Roberto Perdigones, la ‘oveja negra’ que “encaja” en el mundo desde que es mujer
SOCIEDAD
El mediático cabo del Ejército de Tierra destinado en Ceuta conversa con El Pueblo para aclarar que su cambio de género buscaba su propia “felicidad” y “paz mental”
Con una 1906 en la mano, Roberto Perdigones confiesa que todo lo que hace tiene como fin único su “felicidad”. Sus amigos lo apodan “el cucaracha”, consecuencia de haber sobrevivido a un derrame cerebral y a una septicemia a lo largo de sus 35 años de vida. “La diferencia entre la vida y la muerte es un segundo. Un golpe mal dado”. Lo sabe por experiencia, como todo motero que se precie. Como tal, garantiza valorar la “libertad” por encima de todo. Un día cualquiera del marzo pasado se encaminó hasta el Registro Civil para dejar de ser un hombre en términos jurídicos. Con la mano izquierda resguardada en el bolsillo de un pitillo negro rasgado por las rodillas, ‘la Cabo Roberto’, mediática desde que su cambio "de género" copara titulares y platós de televisión, afirma que su vida, desde que es “una mujer”, no ha cambiado.
“¿Por qué lo he hecho? Pues porque así estoy más tranquilo. Ya no soy el raro, ya no me falta un verano. Bueno, eso sí, pero ya no tantos”, enuncia jocoso el militar del Ejército de Tierra destinado en Ceuta con un acento gallego imposible de disimular. Recostando su metro sesenta en una pared enlozada, aclara que para dirigirse a su persona tan solo es necesario el “respeto”. Que le traten “de él o de ella” le trae sin cuidado. Prefiere tomarse su “intersexualidad” con “naturalidad”. Es consciente de que la definición oficial implica una ‘anomalía’ biológica de la que él carece, pero “las cosas evolucionan”, también los términos: “Tengo dos géneros en un solo cuerpo. Por fuera soy un hombre. Es evidente. Pero por dentro soy una mujer”. Prefiere ser referenciado en masculino y en femenino alternativamente, “para que la gente se entere de que me da igual”.
La “curiosidad” que, según cuenta, la define, la motivó a informarse en profundidad acerca de la esencia del hombre y de la mujer. Nunca se sintió identificado en las etiquetas asociadas a su sexo, pero se vio reflejado en los “numerosos manifiestos feministas” que leyó a raíz del surgimiento del debate social acerca de la ‘Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI’, publicada el 1 de marzo de 2023 en el BOE. Descubrió “la pieza” que le faltaba. “No estoy tan loco… Es lo que soy. Y como decidí mirar por mí, por nadie más, hice las gestiones. Por mi propia felicidad. Mi paz mental no tiene precio”, reflexiona a las puertas del que sigue siendo su pub favorito en la ciudad que lo acoge desde 2017. Mantiene que “nunca” quiso adquirir notoriedad pública ni “reivindicar” ningún tipo de discurso político con su cambio de género. “Pero consiguieron mi número y yo no pude negar lo ocurrido. Es cierto y no me avergüenzo”.
Su pasión por las motos, el amor hacia Ceuta y las juergas en el Pub irlandés ‘Dublín’ no han cambiado. El frío de la primavera pasada por viento ceutí no impide al gallego lucir los tatuajes que dibujan sus dos brazos. Camiseta de Dragon Ball y chalequillo vaquero decorado con parches personalizados. Uno de ellos con su propio logo, protagonizado por un enfadado Baby Yoda. Al pecho el de los ‘Black Sheep Sevilla’, el grupo de moteros que lo acogió hace un año. Los ‘ovejas negra’ están también presentes en su cabeza, cubierta con una camiseta de los Black. Sus muchos compañeros fueron los primeros en conocer su cambio de género. Las moteras y moteros andaluces lo apoyaron en la decisión que meses después de tomarla en su propia intimidad, saltara al candelero mediático en titulares que lo acusaban de fraude. Desde la tranquilidad de su pub ‘de siempre’, Roberto Perdigones se dispone a explicar por qué su “único delito” es huir “de lo normativo”.
