José María Cortina, autor “Casa de los Dragones”
COLABORACIÓN
La obra del arquitecto Jose María Cortina la podemos enmarcar dentro de este paisaje ecléctico, en el que el pasado se hizo presente, y el presente, se vistió de fantasía
El autor de “Casa de los Dragones”, fue el arquitecto valenciano, José María Cortina (1868-1950), con un paisaje ecléctico, Encargado por el Alcalde de Ceuta (1897-1903) Francisco Cerni, y se terminó en torno a 1905.
Junto a este edificio figura en el bestiario arquitectónico de Ceuta iconos tan populares como la Casa Trujillo, el majestuoso palacete de Ibarrola, el monumento a los héroes en la Guerra de África en la plaza de África, el Palacio Autonómico, o el majestuoso Hércules de Gines Serrán, entre otros.
Este arquitecto, nacido en Valencia, pero estudia en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, según el profesor Jorge Girbés, actualmente nos explica que marcará su futuro profesional. Uno de sus profesores, en sus primeras lecciones, es ni más, ni menos Lluís Domènech i Montaner, que ejerce una gran influencia sobre él y en su formación estilística, Cortina hereda estas tradiciones, estas formas por las que están apostando desde la Escuela y que dibujan el gran paisaje modernista que acabará formándose.
Aunque no hay constancia documental, seguramente es el mismo Montaner quien la aconseja abrir sus conocimientos arquitectónicos con otros paisajes, como viaje de conocimiento y aprendizaje. Cortina recorre algunos países de la Europa central y se fija sobre todo en Austria donde en aquellos momentos triunfa la corriente estilística llamado Sezession, la versión austríaca del Modernismo, y se sospecha que, incluso, debió entrar en contacto con el arquitecto Otto Wagner, uno de los grandes arquitectos renovadores.
La obra del arquitecto Jose María Cortina la podemos enmarcar dentro de este paisaje ecléctico, en el que el pasado se hizo presente, y el presente, se vistió de fantasía. Ese momento en que la gran burguesía española hace gala de su prosperidad construyendo parlamentos romanos, bolsas de comercio helénicas, fábricas góticas, fortalezas moriscas, residencias neoclásicas. Una nueva arquitectura en forma de gran bazar arqueológico.
Entre finales del siglo XIX y el primer decenio del siglo XX, Cortina se convierte en uno de los arquitectos favoritos de la burguesía. Este urbanístico, es, sin duda, el gran representante del modernismo en Valencia, según Girbés, aunque hay otros representantes, él conservará esta fe, digamos modernista, toda su vida. Una fe que se proyecta como creador total, siguiendo la filosofía de esta corriente estilística y que abarca una visión integral, reflejada en un desarrollo de todas las artes aplicadas: azulejería, mosaicos y vidrieras, hierros forjados, etc.
Cortina incluso diseñó el papel para decorar las paredes, las telas y los muebles de muchas viviendas. Su padre había sido maestro de obras y enseñó a rodearse de todos los buenos profesionales de las artes decorativas.
No se librará de las polémicas y los enfrentamientos que dibujan el paisaje arquitectónico de la época. Era un hombre perfeccionista, muy estricto y como arquitecto municipal de Valencia rechazó muchos proyectos, lo que por supuesto le procuró muchas enemistades y acabó produciéndole un cierto ostracismo profesional.
El mismo Cortina verá cómo le es denegada la licencia para construir un palacete familiar. Para Girbés, Cortina sigue siendo un gran desconocido, a pesar de su aportación y renovación arquitectónica sólo entre los historiadores goza de un conocimiento, e incluso para la clase arquitectónica.
Antonio Romero réplicas de los Dragones
El magnífico escultor ceutí, Antonio Romero, en noviembre de 2006, realizó un gran trabajo a las réplicas de los dragones, que logró devolver al edificio toda su singularidad. La Ciudad Autónoma de Ceuta contribuido con un total de 346.376 euros a la rehabilitación de la Casa Cerni, conocida como Casa de los Dragones, ubicada en la confluencia de las calles Millán Astray y Camoens. Así, a través de las convocatorias de Emvicesa, sociedad municipal adscrita a la Consejería de Fomento y Turismo, para actuaciones en materia de rehabilitación y mejora del patrimonio de interés histórico, se concedieron sendas subvenciones de 200.000 euros en 2006 y de 146.176 euros en 2017. En 2006 las obras, financiadas en gran medida mediante la subvención concedida por la Ciudad, fueron llevadas a cabo por la empresa JOMASA, posibilitando la rehabilitación integral de la fachada del edificio. Actuación el esfuerzo realizado por la familia Benhamú, propietaria del inmueble, para que, tras cinco meses de investigación, documentación y arduo trabajo, la Casa Cerni pudiera recuperar toda su belleza y volver a ser realmente. Posteriormente, en 2011 y 2014 se realizaron sendos trabajos de conservación en cubierta y fachada trasera, quedando pendiente todo lo relativo al interior e instalaciones. Decidió abordar aquellos aspectos que debían aún solventarse: la renovación de las instalaciones, el saneamiento, la carpintería y los problemas estructurales, así como la importancia de hacer accesibles todas las dependencias de la planta superior y el semisótano, dotándolas de ascensor, servicios adaptados, entre otros requerimientos.
