Situación “insostebible” con los menores del Hostal ‘Entre Dos Mares’ y los vecinos señalan a Palomo
MENORES
“Ante la evidente incapacidad del centro de mitigar estos problemas, pedimos que se considere la reubicación de los menores a una zona donde no perjudiquen el día a día de los ciudadanos”, señalan los vecinos
La consejería de Sanidad y Servicios Sociales, autorizaba el pasado mes de junio la apertura y puesta en funcionamiento de la residencia ‘Hostal Entre Dos Mares’ para prestar un servicio de acogimiento residencial para menores extranjeros no acompañados. Con un importe de 555.985,94 euros, el contrato fue adjudicado a la empresa andaluza ‘Engloba’ por un plazo de ejecución de un año y contemplaba, además de la residencia, el uso de viviendas también autorizadas por la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales y ubicadas en el centro y en la avenida Lisboa.
Sin embargo, cinco meses después los vecinos de la zona, concretamente de la calle que se encuentra a las espaldas de la puerta principal del Hostal (calle Lopera Martín), aseguran que la situación es “insostenible”, pues los menores no únicamente se escapan del centro de acogida cada vez que quieren, sino que alargan las madrugadas hasta altas horas, “fumando, con ruido constante, recibiendo a otros menores e inmigrantes a través de las ventanas y provocando una situación que nos tiene desquiciados”, aseguran. Además, hay imágenes que corroboran esta situación y en la que se observan a los menores escapándose del Hostal a través de una de las ventanas, la cual, aseguran los vecinos “han reventado los menores una vez que le tapiaron una de las ventanas por las que entraban y salían con anterioridad”. Además, la problemática afecta directamente a la convivencia, al descanso y al bienestar de los residentes, en especial a los niños y niñas en edad escolar.
Los afectados por esta situación en la calle Lopera Martín, informan que “desde la apertura del centro, la convivencia en nuestra calle se ha vuelto insostenible, afectando gravemente nuestra calidad de vida. Por ello, rogamos que, ante la evidente incapacidad del centro de mitigar estos problemas, se considere la reubicación de los menores a una zona donde no perjudiquen el descanso ni la tranquilidad de los ciudadanos”.
Esta situación llevó a los vecinos a mostrar sus quejas ante los trabajadores que velan por la atención de los menores del centro de acogida e incluso a trasladar los sucesos a la propia Jefa del Área de Menores de la Ciudad, Toñi Palomo que, hasta ahora, como aseguran los vecinos “ha hecho oídos sordos” a lo largo de estos meses. Aún así, informan que “se ha comprometido a mantener una reunión con nosotros esta misma semana, pero nosotros no queremos reuniones, lo que queremos es que esta situación se arregle, que se blinde el centro, que haya más control y que no se muestre esa pasividad por parte de los trabajadores, lo que permite las continuas escapadas de los menores y que se monten fiestas diariamente hasta las dos y las tres de la mañana.
Carta a las autoridades competentes
Además, los propios vecinos han redactado una carta que será remitida tanto a la Jefa del Área de Menores de la Ciudad, como a las consejerías de Presidencia, Gobernación y Servicios Sociales.
La carta consta de ocho puntos y pide fundamentalmente la intervención “por graves problemas de ruido, basura, disturbios y situaciones de acoso” ocasionadas por el centro de menores no acompañados ubicado en la calle Lopera Martin.
Incumplimiento ordenanza del Ruido
Desde la apertura del centro, los vecinos aseguran que sufren un nivel de ruido extremo, con peleas, insultos, portazos y rotura de ventanas que se producen tanto de día como, con mayor intensidad, durante la noche.
Estos ruidos vulneran la Ordenanza Reguladora del Ruido y Contaminación Acústica, aprobada en sesión plenaria de la Asamblea el 28 de febrero de 2013, y publicada en el BOCCE del 9 de abril de 2013 (nº 5250). “Tenemos evidencia de estos ruidos grabada en numerosos vídeos que están disponibles para cualquier comprobación necesaria”, señalan los vecinos afectados.
