“El alga asiática ocupa ya gran parte de los fondos marinos de Ceuta y desplaza a la flora autóctona”
ALGA INVASORA
El seguimiento científico evidencia una colonización creciente de los fondos marinos, lo que anticipa nuevas arribazones durante el verano. Obimasa confirma que algunos episodios registrados este año superan en volumen a los observados en temporadas anteriores
La llegada masiva de algas a las playas de Ceuta durante el pasado fin de semana ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los principales problemas ambientales que afectan al litoral de la ciudad desde hace casi una década. Las fuertes condiciones de levante registradas en los últimos días provocaron que toneladas de material vegetal fueran arrastradas hasta la costa tanto en la bahía norte como en la bahía sur.
El fenómeno tiene como protagonista a la conocida alga asiática, cuyo nombre científico es Rugulopteryx okamurae, una especie invasora procedente de los mares del sudeste asiático cuya presencia en Ceuta está documentada desde el año 2016.
El biólogo de Obimasa Javier Martínez ha explicado que los depósitos observados durante estos días presentan una magnitud especialmente llamativa. Según señala, aunque las acumulaciones de esta especie suelen producirse tras episodios de mar agitada, en esta ocasión la cantidad de material depositado sobre las playas ha sido considerablemente superior a la registrada en otros episodios recientes.
Martínez reconoce que la imagen observada en numerosos puntos del litoral ceutí ha resultado impactante incluso para quienes llevan años siguiendo la evolución de esta especie. En apenas unas horas, extensas franjas de arena quedaron cubiertas por grandes cantidades de algas, alterando el aspecto habitual de las zonas de baño.
El experto advierte de que el principal problema asociado a esta especie no se limita a las molestias que genera en la superficie. El mayor impacto se produce bajo el agua, donde el alga ha colonizado de forma masiva los fondos marinos.
Desde su llegada a las aguas ceutíes, la Rugulopteryx okamurae ha ido extendiéndose progresivamente hasta ocupar amplias áreas del litoral. Esta expansión ha provocado el desplazamiento de numerosas comunidades vegetales autóctonas, alterando el equilibrio ecológico de los ecosistemas marinos.
Según explica el biólogo, la sustitución de especies propias por una especie exótica genera cambios en el funcionamiento natural de los hábitats y puede afectar indirectamente a otras formas de vida que dependen de esos entornos para alimentarse o refugiarse.
A estos efectos ecológicos se suman las consecuencias que tienen los arribazones sobre el uso recreativo de las playas. Durante la temporada estival, la presencia de grandes acumulaciones de algas dificulta el disfrute de las zonas de baño y obliga a realizar continuas labores de retirada.
Las perspectivas para los próximos meses no son especialmente optimistas. Los trabajos de seguimiento realizados en los fondos marinos muestran que la colonización continúa aumentando año tras año, lo que hace prever que se seguirán registrando nuevos episodios durante el verano.
Martínez señala que las cantidades de algas que llegan a la costa representan únicamente una parte del volumen total existente bajo el mar. A su juicio, la magnitud de los depósitos observados en las playas permite hacerse una idea de la enorme presencia que mantiene actualmente esta especie en los fondos marinos ceutíes.
De hecho, el especialista subraya que ya no es necesario que se produzcan temporales de gran intensidad para que aparezcan nuevas acumulaciones. Basta con que el estado de la mar se altere ligeramente para que importantes cantidades de material sean arrancadas del fondo y transportadas hasta la costa.
Respecto a la posible colaboración ciudadana frente a este problema, el biólogo reconoce que las opciones son muy limitadas dada la extensión que ha alcanzado la invasión biológica.
En este sentido, pide comprensión a los usuarios de las playas ante los trabajos de limpieza que se desarrollan durante estos episodios. La retirada del material no puede realizarse de manera inmediata debido al enorme volumen acumulado y a la necesidad de proteger el propio entorno costero.
Por este motivo, los servicios encargados de la limpieza optan habitualmente por procedimientos manuales, evitando en la medida de lo posible el uso de maquinaria pesada que podría causar daños sobre la arena y acelerar los procesos de erosión.
Una vez retiradas de las playas, las algas son trasladadas a vertederos, donde permanecen almacenadas a la espera de posibles alternativas de aprovechamiento. Sin embargo, según explica Martínez, hasta la fecha el destino final de este material continúa siendo el depósito en estas instalaciones.
La situación refleja la dificultad que sigue existiendo para gestionar una especie cuya expansión no ha dejado de crecer desde su llegada a las costas del Estrecho. Mientras los científicos continúan monitorizando su evolución, las playas de Ceuta afrontan un verano en el que la presencia del alga asiática volverá a formar parte, previsiblemente, del paisaje habitual del litoral.