Más de cien bailarinas convierten el Revellín en un escenario de emoción y talento
ACADEMIAS DE BAILE
El Festival de Fin de Curso de la Escuela África Lirio volvió a llenar el Teatro Auditorio del Revellín de aplausos, ilusión y pasión por la danza
CEUTA/ El Teatro Auditorio del Revellín se llenó este sábado de emoción, color y arte con el tradicional Festival de Fin de Curso de la Escuela de Baile África Lirio, una cita que volvió a reunir sobre el escenario a más de un centenar de alumnas en un espectáculo que puso el broche de oro a todo un año de trabajo y dedicación.
Durante la función, diseñada por África Lirio junto a su hija Luna, el público disfrutó de una primera parte protagonizada por coreografías de baile moderno y baile de salón, mientras que la segunda estuvo dedicada íntegramente al flamenco. Cada puesta en escena fue recibida con una cálida ovación por unos asistentes que respondieron con entusiasmo desde el inicio hasta el final del espectáculo.
El festival reunió a bailarinas de todas las edades, desde pequeñas de apenas tres años hasta mujeres de más de sesenta, ofreciendo una imagen que reflejó que la danza es una disciplina sin barreras generacionales y capaz de unir a personas muy diferentes alrededor de una misma pasión.
África Lirio, que lleva décadas vinculada al mundo del baile, recordó que, tras un tiempo alejada de los escenarios, hace quince años decidió regresar para abrir su propia escuela, una decisión que le ha permitido formar a cientos de alumnas que han encontrado en la danza una forma de expresión, aprendizaje y crecimiento personal.
La profesora aseguró que cada año aumenta el número de niñas que se incorporan a la academia, aunque lamentó la ausencia de niños entre el alumnado. En este sentido, confió en que poco a poco esa realidad vaya cambiando y que más familias animen también a los pequeños a descubrir el mundo del baile.
Preparar un espectáculo de estas características requiere meses de intenso trabajo. Según explicó, la organización del festival comenzó el pasado mes de enero y supone un importante esfuerzo de planificación, ensayos y creatividad para conseguir sorprender al público en cada nueva edición. "Cada año es más difícil porque hay que renovarse constantemente", reconoció.
África Lirio quiso destacar especialmente el papel de su hija Luna, a quien considera una pieza imprescindible en el funcionamiento de la escuela y en la preparación de este festival. Aseguró que sin su implicación sería prácticamente imposible sacar adelante todo el trabajo que realizan a lo largo del curso y culminarlo con un espectáculo de este nivel.
Los aplausos que acompañaron cada coreografía fueron el mejor reconocimiento al esfuerzo de alumnas y profesoras. Sobre el escenario no solo se exhibieron técnica y coordinación, sino también ilusión, compañerismo y el orgullo de quienes llevan meses preparando un día que, una vez más, convirtió el Revellín en un lugar donde el baile fue el gran protagonista y donde cada actuación dejó una huella imborrable tanto en las familias como en el público asistente.