Un padre
Su musical entonación proviene del interior de Galicia, donde fue criado entre los 500 habitantes que residían en su aldea, Gondomar. Recuerda con humor los días de descanso lectivo cuando el río se desbordaba e inundaba el colegio. Con los 14 tuvo ya su primera moto, que renovó con 22. Y entre medias fue padre. Trabajaba como pintor cuando, con la mayoría de edad recién cumplida, supo que su novia esperaba un hijo. “A la mili del tirón”. La necesidad de adquirir mayor estabilidad y contar con un seguro lo llevó a inscribirse en el Ejército, que continúa siendo su familia laboral actualmente. No tardaría en finalizar su relación afectiva, y aunque inicialmente lo veía “con frecuencia”, cuenta que desde hace años le es casi “imposible”.
“Todo empezó cuando le dije a la madre que había rehecho mi vida y que me iba a casar. Nos dejamos una pasta para decorar la habitación del niño con dibujos de Buzz Lightyear, que le encantaba. Pero dejó de permitirme verlo”. Según narra, nunca perdió la esperanza. Solía acudir hasta la casa de su expareja para recoger al hijo en común siempre que le tocaba, pero no le era posible. En numerosas ocasiones denunció a la progenitora por el impedimento. “Y la madre ese mismo fin de semana me denunciaba a mí por no haber ido a buscarlo”. Su hijo cumplirá 16 años en agosto y la “batalla” por la custodia del mismo ha sido expuesta mediáticamente como uno de los motivos por los que Roberto realizara el cambio de género. Para ‘beneficiarse’ de las ventajas de pasar de ser el padre a la madre no gestante.
Él garantiza no verse beneficiado “en nada” en lo que respecta a su hijo. Tampoco en el ámbito laboral. Sin embargo, le acusan de realizar el cambio motivado por saber que contaría con la posibilidad de acceder a una habitación privada en el cuartel de Ingenieros al que pertenece, en lugar de tener que compartirla con otros hombres. Además, aludieron al incremento de su pensión como mujer militar. Se trata de un complemento exclusivo para las mujeres consistentes en el aumento de la pensión de jubilación en un 5% en caso de contar con dos hijos, del 10% si se trata de tres y del 15% si son cuatro o más. Se defiende Roberto garantizando que, al realizar su cambio de género, efectivo en su DNI desde el 28 de julio, desconocía tal ventaja. “Me enteré hace un par de meses, cuando empezó toda esta tontería en los medios. Tampoco sabía lo de que iba a ser madre no gestante”.
"No vamos por ahí mostrando nuestro DNI. Llevo un año como mujer y no me he aprovechado ni nada. Sigo viviendo igual"
Con respecto a la mensualidad que debe ingresar en la cuenta de la madre de su hijo para la manutención de éste, asegura que nunca dejará de cumplir con la orden del juez. “Me parecería ilógico que me quitaran la pensión porque no es para la madre biológica. Es para él. El dinero es para mi hijo”. Y, subraya en todo momento, no está dispuesto a dar “ni un paso que pueda afectar al chaval”. Su objetivo es “retomar el contacto padre-hijo”, ese por el que afirma haber luchado “desde que nació”.
Después de que su polémica decisión saltara a las principales cabeceras nacionales tuvo la oportunidad de hablar con él para contárselo personalmente. “Me dijo: Ah, vale”. “Estoy esperando a que tenga 18 años para plantarle todos los papeles con las denuncias de todas las veces que he intentado verlo y no me han dejado, para decirle: ‘Toma, ahí está lo que he luchado’”. Asevera que detrás de su cambio no hay reivindicación política ni afán lucrativo. Cuando lo hizo nunca pensó que trascendería de esta forma. “No vamos por ahí mostrando nuestro DNI. Llevo un año como mujer y no me he aprovechado ni nada. Sigo viviendo igual. Pero alguien daría mi número a un periodista, vinieron a preguntarme y yo no me oculto. Soy lo que soy. Me da igual. Y a quien no le guste, que se joda”.
La autopercepción
A quienes le acusan de fraude les replica cuestionando tal figura en la ‘ley trans’. “La ley deja bien claro que el cambio se basa en la autopercepción de uno mismo, ¿qué fraude puede haber en mi autopercepción?”. Y aunque se autopercibe como una mujer, biológicamente es un hombre. “Yo meo de pie. No voy al baño de las mujeres porque para mí es una falta de respeto. Tampoco voy al ginecólogo, sino al urólogo. Y me gustan las mujeres, por eso soy una mujer lesbiana y hombre hetero”. Y por ese mismo motivo le gusta corregir a quienes confunden su cambio de género con un cambio “de sexo”. “No es lo mismo”.
