Premio Convivencia
Amin Maalouf recibe el Premio Convivencia e infinidad de halagos
Premio Convivencia
Los discursos de quienes subieron en la tarde de este jueves a las tablas del Teatro Auditorio Revellín coincidieron en dos misiones: la de ensalzar la tolerancia, la coexistencia entre diferentes y la humanidad por encima de colores, credos y pasaportes; y la de engrandecer la vida, obra y el pensamiento de Amin Maalouf. El escritor, periodista e intelectual franco-libanés, secretario perpetuo de la Academia Francesa desde 2023, recogió el Premio Convivencia Ciudad Autónoma de Ceuta 2026, sucediendo así a Joan Manuel Serrat, merecedor del mismo galardón el pasado año. El también Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2010 ha puesto alto el listón del reconocimiento, que ya luce en las vitrinas de prestigiosos personajes de la talla de Mario Vargas Llosa, Najat Kaanache o Muhammad Yunus. Todos ellos homenajeados por su contribución a la paz y a la armonía entre pueblos. Un acto que volvió a resonar en el espacio cultural donde Maalouf recibió el premio acompañado de infinidad de halagos por los valores que promulga.
Para cuando el trofeo llegó a las manos del francófono, los otros tres intervinientes durante la gala ya se habían encargado de ofrecer al público un dibujo laureado de su pensamiento y su trayectoria. De ello se aseguraron el presentador del acto, el cónsul de Francia en Ceuta, Germinal Castillo (quizás el único o de los pocos que entendieron el discurso original del homenajeado), la consejera de Cultura, Pilar Orozco, y el presidente de la Ciudad, Juan Vivas. Los dos políticos hicieron entrega del galardón al ex reportero de guerra en Vietnam o Etiopia, cuya presencia en el escenario fue merecedora de un aplauso de más de tres minutos sin pausa. Entre los asistentes al ya tradicional evento se encontraban los consejeros del Gobierno local, representantes de la Delegación, de instituciones como el IMSERSO o de todos los partidos políticos de la Asamblea, con excepción de Vox e incluido el localista Ceuta Ya!, que suele mantenerse al margen de los actos conmemorativos celebrados por la Ciudad.
Todos ellos, como el resto del público (más de medio centenar), se pusieron de pie para aplaudir a Maalouf, cuya vida ha estado marcada por el contexto socio-político de su país de origen, El Líbano, del que tuvo que exiliarse a Francia a causa de la guerra civil. El escritor arrancó su discurso reconociendo las semblanzas de su tierra con la que pisa desde el pasado martes por primera vez. Allí, como aquí, la “diversidad de comunidades y culturas” era la norma. Hasta que todo estalló. Maalouf sabe que hay quien afirma que es la diversidad la causante del desastre, pero él “nunca” ha creído una sentencia “tan simplista”.
A su juicio, “la diversidad no es en sí misma una maldición ni una bendición, todo depende de cómo se mira”. “Si se contempla con sabiduría, con su riqueza, con un gran sentido de la justicia y de la dignidad, la diversidad es una oportunidad”, expresó durante una intervención en francés en la que fue deteniéndose cada dos o tres minutos para dar paso a la intérprete que traducía sus ideas al español. El intelectual recordó que la diversidad propició “algunas de las sociedades más humanas, más dinámicas, más creativas, más prósperas”; las cuales, para él, deben servir de inspiración “en todas las latitudes”.
“El mundo entero es un gigantesco mosaico de colores, de creencias, de lenguas, de sabores, de sensibilidades. La cuestión no es saber si debemos vivir unos junto a otros, sino saber cómo vivir de manera sensata, armoniosa y fructífera”, manifestó. Por abrazar esta perspectiva sobre las diferencias, Germinal Castillo expresó su gratitud hacia el nuevo Premio Convivencia. Le dio las gracias “por tanta luz en tiempos de tinieblas”, por “no tener nunca en cuenta credos, credos, color de piel o tapas de pasaporte en unos tiempos en que la intolerancia aflora desgraciadamente como fuerza”. El presentador alabó a Maalouf por “hacer entender que la identidad no puede ser sino un polímero infinito de acentos similares”.
A la identidad se refirió también Juan Vivas, que ofreció el discurso más largo de la noche, solo superado por el del protagonista (y debido al obstáculo de la traducción). Para el presidente con más tiempo ininterrumpido en el poder en España, “la identidad de todo ser humano es compleja, está formada por múltiples pertenencias, se construye y evoluciona a lo largo de toda la vida, paso a paso, golpe a golpe”. El mandatario del Partido Popular observa con preocupación que, “en un mundo polarizado y crispado”, las identidades “se afirman de manera virulenta, radical, agresiva y excluyente, como si de tribus se tratara”.
Tenemos orígenes diferentes, aspiraciones diferentes, oraciones o retos diferentes, pero debemos, por urgencia, dejar nuestras diferencias entre paréntesis
Y reconoció que, en este contexto, defender la diversidad “comporta el riesgo de ser considerado traidor para alguna de las partes, incluso para todas a la vez”. Vivas opina que los intentos “de imponer una identidad única y excluyente, además de condenados al fracaso, resultan muy crueles y costosos”. “Quien odia o aborrece a otro ser humano por ser diferente, se está odiando y aborreciendo a sí mismo, ya que la humanidad, aunque diversa, es sólo una”, sentenció.
