Jaime Fossati, el odontólogo “cercano” de Otero y Beatriz de Silva
DÍA MUNDIAL DE LA ORTODONCIA
Además del trabajo como cirujano e implantólogo en su propia clínica privada, el ceutí atiende a adultos y, sobre todo, a menores en el centro de salud del INGESA, gracias al Plan de Salud Bucodental
El ‘idilio’ entre Jaime Fossati y la Odontología comenzó en el Hotel Tryp. No solía comer a solas con su padre y su abuelo, pero ese día lo hizo. No tenía más de 17 años. De estirpe de médicos, tuvo que confesar que no estaba dispuesto a pasar “11 o 12 años” de su vida “estudiando”. Para su abuelo, “de los de la vieja escuela”, era complicado aceptar profesiones en su familia más allá del Derecho, la Medicina o la Arquitectura. Pero le valió la Odontología, por la que se decantó un joven Fossati a propuesta de su padre. No había “vocación” entonces, pero se fue construyendo más tarde. Hoy, además de gestionar su propia clínica privada, ubicada en la calle Beatriz de Silva, ejerce su profesión en el Centro de Salud de Otero, como uno de los tres odontólogos del INGESA.
Sala de espera de la 'Clínica Dental Fossati', en la calle Beatriz de Silva, número 5. / FOTO G.S.
La Clínica Dental 'Fossati’ huele a canela. El aroma que desprende el diminuto ambientador dispuesto, junto a una ‘montaña’ de libros de Fantasía, sobre la mesa de la sala de espera consigue impregnar gran parte del lugar, de paredes blancas y suelo reluciente. Tras atender a uno de los primeros pacientes de la mañana de un martes cualquiera, Fossati se acomoda sobre un sillón acolchado. “Tal como estoy ahora mismo, yo me siento con mis pacientes y trato de transmitirles cercanía”, relata tratando de explicar su ‘truco’ para luchar contra el estereotipo del dentista “que da miedo”.
“‘Como no te comas la fruta te llevaré al dentista y te arrancará los dientes’. Desde tiempos ancestrales, al dentista se le ha tenido como a un ogro. Son muchas las causas por las que las personas descuidan su salud bucodental, pero esta es una de ellas”. Al finalizar su carrera universitaria, allá por 2003, el odontólogo con quien practicó durante “tres o cuatro meses” tenía su clínica en el mismo espacio desde el que conversó con este diario. “Tenía ganas de prejubilarse”, por lo que, al poco tiempo, él se hizo con las riendas. Desde entonces, combina trabajo y formación para ofrecer una asistencia no solo “cercana”, también “de calidad” y enfocada en sus especialidades, la Cirugía y la Implantología. Lo hizo con “esfuerzo y lágrimas”, “lágrimas sobre todo”.
Jaime Fossati posa junto a su compañera Meriem Ruiz en el mostrador de la clínica. / FOTO G.S.
Viéndolo con perspectiva, a veces le da por pensar que “igual” debió irse a otros países, “a probar otros idiomas”. Su recomendación ‘estrella’ a los recién graduados es que no tengan prisa por trabajar. Él la tuvo, sin tener que renunciar a la formación y a experiencias en el ‘extranjero’. Rondaba los 22 años cuando tomó un avión hasta Cuba, donde pasó algo menos de 12 meses. “Allí están las mejores escuelas de cirugía del mundo. Aprendió todas las técnicas quirúrgicas habidas y por haber, y es prácticamente a lo que me dedico hoy en día”. Allí obtuvo los postgrados en Cirugía Oral y Maxilofacial y en Implantologia Avanzada, todos por la Universidad de La Habana.
También residió durante una temporada en la capital española, donde obtuvo un Postgrado en Implantologia en el complejo hospitalario ‘Ruber Juan Bravo’. También en Madrid logró el diploma universitario en Cirugía Oral en la Universidad Complutense. Al iniciar su propio negocio en Ceuta supo que quería “comerse el mundo”, ofrecer “cosas que muchas veces están fuera de alcance”, pero se arriesgó. “Ese riesgo puede causar malas pasadas, que a veces sirven para ganar experiencia”. Fossati ofrece asistencia en su especialidad, cirugía e implantología. Si de algo presume es de dirigir la clínica “que más intervenciones hace al año en Ceuta”. En total, “unas 800 anuales”. Por no hablar de que lleva “más de 10.000 cirugías” de la muela del juicio desde que abrió la clínica.
