Un clamor ecologista reclama una actuación urgente para salvar el pino bicentenario de Calamocarro
ECOLOGISTAS
Las recientes borrascas que han afectado a la ciudad han agravado el problema, provocando una inclinación preocupante del tronco que compromete seriamente la estabilidad del árbol y pone en riesgo su continuidad
Diversas asociaciones ecologistas, deportivas y ciudadanas han alzado la voz para exigir una intervención inmediata que garantice la supervivencia del pino piñonero bicentenario situado en el Arroyo de Calamocarro, uno de los enclaves naturales de mayor valor ambiental del entorno ceutí.
El árbol, con más de dos siglos de vida, es considerado por los colectivos firmantes como mucho más que un ejemplar singular, al tratarse de un testigo vivo de la historia natural de la ciudad y de la resiliencia del ecosistema tras el devastador incendio que arrasó en los últimos años con castaños centenarios y otras especies de gran valor.
Según denuncian las asociaciones, el pino se encuentra actualmente en una situación crítica debido al grave deterioro de su sistema radicular, dañado por el fuego y expuesto tras la pérdida progresiva del suelo que lo protegía.
Las recientes borrascas que han afectado a la ciudad han agravado el problema, provocando una inclinación preocupante del tronco que compromete seriamente la estabilidad del árbol y pone en riesgo su continuidad.
La alarma por el estado de este ejemplar no es nueva. Ya el 6 de octubre de 2019, con motivo del Día de las Aves, distintas organizaciones ambientales y numerosos ciudadanos participaron en una jornada de homenaje al Arroyo de Calamocarro tras la pérdida de los castaños centenarios a causa del incendio sufrido el verano anterior.
De aquel encuentro surgió un manifiesto que fue presentado por registro electrónico ante la entonces Consejería de Servicios Urbanos y Patrimonio Natural, en el que se alertaba explícitamente de la situación del pino piñonero y se proponían medidas concretas para su protección.
En ese documento se advertía de que parte de las raíces habían quedado al aire debido a la erosión y a los desprendimientos del terreno, una situación que se vio agravada por los efectos del incendio, acelerando el proceso de deterioro del árbol.
Entre las soluciones planteadas ya entonces figuraba la construcción de un muro de contención y el posterior relleno de tierra para devolver estabilidad al terreno y proteger las raíces, una actuación que, según denuncian ahora los colectivos, nunca llegó a ejecutarse.
Ante el empeoramiento del estado del pino, las asociaciones Septem Nostra, SEO Ceuta, SEOCe, CECAM, DAUBMA, la Federación de Deportes de Montaña y Escalada de Ceuta, Ceuta sin Plásticos y la Escuela del Aventurero han elevado un nuevo manifiesto reclamando una respuesta urgente por parte de la Ciudad Autónoma.
El documento se dirige de manera expresa a la Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, a la que se exige una intervención responsable, inmediata y técnicamente adecuada para evitar la pérdida de un patrimonio natural considerado irremplazable.
Los firmantes recuerdan que el artículo 45 de la Constitución Española reconoce el derecho de todos los ciudadanos a disfrutar de un medio ambiente adecuado y obliga a los poderes públicos a velar por su conservación y restauración.
En este sentido, subrayan que la protección del pino bicentenario no es solo una opción política, sino una obligación legal y ética que afecta directamente a la responsabilidad institucional.
El manifiesto destaca que este ejemplar constituye un recurso genético único, adaptado durante más de dos siglos a las condiciones del entorno, además de servir como refugio ecológico para diversas especies de fauna y flora.
Asimismo, señalan su valor simbólico e identitario para quienes recorren y disfrutan los montes de Ceuta, así como su papel como testimonio histórico de la evolución del paisaje del Arroyo de Calamocarro.
Entre las medidas solicitadas se incluye la evaluación técnica urgente del estado biomecánico y radicular del árbol mediante métodos no invasivos, la estabilización provisional del ejemplar, la recuperación del suelo perdido y la poda de las ramas secas.
También reclaman la protección perimetral frente a la erosión, las escorrentías y el pisoteo, así como la planificación de un protocolo de seguimiento a medio y largo plazo que garantice su conservación.
Las asociaciones sostienen que estas actuaciones son perfectamente viables y habituales en ciudades que apuestan por la protección rigurosa de su patrimonio arbóreo.
El manifiesto se abre además a la adhesión de partidos políticos, asociaciones vecinales, federaciones deportivas y ciudadanía en general, apelando a una defensa transversal del patrimonio natural.
“La defensa del pino bicentenario es una causa común y profundamente ceutí”, subrayan los colectivos, que consideran que su salvación enviaría un mensaje claro sobre el modelo de ciudad que se quiere construir.
Una Ceuta, concluyen, que cuida su biodiversidad, actúa con responsabilidad ambiental y honra su compromiso con el futuro, evitando que un árbol que ha resistido más de dos siglos de historia caiga por la inacción institucional.