Más de un siglo
Alcalde Francisco Cerni, se lo encargó al arquitecto José María Cortina Pérez. Poco conocíamos del arquitecto, pero tras más de un siglo de su construcción, han salido a la luz datos ignorados, a cargo del profesor valenciano Jorge Girbés.
Donde nos aporta otros dos edificios proyectados en 1900, uno era para albergar el Ayuntamiento de Ceuta, del que se posee planos y otro para un “Casino Liberal”, lugar para reunirse los militantes de este partido al cual pertenecían los hermanos Cerni, Ricardo y Francisco.
Sobre el Ayuntamiento proyectado, se cita que es el Alcalde Francisco Cerni, quien se lo encarga a Cortina este modifica el proyecto inicial de Fritschi, de corte muy académico y aplica todas y cada uno de sus peculiares elementos de la fantasía ecléctica. En este proyecto para el nuevo Ayuntamiento aparecen elementos góticos, moriscos, manieristas, barrocos, academicistas y modernistas.
Los dragones pétreos desaparecen, dando paso a unos dragones alados de largos y retorcidos cuellos con sus fauces abiertas en hierro, que quedarán relegados a la “Casa de los Dragones”. En el plano se pueden ver círculos inacabados que forman herraduras, pórticos con terrazas.
Una construcción de porte majestuoso que representa la dignificación de un edificio con uso municipal. Una verdadera pérdida para el patrimonio histórico de Ceuta, que se quedaría en “proyecto no construido”.
La familia Cerni de procedencia valenciana, aunque afincada en Ceuta desde el último decenio del siglo XIX pertenece a la alta burguesía de la ciudad, el hermano de Francisco, Ricardo que también fue alcalde de Ceuta (1891-1895), pertenecía a la masonería ceutí, concretamente en la logia “África” tenía el grado 3º y su nombre simbólico era Daoiz.
Los Cerni contactan con el arquitecto José María Cortina para la edificación de su nueva casa en plena calle Real, quieren algo distinto, ellos saben de su estilo que ya lo han visto distribuido por Valencia.
Fue concebida como un todo, en consonancia con la plaza en la que estaba ubicada, en ella iba a vivir una familia importante de la ciudad, de ahí su entrada espaciosa y sus ventanales amplios en el piso inferior y situado frente a los edificios del casino militar y al hospital central. En la espaciosa Plaza de los Reyes.
Todo el piso inferior de este edificio estaba realizado en piedra artificial lo que aún realzaba más su aspecto de fortaleza medieval. La decoración tiene una simbología determinada, en el mirador se ve un tímpano liso y restos de una decoración con adoquinado y rabos de dragón presentando una bóveda de cuarto de cañón construida en acero con decoración de escamas u hojas de acacia. La reiteración del uso de algunos elementos distingue a este autor. Algunos de estos elementos decorativos parecen tener una simbología, por ejemplo: los tornillos con cabeza de aspa, la profusión vegetal, la utilización de la bóveda...
Tras concurrir a la convocatoria de Emvicesa de 2017, la Ciudad concedió al proyecto una ayuda del 70%, de su total. Tras un año completo de ejecución, el 5 de diciembre de 2019 se dieron por concluidas las obras, con un coste final de 534.363 euros que, por imprevistos y mejoras añadidas, multiplicó por más de 2,5 el presupuesto inicial.
Además de varios retoques a la fachada, las actuaciones permitieron cumplir los siguientes objetivos: dotar de accesibilidad total a todo el edificio; mejorar la eficiencia energética; consolidar la estructura de la planta primera; renovar las instalaciones de electricidad y fontanería; sustituir todo el sistema de saneamiento con nuevos bajantes y arquetas; aislar e impermeabilizar la cubierta; embellecer las zonas comunes con materiales nobles en suelos y aplacados y remodelar la distribución de la primera planta. Los trabajos fueron ejecutados por la empresa local Construcciones Pérez Aragón.
Historia de la Casa
Construida entre 1900 y 1905, la Casa Cerni tuvo sus años de esplendor cuando fue alquilada por los Cerni al Casino Africano. De aquella época se recuerda la gran lámpara de araña de cristal, el techo de vidriera, la magnífica biblioteca, el lujoso mobiliario e incluso los bailes y cenas celebrados. Tras la muerte de Francisco Cerni, la casa pasó a manos de sus sobrinos y fue durante la II República, debido a su mal aspecto, cuando se retiraron los dragones. Ya en 1936 la Falange se apropió del edificio instalando en él sus oficinas durante una década. En 1946 la Casa Cerni fue vendida a las Misioneras de la Inmaculada Concepción que transformaron el interior en un colegio, salvo algunas de las estancias que sirvieron de vivienda para el obispo, alquilándose los bajos a la Caja de Ahorros de Ceuta. En 1973 Salomón Benhamú y Moisés Barchilón compraron el edificio. Ya en 1968 el deterioro de la fachada comenzaba a hacerse evidente con la pérdida de varias molduras y el derribo de uno de los balcones. Es por ello por lo que, en el mismo año de su adquisición, los nuevos propietarios acometieron el primer arreglo de la fachada, retirando elementos añadidos como carteles, cables, paneles metálicos y la visera que había construido la entidad bancaria, además de realizar el revestimiento en roca ornamental de toda la parte inferior para ocultar los daños que ya se habían producido.
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