También cuentan en abanico de servicios con la ortodoncia, que realiza su compañero Enrique Ruiz. “Todos sus pacientes salen felices. La ortodoncia, al alinear los dientes, da un tono estético, y eso es felicidad”. Defiende que la ortodoncia, como la totalidad de la Odontología, debería centrarse más en la “prevención” que en la corrección, como defiende la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, lamenta, “solo un 6% de la población acude al dentista de forma habitual, un 70% lo hace cuando tiene una dolencia. Eso es contra lo que hay que luchar”.
Prevenir y priorizar
“Hay que concienciar a las personas desde pequeños sobre la importancia de ir al dentista con periodicidad”, defiende. Tiene Fossati una teoría que explica por qué las personas no son propensas a acudir al dentista con regularidad. “Creo que ha habido una sobresaturación de información desleal y falsa. Con el boom de las churridén”.
- ¿Qué son las ‘churridén’?
- Esas franquicias que tenemos en todas las ciudades de España, que, poco a poco, han ido cerrando. Porque no han ofrecido ni calidad, ni servicio. Han estafado y robado. Han creado a la gente falsas expectativas.
La ‘mala prensa’ generada por las clínicas que Fossati conoce como “las churridén”, sumado a la “mala fama” de los dentistas entre la ciudadanía, hace que la sociedad se “descuide”. Lo que tiene claro es que no es cuestión de dinero. “No es que sea caro. Sabemos que hoy por hoy se tira el dinero en otras cosas antes que en la salud”. Para conseguir que la población priorice el cuidado de su boca y sus dientes, alude el profesional al Plan de Salud Bucodental a través del cual el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) permite a todos los niños y niñas menores de 14 años el acceso a los cuidados odontológicos.
Desde hace dos años ejerce Jaime Fossati dentro del Área de cobertura sanitaria del INGESA en Ceuta. Si antes trabajaba en el Centro de Salud Recinto, ahora, desde hace tres meses, lo hace en Otero. Hay un odontólogo en cada uno de los tres centros. Aunque también realizan extracciones a adultos, se dedican “mayoritariamente” a la Odontopediatría. Tratamientos de odontología conservadora (empastes, endodoncias, reconstrucciones o blanqueamientos), revisiones o estudios de todo tipo. También cuentan con un gabinete de higiene dental, formado por los y las higienistas, que se dedican a hacer sellado de cavidades, fluorizaciones pertinentes o limpiezas de boca.
Esto es solo para los menores de 14 años. “A partir de los 14 desaparece la cobertura, pero no solo en el Sistema Nacional de Salud, también en las compañías de seguro. Puedes contratar una compañía como Asisa, Adeslas o Sanitas, y los niños tienen cobertura gratuita, pero el resto no”. Y eso que la tasa de patologías odontológicas en la ciudad es elevada: “Hay un altísimo porcentaje de caries en Ceuta. Me atrevería a decir que de lo más alto de Europa”. Esto se debe principalmente al “excesivo consumo de azúcar” en “toda la población”.
Otra de las patologías que más trata, concretamente en la población adulta, es el bruxismo, el rechinamiento de dientes. Producido por “el estrés, por la ansiedad a la que se somete la sociedad, algo más del 89% de la población mundial padece bruxismo”. En su mayoría, “no lo saben”. Algo parecido asegura que ocurre con la periodontitis, coloquialmente conocida como piorrea, que, “en mayor o menor medida”, posee “el 90% de la población”. “Y lo desconocen”. “Una simple gingivitis ya es una enfermedad periodontal, o un sangrado de encías. Pero no lo saben porque no acuden al dentista. El tema no es la incidencia de una enfermedad, sino la prevención. Y para esto, la sociedad debe concienciarse”.
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