Amin Maalouf manifestó su deseo de que la sociedad cambie “urgentemente” su visión de la identidad. Para él, la humanidad debe “tomar consciencia de que pertenecemos a la misma caravana humana”. “Sin duda, tenemos orígenes diferentes, aspiraciones diferentes, oraciones o retos diferentes, pero debemos, por urgencia, dejar nuestras diferencias entre paréntesis. Si dicha caravana termina su camino en una zanja, lo cual es, por ende, una posibilidad real, no habrá finales agradables. Todos seamos perdedores”.
En su discurso (halagado por Juan Vivas al inicio del suyo), la consejera de Cultura, Pilar Orozco, tampoco se dejó olvidado el concepto de la identidad. Presentó a Maalouf como aquel “que ha hecho de la literatura un puente y de la identidad un espacio de encuentro”. La presidenta de la Fundación Premio Convivencia afirmó que “la paz no es solo la ausencia de conflicto, sino la presencia activa de la fraternidad”. “Usted nos ha enseñado no se nos da de una vez por todas, sino que se construye y se transforma a lo largo de toda la existencia, con carácter múltiple y enriquecedor”, dijo mientras repasaba algunas de sus más reconocidas obras. Como ‘León, el africano’ (1986), la historia de Hasan bin Muhammed, un granadino del siglo XV que decide recorrer y describir buena parte de África.
“Al igual que Hasan, Ceuta ha aprendido que la verdadera riqueza no reside en la uniformidad, sino en la capacidad de ser a través de aquí y de allá, de hablar el lenguaje de la comprensión y reciprocidad, al mismo tiempo que se custodian los propios orígenes”, relató Orozco, quien recordó que Ceuta es “la prueba viva de que, cuando las identidades se suman, en lugar de restar, el resultado no es el conflicto, sino una civilización más humana y resiliente”. “Concederle el premio convivencia no es solo un reconocimiento a su a su impecable trayectoria literaria humanista, es, sobre todo, un acto de gratitud”, continuó.
Amin Maalouf lo advirtió: se acumulan multitud de “peligros en el horizonte que son difíciles de comprender y difíciles de contener”. Entre ellos, nombró el Cambio Climático y “todos aquellos ligados a los recientes avances científicos, como la Inteligencia Artificial o las biotecnologías, que aportan enormemente a la humanidad, pero que, al mismo tiempo, la embarcan en caminos arriesgados”. “Nunca antes nuestra especie se había enfrentado a tales desafíos, y, si realmente quiere hacerles frente, debe superar sus disputas, sus prejuicios y sus odios sexuales. Solo reflexionando juntos, trabajando juntos, podremos salir indemnes de esta prueba”, manifestó el Premio Convivencia 2026.
Para el escrito, la clave del éxito en esta gesta reside, en parte, en garantizar “una gestión responsable de la diversidad”. Para ello, señaló lo fundamental del “papel de los dirigentes políticos, los docentes, los artistas, los escritores y todos los ciudadanos responsables”. Para éste, entre todos ellos deben “prevenir de antemano cualquier resentimiento, cualquier discriminación, cualquier atisbo de tensión”. “Saber gestionar la diversidad del mundo, al igual que la de nuestras propias sociedades, es probablemente más importante hoy que en cualquier otro momento del pasado”, dijo. Continuó señalando que gracias a “los prodigiosos avances en el conocimiento y la comunicación”, ahora toda la sociedad está junta, “como en una escala planetaria.
Todos los seres humanos “son vecinos, se escuchan, se observan, se comparan. Esto los hace más parecidos”, pero, advirtió, “también más desconfiados, más inquietos, más deseosos de marcar sus territorios y de destacar sus particularidades”. Maalouf cree que hoy en día la humanidad está dividida en dos posibles futuros extremos: la paz y el caos. “El progreso científico y tecnológico puede permitir a la humanidad librarse de todas las calamidades que han afligido desde los albores de la historia. Pero si no tenemos cuidado, ese mismo progreso, indómito y desenfrenado, puede conducir a la especie humana incluso a la aniquilación”, alertó el intelectual franco-libanés.
“Para el ser humano el destino es como el viento para el velero”, pronunció Juan Vivas referenciando una frase ideada en la mente de Amin Maalouf. El presidente ceutí explicó la metáfora expresando que “quien está al timón no puede decidir de dónde sopla el viento ni con qué intensidad lo hace, pero sí puede orientar la vela, de tal forma que, el mismo viento que puede hacer naufragar a un marino poco experimentado, imprudente o falto de inspiración, puede llevar a buen puerto a otro marino más audaz y acertado”.
El Premio Convivencia 2026 espera que el velero universal esté bien comandado por los políticos, los docentes o los artistas; y Vivas le enseñó que, en Ceuta, el navío es la “convivencia” y el piloto, “la sociedad ceutí”, una “madura, sensata y pragmática”. Lo suficiente de cada cosa para partir de la misma premisa: “O convivimos juntos o juntos naufragamos”.
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