La desalinizadora de Ceuta: una ‘trabajadora sin descanso’ para abastecer de agua potable las 24 horas

DÍA DEL AGUA

Más de 20 años lleva facilitando la vida de los ceutíes este punto de conversión de agua marina a agua dulce. Una infraestructura que cuenta con un funcionamiento “caro”, explican desde ACEMSA

FOTO E.P.
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El Día Mundial del Agua, celebrado cada 22 de marzo, recuerda la importancia vital para la vida en nuestro planeta, un momento para concienciar sobre la importancia de garantizar el acceso equitativo al agua potable y saneamiento básico en todo el mundo. En este sentido, el suministro de agua potable en Ceuta es un aspecto vital para el bienestar de su población y el desarrollo sostenible de la región. Dada su ubicación geográfica y su clima mediterráneo, Ceuta a menudo enfrenta desafíos en cuanto al abastecimiento de agua dulce, lo que resalta la importancia de contar con una desalinizadora en pleno funcionamiento.

Esta infraestructura no solo proporciona una fuente confiable de agua potable, sino que también reduce la dependencia de recursos hídricos limitados y vulnerables a condiciones climáticas adversas. Además, una desalinizadora eficiente garantiza la seguridad hídrica a largo plazo, protegiendo la salud pública ofreciendo un suministro de agua seguro y confiable para residentes, empresas e industrias locales. Así las cosas, el director gerente de ACEMSA, José Manuel Sánchez, ha realizado un repaso sobre la desoladora, para este especial del Diario El Pueblo de Ceuta.

Ante la continuidad en la insuficiencia de recursos propios y como alternativa, según los estudios realizados, en 1995 se inicia la construcción de una Instalación Desalinizadora de Agua de Mar, con una capacidad de 16.000 m3/día, finalizando en 1997, asumiendo ampliaciones posteriores, permitiendo aumentar en 10.000 metros cúbicos al día la capacidad de producción de la planta, pudiendo así desalar ahora 30.000 metros cúbicos, frente a antes, cuando eran 22.000.

Abastecimiento de agua durante las 24 horas

Con la puesta en funcionamiento de la desaladora, Ceuta consiguió tener suministro de agua potable durante las 24 horas del día, sin interrupciones, algo que sí ocurría en Ceuta hasta entonces, con el fin último de "garantizar" el suministro. "No había agua 24 horas, se cortaba el agua a mediodía o a media tarde y además, en determinadas épocas, había que suplir trayendo barcos. Se puede asociar perfectamente al presidente actual, a Juan Vivas, porque él es el que impulsa el agua a 24 horas, que era una cuestión complicada. Además, las tuberías no estaban preparadas para soportar agua durante 24 horas. Al ir reduciendo todos los días la presión, pues evitabas fugas y evitabas pérdidas y todo eso. En el momento en que sometes la tubería durante todo el tiempo, es decir, constantemente a presión, pues las averías se dispararon", relata el director gerente de ACEMSA, sobre los orígenes de la desaladora.

El funcionamiento, "caro"

Antes de desarrollar el proceso de conversión de agua marina a agua dulce, potable y mineralizada, José Manuel Sánchez deja claro que se trata de un ¨proceso caro", ya que "consume mucha energía". Ahora bien, consume tanta energía eléctrica porque requiere elevar el agua a 70 atmósferas. Se eleva mediante unas turbobombas y eso consume mucha energía. Esa agua, una vez se le ha dotado de esa energía, esas 70 atmósferas se proyectan sobre unas membranas, para la ósmosis inversa. El impacto de esa agua contra las membranas hace que más o menos la mitad pase como agua pura y la otra mitad la rechace como salmuera". Sin embargo, esa agua pura, "como la de la lluvia", "necesita volver a remineralizarse, lo que hace que no dé sed".

"El agua pasa por una serie de filtros, pasa por hasta cuatro filtros, en el que primero se le quitan los elementos más gruesos, se le van quitando los más finos, hasta que el agua está ya limpia. Limpia, pero no pura. Cuando entra en las turbobombas está limpia, pero no es pura. Cuando sale sí es agua pura", afirma Sánchez. Una vez el agua remineralizada, el agua va al depósito, que sirve de almacén y desde ahí se bombea hasta la planta donde se vuelve a bombear para llevarla al depósito de cabecera y desde el depósito de cabecera ya se irradia.

¿Qué se hace con la sal resultante?

El proceso de transformación también supone la eliminación de la parte salada que alberga el agua marina. Una sal que es devuelta al mar. "Durante cuatro años hemos tenido una serie de correntómetros y una serie de sensores que nos han indicado que no hay afección al medio marino. Lo que ocurre es que tenemos un depósito intermedio y desde ese depósito intermedio se vierte, para que salga por un emisario al mar. No hemos observado que haya ningún tipo de problema con el medio marino después de estos 20 años con esa salmuera, o sea, se diluye en el mar".

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