Medidas ineficaces por parte del centro
Por otra parte, los vecinos indican que “a pesar de que el director del centro ha intentado implementar algunas medidas para controlar los ruidos, estas han resultado completamente ineficaces, mientras que los coordinadores del centro, por su parte, parecen no estar presentes o no realizar ninguna acción efectiva para mitigar los disturbios. La falta de supervisión y control ha contribuido a que la situación sea insostenible”, recalcan.
Proximidad extrema y perturbación directa al descanso
En este sentido, recuerdan que “la distancia entre el centro y nuestras viviendas es de escasos 3 metros, mientras que las ventanas del centro (ocho en total) y la zona de lavadoras, que no cuenta con protección adecuada, afectan directamente nuestros dormitorios, haciendo imposible el descanso de los vecinos, especialmente en horas nocturnas”.
Además, inciden en que “la zona de lavadoras es una habitación sin ventanas, lo que permite que el ruido se propague sin ningún tipo de aislamiento hacia las viviendas cercanas, lo que podría suponer un incumplimiento del Documento Básico de Protección frente al Ruido (DB-HR) del Código Técnico de la Edificación (CTE), que establece que los espacios generadores de ruido deben tener un aislamiento adecuado para minimizar su impacto en el exterior y proteger el bienestar de las personas”.
Por ello, los vecinos solicitan que se realice una inspección para verificar si el centro está cumpliendo con las normativas de aislamiento acústico y se adopten las medidas correctoras necesarias”.
Falta de espacios al aire libre
En otro orden de cosas, en la carta que será remitida a las administraciones competentes, los vecinos indican que “el centro de menores no cuenta con un patio o ningún espacio libre al aire, lo cual podría estar incumpliendo las normativas sobre habitabilidad y bienestar de los menores, que suelen exigir la disposición de áreas recreativas al aire libre”, motivo por el que solicitan “que se revise si este centro cumple con los requisitos mínimos exigidos por la normativa vigente para garantizar el bienestar de los menores y, en caso de que se esté incumpliendo, se evalúe si el centro es realmente adecuado para su uso actual”.
Posible sobreocupación y condiciones inadecuadas
En cuanto a la ocupación del centro, informan que tienen conocimiento de que en este centro residen aproximadamente 32 menores, con hasta cuatro menores compartiendo cada habitación. “Esta densidad habitacional podría vulnerar las normativas que garantizan un espacio vital adecuado para cada menor, lo cual es fundamental para su bienestar físico y psicológico”, indican para insistir en la necesidad de que se revise si la capacidad del centro es adecuada según la normativa y si se están respetando las condiciones mínimas de espacio y habitabilidad. De no ser así, el centro no sería adecuado para albergar a un número tan elevado de menores”.
Inseguridad, basura y riesgo para la salud
A todo lo denunciado hay que sumar que “la calle se encuentra llena de basura, incluyendo residuos peligrosos como vapers de colores, lo que representa un riesgo para nuestras hijas pequeñas, quienes ya no pueden jugar en la zona por miedo a recoger estos objetos del suelo”.
Situación de acoso a menores y falta de respuesta efectiva
En un incidente especialmente grave, una de las vecinas, una niña de solo 14 años, fue acosada mientras se disponía a cambiarse en su habitación. Desde la zona de lavadoras del centro, que carece de ventanas y está a escasos metros, varios menores la miraron y la llamaron con insultos y vejaciones. “Este hecho se puso en conocimiento de la policía, la dirección del centro y el área de menores. Sin embargo, a día de hoy, no se ha tomado ninguna medida efectiva para proteger a la menor o a los vecinos”, aseguran los familiares de la menor acosada, quienes además lamentan que “como consecuencia, los vecinos nos hemos visto obligados a mantener las persianas bajadas para evitar estar expuestos a situaciones de este tipo, lo cual limita nuestra calidad de vida y derecho a la intimidad”.
Sin duda, la situación es “preocupante” y los vecinos lo que piden es una “respuesta inmediata” a una situación que aseguran “si se produjera en una calle del centro de la ciudad, ya estaría solventado todo desde hace menos, pero da la casualidad que estamos en un callejón de la periferia y que solo se molesta a las cinco familias que allí vivimos”, lamentan.
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