Redondo siente que “las etiquetas criminalizan” a Vox
VOX
El presidente del partido en Ceuta advierte de que la cosificación es “peligrosa” ya que puede derivar en agresiones verbales o físicas como la que fue condenada un mes atrás
La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta condenó hace un mes por los delitos de incitación al odio, amenazas graves y lesiones leves al individuo que arremetió contra varios miembros de Vox en plena calle en mayo de 2023. El acusado reconoció ser el autor de expresiones como “racistas”, “maricones”, “hijos de puta” o “perros”. El presidente de Vox, Juan Sergio Redondo, tiene claro el diagnóstico: la normalización de las etiquetas.
“Hay que tener mucho cuidado con las etiquetas, con cómo se tratan las noticias y con todos esos elementos que pueden hacer que un individuo, al pasar por la calle, se le cruce un cable y te acabe diciendo algo”, expresó el portavoz en la Asamblea durante una entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta. Redondo confiesa rechazar las etiquetas, las cuales “criminalizan, cosifican y rebajan a las personas al status de cosa, llegándole a quitar, incluso, el derecho a la supervivencia o a la vida”.
"Mis ideas te pueden gustar más o te pueden gustar menos, las puedes compartir o no las puedes compartir. Pero tú eres libre para decidir si me votas o si no me votas, o si votas a otros"
Señala también a los medios de comunicación y lamenta que algunos de ellos se dedicaran “a mentir y a tergiversar la realidad” tras los hechos acaecidos el 2 de mayo de 2023. Según cuenta éste (y fue ratificado por el Juez hace un mes), un sujeto los increpó en pleno Paseo del Revellín, cuando los miembros de Vox regresaban de un acto en conmemoración del Teniente Jacinto Ruiz. El condenado se dirigió a ellos enunciando frases como: “Os voy a matar”, “voy a ir a por vosotros y vuestras familias, os voy a hacer la vida imposible, no vais a poder ir tranquilos por la calle, os vais a tener que ir de Ceuta”.
El asesor del grupo parlamentario, David Castellanos, comenzó a grabar la escena con su teléfono móvil, momento en el que el individuo le golpeó en el pecho para arrebatárselo. Estos hechos, que ya han sido probados por la Justicia, según Redondo, fueron “reinterpretados” por una parte de la sociedad mediática. “Nos echaron a los pies de los caballos. Muchos nos decían que habíamos agredido a una familia que paseaba tranquilamente por la ciudad. Eso es señalarnos. Es echarnos a la gente encima. Esas etiquetas tienen consecuencias para personas que también tenemos familias y que lo único que hacemos es defender nuestras ideas. Algo tan libre y democrático”, quiso manifestar.
Apeló éste a la “libertad de expresión” y de pensamiento. “Mis ideas te pueden gustar más o te pueden gustar menos, las puedes compartir o no las puedes compartir. Pero tú eres libre para decidir si me votas o si no me votas, o si votas a otros”, afirma, para concluir insistiendo en la importancia de evitar la “cosificación” y la “criminalización” de las personas.
La “marroquinización”
- Pregunta. Un día después de inaugurarse la Plaza Nicaragua, Vox emitió un comunicado advirtiendo de la sucesión de “actos vandálicos" en la misma, los cuales asociasteis directamente a la supuesta “marroquinización” de la barriada. Usando este tipo de términos, ¿considera que también criminalizan a determinado colectivo?
- Respuesta. ‘Marroquinizar’ es la verdad. Nuestras barriadas están llenas de marroquíes. ‘Marroquinizar’ una barriada, para los que hemos vivido en esa barriada, es que acabe adquiriendo una forma propia de un poblado del reino de Marruecos.
El “chico de Villajovita” continúa la respuesta a la pregunta formulada por este diario describiendo lo que es para él “un poblado del reino de Marruecos": “Incivismo, mal uso y destrucción de los recursos urbanos, uso inadecuado de zonas que están reservadas para otros usos… Los que hemos ido por Marruecos hemos visto cómo se monta un mercado en medio de la calle, ocupando la vía pública. Tirar la basura por un terraplén, no respetar según qué horarios… Eso lo hemos visto. Eso se ha trasladado a Ceuta”.
Y continúa criticando que “esas formas de vida” se hayan “trasladado aquí”. “Montas un parque con todas las comodidades de un parque europeo moderno, occidental y avanzado y, al final, ves que te lo vandalizan porque intentan actuar como se actúa allí”, sentencia. Marruecos se extiende por 446.550 kilómetros cuadrados, su población supera los 37 millones, pero Redondo asegura que quienes habitan “poblados” reproducen un comportamiento generalmente “incívico”.
