáneas similares a las de la escabiosis.
“Me choca el criterio de Sanidad. En primer lugar, el número. Y, además, el que hayan decidido tratar a toda la residencia, a todos los familiares con el tratamiento”
Mantiene que tan solo diagnosticó dos casos de sarna en la Gerón el pasado mes de septiembre, a los que sometió a seguimiento durante “10 o 12 días”. “Porque el parásito de la sarna está ahí y deposita unos huevos que tardan unos días en eclosionar, por eso hay que hacer un tratamiento de recuerdo a la semana”. Con respecto a la reciente valoración de la dermatóloga que acudió a la residencia el 12 de febrero y confirmó la existencia de un brote de escabiosis, Vivas no lo niega, pero le extraña “que se declaren 25 casos repentinamente”.
“Me choca el criterio de Sanidad. En primer lugar, el número. Y, además, el que hayan decidido tratar a toda la residencia, a todos los familiares con el tratamiento”, afirma. Por otro lado, asegura que “hay muchas afecciones cutáneas que son tratadas como sarna aunque no lo son”. Por un lado, está la sarna de la recolección, cuyo nombre técnico es ‘trombiculosis’, diferenciada de la sarna humana por la inexistencia de un parásito. La piel se irrita al estar en contacto con la hierba y produce picores. Las heridas derivadas son dificilmente diferenciables de la escabiosis. También alude a la “sarna de los alimentos” o “de las aves, roedores y palomas” (mesostigmata). El doctor se encuentra a menudo con casos de picores “psicogénicos” provocados “porque el sujeto tiene alterado su estado de ánimo”.
Todas estas “producen erosiones que para una persona no acostumbrada a verlo son iguales a las de la sarna humana”. De hecho, narra que hace escasos días, una “institución oficial de Ceuta” reclamó su servicio por supuesta presencia de sarna. “Ninguno de los pacientes a los que miré tenía escabiosis. Solo alteraciones emocionales”.
Vivas se sorprende de la detección “repentina” de 25 casos de escabiosis en la residencia, pero para sus trabajadores no es nada nuevo. La auxiliar de Enfermería y responsable sindical de la Gerón se plantea “denunciar a Vivas” por las consecuencias derivadas de que no diagnosticara la sarna, según esta. “Me perjudicó a mí y a toda mi familia. Yo he contraído la enfermedad tres veces y he tenido que pagarme los tratamientos. Sin contar la desinfección de los colchones, el lavado de ropa a 60 grados… Y otros muchos compañeros que se han callado”. Algunos de los presuntos afectados prefieren mantenerse en la sombra, cuenta Carmen Recio, porque desvelar el padecimiento añade también “ciertos prejuicios de la ciudadanía hacia los trabajadores”. Es por esto que desde 2022 han tratado de “silenciar” el problema, hasta que se ha cuestionado el trabajo del personal. “Eso es lo único que no vamos a permitir”.