Conservacionistas cuestionan que las banderas azules de Ceuta estén justificadas
Ecologistas en Acción concede dos banderas negras a la contaminación y a la mala gestión al LIC del Monte Hacho y a un enclave sumergido en Punta Almina
El LIC del Monte Hacho y un enclave sumergido en Punta Almina son los espacios señalados en el informe anual Banderas Negras que elabora Ecologistas en Acción. Los activistas de la asociación conservacionista han inspeccionado los más de 8.000 kilómetros de costa española para identificar 48 “desastres” o “amenazas” ambientales, dos por provincia y ciudad autónoma.
Una de las objeciones más llamativas de cuantas aparecen contenidas en el documento referentes a Ceuta es la que apunta a los problemas de contaminación que genera en el litoral el vertido de fecales. Según señala el informe, los focos de polución existentes ejercen una gran afección sobre la salubridad de las aguas, lo que convierte estas zonas en incompatibles con el baño. “A pesar de los informes de los servicios sanitarios del Ayuntamiento”, subrayan los conservacionistas. Una situación que, a juicio de los redactores del estudio, no se compadece con los reconocimientos de calidad que reciben las playas de la ciudad: “Resulta difícil justificar que zonas afectadas por este problema sigan exhibiendo distintivos de calidad ambiental como el otorgamiento de las banderas azules”.
Ecologistas en Acción advierte de la especial incidencia que estos vertidos de aguas fecales tienen en la zona de Fuentecaballos y en otros puntos de la Bahía Sur. Esta fuente de contaminación estaría afectando a sectores propuestos para la ampliación de espacios marítimos protegidos.
El informe, un extenso trabajo de 186 páginas, pone en evidencia los niveles de contaminación que registra el Lugar de Interés Comunitario (LIC) ES6310002 del Monte Hacho. La zona es un espacio protegido que forma parte de las propuestas de ampliación de áreas marinas protegidas dentro del proyecto Intemares.
Este sería, precisamente, una zona cuya riqueza natural se encuentra especialmente amenazada por estos vertidos, consecuencia de la carencia de una red que permita separarlas de las aguas fecales de las pluviales. Además, Ecologistas en Acción apunta a fallos en las instalaciones de estación de aguas depuradoras de la ciudad (EDAR).
El LIC del Monte Hacho acoge una enorme variedad de hábitats y especies marinas de alto valor ecológico, algunas de ellas incluidas en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA). En su estudio, los ecologistas recuerdan que la presencia de poblaciones de cetáceos y de tortugas marinas fue uno de los criterios que se emplearon en su día para brindar protección a la zona. Además, hay que constatar la relevancia de especies catalogadas, entre las que destaca la lapa Patella ferrugínea y el coral anaranjado Astroides calycularis.
Según la descripción que consta en el informe, este espacio está caracterizado por un sistema de escarpes litorales con valores descollantes en su medio emergido y sobre todo el sumergido. “Las montañas sumergidas costeras asociadas constituyen un enorme patrimonio natural español en el ámbito del norte de África, único en su género”, subrayan los autores del estudio, quienes además advierten de la conservación en sus fondos del bosque de gorgonias más diverso de todo el Mediterráneo.
Ecologistas en Acción justifica su segunda bandera negra a Ceuta en la mala gestión desarrollada por las autoridades responsables en el frente sumergido de Punta Almina. Este espacio, también integrado en un espacio protegido, alberga concentraciones de corales negros singulares. No se conoce en ningún otro lugar de España poblaciones de estas a profundidades similares. Los corales negros contribuyen a la concentración de diversidad biológica, a la conservación de la pesca artesanal y a la mitigación del cambio global. “Punta Almina constituye un enorme patrimonio biológico submarino que debemos atender, valorar y conservar para las generaciones futuras”, advierten los ecologistas.
La denuncia de los conservacionistas apunta a un “reiterado incumplimiento legal” como causa de la degradación de este espacio. El informe recuerda que esta zona protegida lleva más de 25 años aguardando un plan de ordenación que no acaban de impulsar las administraciones implicadas en la conservación de este espacio. “Ha quedado abandonado a su suerte”, lamentan los activistas de la asociación. El documento habla de basura abandonada en la zona y falta de señalización de los valores naturales del entorno. “Todo ello transmite una sensación de dejadez institucional y social, incompatible con la relevancia ecológica de un enclave que debería ser objeto de una gestión mucho más activa y comprometida”, concluye el informe.