Sin embargo, no cree que se trate de una estigmatización. Considera no estar “estigmatizando a nadie” ya que, con sus comentarios, no se refiere a “los musulmanes”, solo a los marroquíes. “En esa barriada (Plaza Nicaragua) viven muchos musulmanes. Hay muchos ciudadanos musulmanes que también padecen esa marroquinización. Que quieren dormir a las once de la noche porque trabajan, porque se tienen que levantar a las seis de la mañana”. Y reitera que cuando habla de “marroquinizar” se refiere a “llevar a los barrios formas que no son propias de un sitio civilizado, sino más bien formas incívicas que se ven comúnmente en el reino de Marruecos”.
P.- ¿Y no es también una forma de generalizar dar por hecho que todas las personas de Marruecos son así? O, por ejemplo, los ‘MENA’, una etiqueta que se utiliza para criminalizar a un grupo de niños.
R.- Un MENA es un Menor Extranjero No Acompañado.
P.- Pero siempre se asocia a la delincuencia.
R.- Ahí están las estadísticas de los delitos que se producen en Ceuta y en muchos sitios de España por estos menores extranjeros no acompañados
Este diario no ha podido encontrar estadísticas que apoyen la afirmación de que la delincuencia entre menores migrantes en Ceuta y en España es elevada. Diferentes gobiernos autonómicos y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han elaborado informes al respecto. Entre estos, Mossos d'Esquadra publicó en 2019 un estudio según el cual el 18 por ciento de los menores extranjeros había sido investigado o detenido por algún delito, mientras el 82 por ciento restante quedaba exento.
Además, 7 de cada 10 menores sometidos a medidas judiciales en Cataluña en 2021 eran españoles, según las estadísticas del Departament de Justicia. También la Junta de Andalucía informó en noviembre de 2019 sobre los datos de delincuencia de los menores, cifrando el índice en un 0,52 por ciento.
La convivencia
En su modelo de convivencia para Ceuta, Redondo no termina de ver a estos “inmigrantes ilegales menores”, aunque alude a razones de dignidad humana. “Marruecos los utiliza para todo lo contrario, para que no pueda haber una convivencia en Ceuta. Nosotros entendemos que mayores y menores donde tienen que estar es en sus países, al margen de si son niños buenos o tremendamente malos”, defiende.
Lamenta que el reino alauita los use “como arma” en una “guerra” cuyo objetivo “es colapsar la ciudad de Ceuta con el fin de anexionarse otro territorio”. Lo ejemplifica con lo sucedido en mayo de 2021. Asegura que Marruecos “echó a 10.000 personas, pero podían haber sido 100.000, las que ellos quisieran”.
Para demostrar que él también se ablanda ante la tragedia que supone la travesía de forma irregular hasta España, refiere una anécdota ocurrida durante la entrada masiva de hace tres años. Comienza con algo de contexto, relatando que “mientras unos esperaban la llegada de Pedro Sánchez en el Palacio Autonómico”, los miembros de Vox se encontraban “en primera línea fronteriza”.
“Yo vi a un padre sacando del mar a su bebé con hipotermia. Yo me pude compadecer. Porque soy un ser humano y, además, soy cristiano, y esas cosas me afectan. Me acerqué a ese hombre y le dije: ‘¿Cómo ha puesto en riesgo la vida de su hija?’. ‘Es que me han empujado’, contestó. Nosotros le atendimos, porque no le negamos la atención a nadie. Pero esas personas rápidamente tenían que volver al reino de Marruecos porque quien estaba atentando contra los derechos humanos no era español, era el rey de Marruecos”, relata el portavoz de Vox.
Redondo, que ha “nacido en Ceuta” y asegura saber “lo que es convivir”, “y no en el centro, sino en un barrio”, defiende que la convivencia “no se puede imponer políticamente”. Para éste, “la convivencia surge de las personas, en el respeto entre unas y otras, no es un modelo de marketing ni es una marca política, como quiere hacer ver Juan Vivas”. “Por eso a mí, ceutí de padre ceutí y de abuelo ceutí, que me jacto de decir que mi bisabuelo llegó a Ceuta a finales del siglo diecinueve, nadie me va a decir lo que es convivir. Con eso creo que he respondido a tu pregunta”.
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