Expertos abogan por una gestión diferenciada para el puerto ceutí

Estrategia de defensa

El teniente general Armada Vázquez plantea que, en el marco de la estrategia de defensa, la infraestructura sea regida directamente por Presidencia del Gobierno

Vista aérea del Muelle de Poniente
Vista aérea del Muelle de Poniente | El Pueblo
Redacción
22 abr 2026 - 17:30

¿Debería la Autoridad Portuaria de Ceuta desligarse de la gestión de Puertos del Estado? Esta es la sugerencia que plantea el teniente general Ramón Armada Vázquez en el “Cuaderno de estrategia” que edita el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), encuadrado orgánicamente en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN).

Bajo el título “Puertos del Estado y la defensa nacional”, la publicación reúne una serie de artículo firmados por distintos autores unidos por un propósito común: analizar las fortalezas y debilidades del sistema portuario español en el marco de la defensa nacional. El cuaderno recoge las opinones de varios expertos con experiencia en los ámbitos civil y militar acerca de las vías que se pueden explorar para mejorar la cooperación entre los puertos españoles de interés general y los mandos nacionales de Defensa.

Las sugerencias aportadas por Armada Vázquez al cuaderno se plasman en un estudio que subraya la relevancia de los puertos extrapeninsulares españoles y la importancia que adquieren, específicamente, los de Ceuta y Melilla en la protección de ambas ciudades y de las fuerzas militares que las guarnecen.

El autor no duda en reclamar un estatus especial para los puertos españoles norteafricanos caracterizado por un enfoque diferenciado en el marco de la estrategia portuaria nacional. El teniente general Armada Vázquez detalla los objetivos que habría de cubrir la nueva condición que pretende para los dos enclaves portuarios: “Reforzar sus capacidades para gestionar las distintas situaciones de crisis a las que pueden verse sometidos y contar con ventajas fiscales, logísticas y comerciales para fomentar su competitividad en una zona de especial interés nacional”.

Como posibilidad, el militar plantea, precisamente, la posibilidad que los de las dos ciudades autónomas salgan del sistema gestionado por Puertos del Estado. La propuesta sería la de que la gestión de los puertos ceutí y melillense quedara en manos, directamente, de la Presidencia del Gobierno con la implicación de representantes de los ministerios de Defensa, Asuntos Exteriores, Interior, Transportes, Economía y Justicia.

Esta sugerencia es el corolario de una exposición en la que Armada Vázquez insiste de una manera recurrente en la necesidad de adoptar medidas transidas de una perspectiva de país concebidas para garantizar la salvaguarda de las dos ciudades españolas en el norte de África. Sucesos como la ocupación del peñón de El Perejil en 2002, la entrada irregular a Ceuta de miles de personas procedentes de Marruecos en 2021 o las constantes reivindicaciones de Rabat sobre la soberanía de las ciudades autónomas son antecedentes que invitan a la prevención, según el militar.

A juicio del autor, las acciones en materia de defensa que se acometen en Ceuta y Melilla deben contar con la coordinación de todos los instrumentos del Estado, con atención a las ciudades autónomas y los actores civiles clave. “Además de la coordinación necesaria para los planes de seguridad de los puertos de Ceuta y Melilla, es clave la coordinación entre instituciones para garantizar que las infraestructuras existentes en los mismos permitan la llegada rápida y ordenada de recursos en el ámbito de la defensa”, escribe el autor.

Un militar, durante un ejercicio en los montes de Ceuta
Un militar, durante un ejercicio en los montes de Ceuta | EMAD

Una gobernanza diferenciada

Una “gobernanza” diferenciada es lo que en la misma publicación del IEEE propone la profesora del Departamento de Ingeniería del Transporte, Territorio y Urbanismo de la Universidad Politécnica de Madrid Nicoletta González-Cancelas. La investigadora subraya en su artículo la “sensibilidad geoestratégica” aparejada a los puertos de Ceuta y Melilla y plantea la necesidad de allegar inversiones sostenidas y protocolos adaptados a esta singularidad territorial. “Se aboga por una visión de la gobernanza portuaria que combine liderazgo institucional, cultura de defensa y orientación al bien común como pilares para sostener la soberanía, la cohesión y la seguridad del país”, argumenta González-Cancelas.

El enfoque planteado por la profesora universitaria incluye varios ejes de acción, el primero de los cuales pasa por el desarrollo de una estrategia nacional específica para los enclaves fronterizos que atienda a la combinación de la gobernanza portuaria, la planificación de la defensa y la proyección diplomática.

González-Cancelas aboga por la inclusión “obligatoria” de Ceuta y Melilla en los grandes programas de inversión, innovación y ciberseguridad que impulse el Estado para las infraestructuras críticas. Su propuesta también contempla acometer el diseño de protocolos de cooperación institucional permanentes con la participación de Puertos del Estado, las autoridades portuarias, los organismos de defensa y seguridad y otros actores.

La idea sería la de incorporar los puertos de Ceuta y Melilla a los foros internacionales sobre seguridad marítima, gestión de fronteras y protección de nodos estratégicos. Todo ello con el propósito de lograr que la población llegue a percibir un entorno seguro, la existencia de una continuidad en los servicios y la presencia del Estado “como garantías reales de cohesión e igualdad territorial”. “En definitiva, Ceuta y Melilla deben ser tratadas como lo que son: espacios de soberanía estratégica -apunta la investigadora- Proteger su operatividad, gobernanza y resiliencia no es solo una necesidad logística o territorial, sino una obligación institucional con las personas que allí viven y con la estabilidad del conjunto del Estado”.

El estudio de González-Cancelas habla de los “signos de fragilidad institucional y operativa” que muestran las dos ciudades autónomas, una situación que, a juicio de la autora, comporta varios factores de riesgo. El primero de ellos sería el de su aislamiento logístico. Un acto de sabotaje, una crisis energética o un ciberataque tendría un impacto inevitable sobre la población. “La falta de redundancia convierte cada operación portuaria en una línea de vida”, sostiene la profesora.

El artículo alerta, además, del uso que se hace de la presión migratoria sobre Ceuta y Melilla como elemento de desestabilización, una amenaza que se agrava por el hecho de que las zonas portuarias no siempre disponen de sistemas para afrontar situaciones de entradas masivas o de tránsito irregular por vía marítima. La capacidad de respuesta ante amenazas complejas se ve lastrada, además, por un déficit estructural en inversión tecnológica, digitalización y protección cibernética.

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