Fue la lectura de manifiestos feministas elaborados en Ciudad de México y Noruega o una “tesis” desarrollada por la Universidad de Granada lo que terminó de convencerle. “Me vi identificado en las definiciones de lo que es ser una mujer”. Para él, ser mujer es “lo más bonito que hay”. Corresponde a alzarse como “una persona constante, luchadora, con resiliencia, que antepone su familia, sin miedo al fracaso y que quiere ser libre”. “Yo soy así. Es como me identifico y me siento”. Ni siquiera se planteó escoger el género no binario. Ser mujer le hizo “encontrar la pieza que faltaba”.
Se confiesa totalmente “de acuerdo” con la ‘ley trans’, como con cualquier normativa que ofrezca “mayor libertad a cualquier persona para su propia determinación”. Su decisión no se trata para él de un engaño ni de una “burla” hacia las personas transexuales. Entiende que el cambio de sexo “es socialmente muy duro”, solo que lamenta que estas personas “que sufren tanto por su condición” no empaticen con su situación. “Los transexuales están haciendo conmigo lo mismo que les han hecho a ellos. Todo por no ir acorde con lo normativo”.
Alrededor de 50 ceutíes han cambiado de sexo registral desde que la ‘ley trans’ entró en vigor en marzo de 2023. En su mayoría, mantuvieron el nombre masculino, como Roberto. Se muestra crítico con aquellos que tratan de “burlar” la ley, refiriéndose a un “grupo de hombres”, agresores sexuales, que han cambiado de sexo eludiendo sus responsabilidades penales. “No me parecen gente”. “A mí lo que hagan los demás me la suda. Yo lo hago por lo que lo hago. Vivo mi vida. Me gusta beber, salir, fumar, echarme unas risas”.
La vida breve
En adelante continuará viviendo su “intersexualidad” con “naturalidad”. “Cuando vea en un bar a una chica que me mole le diré: ‘Pues mira, que sepas que eres lesbiana, porque estás tonteando con una tía’. De cachondeo. Con naturalidad. Y si me dice que no, pues nada”. La vida del motero es “demasiado corta” para no tomarla “a cachondeo”. Sus compañeros de ‘Ovejas Negras’ lo apoyaron desde el principio. Incluso cuenta que el famoso vestido con el que fue fotografiado saliendo de su “domicilio”, en el cuartel, lo estrenó en el circuito de Jerez, adonde acudió con los ‘Black Sheep’ para ver el gran premio de Moto GP. “No hubo burlas, ni miradas, ni críticas. Ni de las mujeres ni de los hombres. Me llamaban ‘lady sheep’”.
El 5 de mayo de 2019 sufrió ese accidente de moto que dicen que todo motero que se precie sufre alguna vez. “La vida te cambia en un segundo”. Desglosa con rapidez, como quien acostumbra a recordar la lista, todas y cada una de las consecuencias: “fractura de pulmón, costillar izquierdo completo, desplazamiento de la caja torácica, vértebras L1, L2 y L3 rotas, fractura de cráneo, de mandíbula, de cuenca ocular y derrame cerebral”. Estuvo a punto de tratarse de una “muerte cerebral”, de no ser porque al “volar” tras estamparse contra un coche sufrió un corte en la cabeza por el que se liberó la presión sanguínea.
Hace escasos meses, mientras se encontraba ingresado en un hospital gallego para ser operado de la rodilla, fue infectado con septicemia. “Hay mucha gente muerta por eso. Me libré por horas”. “El cucharacha” lo apodan sus amigos: “porque sobrevivo a todo”. Lo único que espera del futuro es “seguir viviendo tranquilo y disfrutar”. Se encamina ‘la cabo Roberto’ hasta el interior del Dublín para depositar su botellín de Estrella Galicia, ya vacío, sobre una de las mesas de madera que caracteriza el local.
Junto al acerado de la calle Antioco, su BMW F 750 espera que el motero vuelva a arrancarla. “No voy a perder el tiempo reivindicando ni riéndome de nadie cuando la vida es tan corta. Ahora mismo puedo estar aquí bien aparcado, que venga un coche descontrolado y me lleve por delante. Y al hoyo”, relata segundos antes de despedirse.
- “Mientras no le hagas daño a nadie y respetes la libertad, vive y sé feliz”.
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