Honores, reconocimientos y balance en la festividad del patrón de la Policía Nacional
ACTO INSTITUCIONAL POLICÍA NACIONAL
El jefe superior del CNP, López Gordo, reconoce que “hasta la fecha ha sido un año bueno para nuestra Jefatura y, por lo tanto, para la sociedad ceutí”
En el emblemático lugar de las Murallas Reales, en pleno corazón de Ceuta y presidido por la Enseña Nacional que el Gobierno de la Ciudad le otorgó hace unos meses por su Bicentenario, la Policía Nacional de Ceuta celebraba en la tarde de este miércoles el Día de su Patrón, Santos Ángeles Custodios, ante el cariño y respaldo de las principales autoridades civiles y militares de la ciudad, a la que no faltaron, entre otros, el presidente Vivas o la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, además del comandante general, los jefes de Guardia Civil y Policía Local y miembros de la Asamblea de Ceuta. Así, se procedió a reconocer la labor de los policías más destacados del último año y a aquellas personas o instituciones que han impulsado la imagen de la Policía Nacional por sus actos, además de rendir honores a los que dieron su vida por España y fallecieron en los últimos 365 días del año.
Durante su alocución, el jefe superior de la Policía Nacional, Francisco López Gordo, destacaba que “en este curso la celebración de nuestros patronos cobra una especial relevancia por el año en el que nos encontramos, pues nuestro Bicentenario ha propiciado un 2024 con un devenir de actos en los que se ha pretendido acercar aún más la Policía Nacional a toda la sociedad española”.
López Gordo reconoció que “hasta la fecha ha sido un año bueno para nuestra Jefatura y, por lo tanto, para la sociedad ceutí, pero siempre hay objetivos no alcanzados, servicios malogrados y resultados mejorables”, reconociendo que “debemos ser críticos con nuestra actividad, escuchar las opiniones de aquellos a quienes servimos y escuchar las opiniones de los que formamos parte de la institución. En definitiva, el lenguaje de criterios de excelencia, escuchar tanto a nuestros clientes externos, como a los internos”. “El conformismo, la desidia, el desánimo la falta de autocrítica o escudar la responsabilidad, son piedras que debemos erradicar de ese camino, porque se constituyen en debilidades muy fáciles de justificar y que solo tienen cabida en aquellos que no desean ser buenos policías o que les da igual la senda por la que camina nuestra institución”, subrayó.
Estado de Derecho
En esta línea, insistió en que “nuestro trabajo es muy difícil y complicado, pues algunos hablan de servir y proteger, otros de seguridad y libertad. Dos conceptos que tienen una intersección muy compleja de gestionar y que se debe manejar desde el equilibrio que conlleva el Estado de Derecho, que es lo que verdaderamente hace avanzar a una sociedad y permite la convivencia pacífica”.
Además, López Gordo continuó subrayando que “es ese equilibrio del Estado de Derecho, el que al mismo tiempo nos apunta nuestros enemigos, que no son otros que aquellos que quieren dañarlo por lucro o beneficio propio”, indicando que “en esa gestión conviven un cocktáil de factores y elementos de carácter físico, formativo y normativo, pero también psíquico, de cansancio y en ocasiones de desazón, por sentir la dificultad de atajar la delincuencia en sus distintas manifestaciones como nos gustaría. Eso nos hace estar en lucha, en estrés, en combate permanente. No hay descanso y no puede haberlo, por eso ese estrés de combate es una realidad en nuestra profesión y, para su gestión, además de la formación permanente, solo hay dos caminos. Uno el que debe sustentar toda nuestra actividad y que no es otro que el conjunto de valores que conforman nuestra esencia de ser policía y que se constituye en elementos como el deber de cumplir el servicio, el sacrificio por los demás, la lealtad o el amor a la Patria”.
Respeto y cariño
El otro camino para superar el estrés -reconoció el jefe superior de la Policía Nacional de Ceuta, es “el cariño, el reconocimiento y el respeto de aquellos a quien sirves, con quien trabajas y convives. Por eso los policías necesitamos sentirnos queridos. Es la realidad y no es una debilidad el decirlo, porque se convierte en fortaleza cuando decimos que los buenos policías necesitan poco más, motivo por el que siempre pido cariño y respeto para mis policías”.
Por último, se dirigió a sus policías para recordarles que “la mejor forma de ganarse el cariño y el respeto es ser cada día mejores profesionales, dando prioridad a la humildad y al deseo de superación y de mejora”, concluyó sin antes reconocer también que se trata de una profesión que “te hace ser muy duro” por todos los frentes que forman el día a día de la vida laboral.
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