El huerto de Sidi Embarek, un 'remedio' de interculturalidad en el proyecto de Grigri y Elín
SOCIEDAD
Mohamed, Nawal o Manal compartían un jueves de plantar, podar y pintar. Guiados por Reduan, el nuevo jardinero, embellecían este espacio natural también con valores de hospitalidad y convivencia dentro de 'Un botiquín para mi ciudad'
El huerto de todos, el de Sidi Embarek, acogía este jueves, 25 de abril, a los que tienen “más iniciativas”. Reduan, el jardinero del mismo, se encontraba justo en la puerta explicando nociones de la materia a la familia responsable del huerto urbano de las 317 VPO. A lo lejos, en las alturas, se situaban ayudando a pintar algunos vecinos de Los Rosales, La Reina y Sidi Embarek. Este espacio natural tenía algo más especial que de costumbre, la convivencia.
La asociación Elín colabora con Grigri Projects en el proyecto ‘Un botiquín para mi ciudad’, que se lleva a cabo en Vallecas, Els Orriols y ahora Ceuta. Estas asociaciones, que trabajan en pro de integrar a personas migrantes, tienen dos objetivos: “trabajar la hospitalidad y la interculturalidad para mejorar la convivencia de la gente de la ciudad autónoma”, enunciaba a El Pueblo la educadora social de Grigri, Manal Bachir.
Estos activistas han recogido varios ‘remedios’ que ofrecen entidades y asociaciones. El primero fue el torneo intercultural con iftar colectivo, también con la Asociación de Vecinos de Sidi Embarek; el segundo una ruta senderista con la Fundación Cruz Blanca donde interactuaron menores no acompañados y usuarios de esta entidad; y el tercero, “utilizar el huerto para poder generar un espacio de convivencia y acogida a personas migrantes”, continúa Bachir.
El próximo lo realizarán en colaboración con la Universidad de Granada, aunque no desvela los ‘ingredientes’ de ese ‘remedio’. Junto a Manal coordinan Ramsés de la Asociación Elín y Paula, que aún estaba por llegar.
Cerca de la higuera que dará sus frutos “en veinte días”, anunciaba el jardinero Reduan, estaba Mohamed, de 25 años. Estudia con la Elín y vive con su familia en Ceuta. Charla con El Pueblo que viene a “trabajar y ayudar en el campo con mis amigos de la asociación y de Sidi Embarek, estoy muy contento por este trabajo”. Además, sonreía reconociendo que es un día “muy especial” para todos. Una jornada que “no es sólo para practicar, sirve para hacer más amigos y explicar más sobre el idioma con otros”.
Mohamed ya había soltado el rastrillo cuando se acerca a hablar con nosotros. Es residente del CETI y participa en esta actividad por el simple hecho de convivir con “varias culturas y nacionalidades”. Y se lo están pasando “genial”. Plantar, cortar, pintar. El joven lleva un mes y veinte días en el Centro de Estancia Temporal y su castellano perfecto lo aprendió en Tetuán.
Relata que desde que llegó a Ceuta participa en varias actividades, “las que sea, la intención es divertirse teniendo la situación que tenemos”. Cuando se le pregunta qué ‘remedio’ de los tres que ya se han realizado le ha gustado más, no podría elegir, “en todos he tenido oportunidad de relacionarme”.
Nawal estudia Educación Social y llegaba al huerto desde El Príncipe. Pero no venía sola, la acompañaba una compañera de la carrera y su hermano pequeño. Le comentaron el encuentro intercultural y “nosotros, cualquier acción que podamos, venimos a ayudar y a enriquecernos”. Además, como futura experta, estas actividades le sirven para desarrollar habilidades de todo tipo. Entre los tres mencionados se encontraban cortando las hierbas y embelleciendo este huerto de todos.
Arriba, con los que pintaban, estaba Abdellah Mustafa, el presidente de la asociación de Sidi Embarek que no para de ‘inventar’ para que los jóvenes estén activos. Y no duda en responder que cree “muy necesario” fomentar la convivencia. Es una idea que tenían y no encontraban forma de hacerlo, Manal y Ramsés propusieron la iniciativa y este ‘equipo’ de la barriada planteó los dos ‘remedios’ para que “se sientan como en casa, que en este barrio tienen su hogar y pueden venir a cualquier actividad, son los que más aportan y tienen más iniciativas que nadie”.
El huerto ahora tiene un nuevo jardinero, Reduan. Pero siempre lo acompañan, aunque sea los más mayores desde sus ventanas, “les encanta ver gente en el barrio”, espeta Abdellah Mustafa. Reduan tiene “mucho tacto y sabe explicar, los chavales vienen con él”.
Volviendo a innovar, desde la asociación piensan continuar estas actividades, “que se hagan una vez al mes”. Y no podría ser otro, un feedback positivo, “los jóvenes lo reciben bien y les gusta, hasta a los mayores, que se asoman a la ventana”, ríe.
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